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domingo, 18 de agosto de 2013
CAPITULO 55/ FIN.
Muchísimas gracias a todos los que me habéis leído, sois increíbles! dentro de poco comenzaré a subir otra fanfic, si queréis que os avise, ponerme vuestro user de twitter, aunque cuando comience a subir, pondré aquí el link también. muchas gracias otra vez, ily! isa.
El tiempo se había despertado ciertamente nublado. Los rayos de sol intentabas atravesar las cortinas de nubes grises que se lo impedían. Beth había estado metiendo los últimos detalles en su pesada maleta, mientras Alice le ayudaba, intentando reprimir las lágrimas.
-qué voy a hacer sin tiestas do últimas semanas.- le había dicho Alice con lamento.- ¿y si tengo dudas del sexo con Harry?
Beth se había limitado a reírse.
-creo que sobre ese tema estás más avanzada que yo.- le guiñó un ojo.- pero Mary seguro que sabe bastante.
Se había despedido de Louis y Zayn como pudo, iba a echarlos de menos. Aunque después de este verano estaba seguro que iba a verlos más veces, el hecho de estar encerrada en un internado se lo impediría en algunas ocasiones que los necesitara.
Liam y Mary se habían levantado pronto para acudir a desayunar con ellos. Harry había preparado tortitas y Beth había bajado la primera de todos, con el pelo aún un poco húmedo por la ducha que se había dado esa mañana.
-tienen buena pinta.- le dijo Beth mientras se acercaba a la sartén y le daba un beso en la mejilla a Harry. Este le sonrío, sin apartar su cálida mirada de las tortitas.
-¿tienes ya todo listo?- preguntó Harry, pareciendo interesado. Beth sonrió y sacudió la cabeza.
-si.
-error.- dijo Harry cortante. Beth arqueó una ceja en señal de desconcierto. Harry se dio la vuelta, colocando el paño de la cocina sobre su hombro derecho y guiñándole el ojo.- vigílame un momento esto.- y se dirigió corriendo al salón. A los pocos segundos, apareció con un marco y una foto de todos. Se la habían hecho justamente ayer, colocando el temporizador como pudieron sobre las mochilas y posando con sus mejores sonrisas. Pero Louis tenía que salir poniéndose bizco y Niall sacando la lengua, sin contar la sonrisa tímida de Alice por el comentario que seguro que Harry le estaría diciendo al oído mientras Beth salía riéndose ante las caras de desconcierto de Zayn y Mary por aquel cuadro de foto.
Beth miró a Harry y pudo ver en su sonrisa de emocionado, cierta melancolía en su mirada.
-muchas gracias.- le dijo y acto seguido, le abrazó. Harry la agarró con fuerza sobre su cintura y la apretó contra él.- cuídame bien estas semanas de Alice.
Harry soltó un suspiro cargado de una sonrisa sincera.
-que no te agobien mucho en ese internado.- se separó ligeramente de ella.- ve a dejar esto en la maleta.
Beth le hizo caso y mientras subía las escaleras se topó con Niall. Este llevaba una camisa azul celeste abierta y una básica blanca acompañada de unos pantalones ajustados vaqueros y unas converse. Tenía todo su pelo rubio hacia abajo, tal y como le encantaba a Beth.
Se detuvo en frente de él y lo besó en los labios, mientras le enseñaba lo que le había dado Harry. Este esbozó una sonrisa forzada.
-tuvo la idea Harry, y yo le acompañé esta mañana a imprimirla.
-oh, por eso al despertar no estabas a mi lado.- dijo Beth, intentando parecer despreocupada. Pero a quién iba a engañar, no quería irse. Niall le sonrió y agachó la mirada. Beth simplemente le rozó sus dorados cabellos y subió arriba, a dejar el marco.
Cuando bajó, ya estaban todos: Harry y Alice sentados juntos, con las manos entrelazadas; Liam y Mary repartiendo tortitas como si fueran los padres y el resto fueran sus hijos, y Niall sentado en una esquina, guardando sitio a Beth. Esta sonrió desde el marco de la puerta y se sentó a su lado, besándolo en la mejilla. Él la miró y agarró sus manos con fuerza. Algo que Beth agradeció, pues necesitaba sentir la piel de Niall rozando la suya.
Las tortitas se repartieron equitativamente y cada uno comió rápido, intentando sacar algún tipo de conversación entretenida o graciosa para animar el ambiente. Pero Beth sólo podía mirar a Niall de reojo, y empezar a imaginarse un día a día sin ver sus preciosos ojos azules mirándola, o sin sentir sus besos cada día. Si, le había dicho que la visitaría siempre que pudiese, casi todos los días, pero al final la pereza podría con él. Y ella tenía miedo de volver a perderle, porque ahora mismo, no se imaginaba nada sin el a su lado.
Cuando terminaron de desayunar, a los pocos segundos aparecieron por la puerta la madre de Beth y su hermano, en esa silla de ruedas que le hacía parecer aún más débil de lo que estaba. Todos se levantaron y saludaron a su madre y a Max.
-el médico me dijo que no podré montar en bici en mucho tiempo.- dijo Max, siempre con su voz de despreocupación.- es una mierda.
-¿pero que dices?- dijo Niall, acercándose a revolverle el pelo.- estoy segura que esta silla se puede colocar algún tipo de propulsor que es mucho mejor que una simple bicicleta.
Max lo miró, impresionado.
-¿tú crees?- la voz de entusiasmo de Max hizo que Beth y todos los que estaban en la sala sonriesen.
-pues claro,- dijo de pronto Harry.- Niall y yo sabemos construir propulsores para que puedas ir tan rápido como los coches de carreras.
Max alzó su puño izquierdo al aire y soltó un '¡si!' de victoria. Desde el coma, era la primera vez que realmente estaba ilusionado por algo.
Jane miró a sus dos hijos con ternura y dio una pequeña palmada en el hombro de Beth.
-tenemos que irnos tesoro,- dijo, para que todos le oyesen.- nos queda un largo camino y quiero llegar a la hora de comer.
Beth inspiró profundamente e intentó sonreír. Había llegado el momento de despedirse de todos. Abrazó a Mary y Liam con fuerza, susurrándoles un 'gracias' sincero sin que nadie excepto ellos, les oyese. Luego se acercó a Harry y le volvió a abrazar, sintiendo un cosquilleo en su cuello por el roce de sus mechones rizados que le caían por debajo de la oreja. Al separase de Harry, Max le dijo a su madre que si podían salir fuera porque se 'encontraba mareado' pero luego le guiño el ojo a su hermana para que su madre no tuviese que ver como se despedía de Niall.
Se acercó primero a Alice, mientras el resto también decidió salir fuera, y la abrazó, soltando una pequeña lágrima.
-eh,- le intentó decir Alice.- que no es un adiós. Tómatelo como un 'nos vemos en una semana en un internado'.
Beth sonrió y se secó la lágrima que empezaba a deslizarse por su mejilla, y después miró a Niall: su perfecta sonrisa blanca como la nieve, pero cálida como el fuego; sus ojos azules tan expresivos y reconfortantes que cuando se clavaban en ti, te podía llegar a paralizar la sangre. Cada parte de su fina cara, su nariz perfectamente colocada y su tez pálida con sus mejillas rosadas hacían que para Beth fuera el ser más maravilloso que había conocido. Cada momento con Niall, cada segundo a su lado, cada beso, cada palabra, aparecía por su mente como diapositivas.
Niall la sonrió, y fue a besarla. Su beso fue cálido, rozando los finos labios que tenía con los gruesos de Beth. Ambos se dejaron llevar en aquel beso, rozando sus lenguas a la par, moviendo sus manos por la espalda y costado del otro, hasta que Niall se separó levemente y le colocó sobre los hombros de Beth una ancho jersey color azul muy clarito con su olor postrado sobre este.
-así es como si durmiese contigo.- le susurró el al oído.
-pero yo no te he dado na...
-tranquila,- le interrumpió Niall, con su cálida sonrisa de siempre.- me he tomado la libertad de cogerte la chaqueta más grande que tenías.
Beth sonrió y sacudió la cabeza, volviendo a abrazarle con fuerza.
-te quiero.- le susurró como pudo Niall. Ella le abrazó con más fuerza y le besó en el cuello.
-te quiero Niall.
De repente, un carraspeo se escuchó desde el recibidor. Era Harry, indicándoles que tenían que irse. Ambos se separaron tímidamente y salieron de la casa, echando Beth un último vistazo a todo: las escaleras de caracol de madera, la pared perfectamente pintada de color blanca, la cocina rectangular donde había pasado momentos increíbles o el salón, donde allí se escondió para que Harry no le viese o donde pasaba las horas tumbada con Niall mientras hacían ver que veían películas mientras el le rozaba el pelo y ella se quedaba dormida o se sumergía en sus pensamientos.
Giró la cabeza y vio a todos mirándola. Ella esbozó una sonrisa divertida.
-nos vemos dentro de una semana en mi internado.- dijo Beth, y se sentó en la parte de delante con su madre.
Todos comenzaron a despedirse con la mano y Niall se ofreció voluntario para enseñarle a su madre la salida directa hacía la carretera desde las callejuelas del pueblo.
Cuando el coche estaba a una cierta distancia, Alice sintió un pequeño pinchazo en el estómago y notó como se mareaba. Miró a Mary, la cual la miraba preocupada, y se aparto un poco de la amigable conversación que Harry y Liam mantenían.
-llámame loca, - comenzó a decir Alice, con cierto tono de preocupación.- pero acabo de tener un mal presentimiento.
Niall avanzaba delante del coche con las manos en los bolsillos, mientras el coche de Jane le seguía. Cuando quedaban escasos metros para que el coche saliese a la carretera, se detuvo y se dirigió a la ventanilla de Beth, para que esta se la abriese.
-ahora es seguir todo recto y te encontrarás con la carretera, pero os seguiré acompañando.
Jane le sonrió.
-muchas gracias Niall.
El también le dedicó una sonrisa y miró hacia atrás, para mirar a Max. Tenía los mismos ojos que Beth.
-en cuanto te vuelva a ver, ya tendré listo tu propulsor.
Max le sonrió y se rió emocionado ante la idea. Después miró a Beth y arqueó una ceja. Ella se mordió el labio y le dio un dulce beso en sus labios, poniendo colorado a Niall y haciendo que su madre sonriese levemente.
-hasta luego Niall.
Este le sonrió y el coche avanzó lentamente, mirando Beth por el espejo retrovisor como Niall avanzaba despacio, frotándose los ojos. Beth se acomodó en el sillón y suspiró lentamente.
-¿le quieres?- dijo su madre, mientras miraba la carretera. Beth se giró para mirarla. Tenía su pelo marrón revuelto y recogido con un simple moño, y apenas iba pintada. Siempre había pensado en lo guapa que era su madre.
-más que eso mamá.- le dijo Beth, mientras volvía a mirar al espejo retrovisor viendo la silueta de Niall y abrazando con fuerza el jersey que le había regalado.- más que eso.
Niall avanzaba tras el coche con cierto desdén, hasta el punto en el que el coche alcanzó la carretera y empezó a unirse a ella. Niall se colocó en el borde. No había ningún coche, la carretera estaba totalmente desierta. El coche avanzaba despacio, y aún podía verlo en la que parecía interminable la carretera. De repente, unas gotas de lluvia comenzaron a descender hacia la tierra, y Niall miró unos segundos al cielo. Estaba completamente nublado, y tenía pinta de tormenta.
Cerró los ojos y dejó que las gotas frías empaparan su ropa y su piel, cuando de repente un fuerte estruendo acompañado de un fuerte patinazo agudo y la alarma de un coche hiciera que abriese los ojos bruscamente. Al ver la escena, sintió como la tensión le descendía y toda la sangre se le congelaba, incluso las articulaciones. Su cara palideció mas de la que ya lo tenía y pese a su nublada vista y su descenso de rodillas al suelo pudo ver el escenario: el coche en donde iba Beth había chocado con un camión de carga que iba en dirección equivocada. Salía muchísimo humo, y el camión estaba ligeramente en llamas. No sabía que había pasado. No sabía que se iba a encontrar si se acercaba ahí. Tenía miedo de encontrarse con algo que no le gustaba. Poco a poco salía más humo, y pudo distinguir a lo lejos una melena rubia que sobresalía de la ventanilla del coche. Pero estaba inmóvil o eso parecía desde la distancia.
Niall soltó un grito desgarrador lleno de rabia e impotencia, acompañado de unas lágrimas cargadas de dolor comenzasen a descender por las mejillas.
Y entonces, aquél mechón rubio en un principio inmóvil, recobró movimiento.
jueves, 1 de agosto de 2013
CAPITULO 54
(aquí os dejo el penúltimo capítulo de 'the last summer' y una vez más, muchas gracias por leer, sois increíbles! <3 nbsp="">3>
El sol brillaba fuertemente dejando iluminar toda la playa. Louis había dejado aparcado su furgoneta arriba del camino de arena y piedras que bajaba a la playa. Descendieron el camino corriendo, riendo y gritando a Zayn que no se cayese. Cuando llegaron a la playa, dejaron las neveras típicas de la playa y extendieron las toallas, sentándose todos para poder observar el sol de las doce de la mañana.
-¿lleváis bañador verdad?- dijo Liam, mirando al resto.
-no, vengo a la playa con el forro polar, por si nieva.- le contestó Harry, en su tono sarcástico de siempre.
Rápidamente se quitaron la ropa todos, quedándose en bañador y en bikini. Las chicas se sorprendieron al ver los cuerpos tatuados de Louis y Zayn. Ellos sonrieron y se llenaron de superioridad para que se vieran mejor.
-son unos macarras,- les susurró Niall.- se creen más guays por llevar tatuajes.
-¿y tú por qué no te haces?- le dijo Beth, con picardía. Niall la miró y carraspeo, nervioso.
-cuando le acompañé a hacerse uno, tuvo tanto miedo a las agujas y al ruido que desprendían que se fue corriendo de la tienda aterrorizado.- dijo Harry, mientras se acercaba a coger una toalla, con el pelo mojado, y se meneó, mojando un poco a Alice a propósito. Todos se rieron y Niall le miró, vacilante. Beth miró a Niall y le dio un beso en la mejilla.
-a mi me gustas más sin tatuajes.- le susurró ella al oído. Niall notó como sus mejillas ardían levemente y se apoyó en el hombro de Beth, agarrándola de la mano.
Al poco rato, los chicos forzaron a las chicas a meterse en el agua, por lo que tuvieron que ir los cinco a agarrarlas para poder meterlas, y sobretodo a Mary, la cual detestaba las algas y tenía pánico a que apareciese alguna. Mientras Alice y Beth estaban en el agua, los chicos estaban en tierra intentando meter a Mary al agua, la cual se agarraba de las toallas, gritando cual histérica.
-gracias.- dijo de pronto Beth a Alice. Esta se giró, atónita.
-¿por qué?
-por invitarme aquí. Por haber creado el mejor verano de mi vida. Y por haberlo pasado a tu lado.
Alice sonrió con ternura y la abrazó.
-gracias a ti.-dijo, mientras se apoyaba en su hombro mojado por lo que les cubría el agua.- si tu no estuvieses aquí, no me habría atrevido a nada. La otra noche lo hice con Harry por primera vez.
Beth soltó rápidamente a Alice y dio un pequeño grito, de emoción. Alice no pudo evitar reírse viendo como los ojos azules de su amiga se iluminaban.
-¡Alice!- exclamaba ella.- ¡eso es genial! dios mio como me alegro.- la volvió a abrazar, fuerte.
-este sin duda ha sido el mejor verano.
-sin duda alguna.- Beth no dejaba de abrazar a su amiga.- y espero que el año que viene lo podamos repetir.
-por supuesto que si.- exclamó Alice.
De repente, se oyó un chapuzón acompañado de un grito de Mary. Beth y Alice se separaron y vieron a Mary tirada en el agua, moviéndose como si fuera un perro.
-¡qué asco! ¡qué asco!- no dejaba de repetir.- ¡Liam!
Liam estaba riéndose con los demás por el histerismo de Mary, pero corrió a sujetarla.
-cálmate.- dijo con su tono de voz dulce.- no hay nada de vegetación marina.
Los ocho estaban metidos en el agua. Apenas tocaban suelo, y decidieron meterse un poco más adentro, para ir nadando hasta las bollas que había situadas a unos metros de la playa.
Niall y Louis querían tocar la bolla amarilla, decían que era el sueño de ambos cuando eran pequeños porque les recordaba a los regalos de los huevos kinders. Al resto simplemente le daban asco porque decían que a saber que había pasado por aquella bolla. Cuando la tocaron, Louis y Niall comenzaron a gritar y a emocionarse, como si tuvieran tres años. Harry miró a Liam y a Zayn con desesperación.
-el día que maduren no me lo voy a creer.- dijo Harry, soltando un pequeño bufido.
Todos se rieron y decidieron que era hora de volver. Nadaron hasta la bolla y se secaron con algunas toallas, y luego se tumbaban a tomar el sol. Niall y Beth estaban en la misma toalla, agarrados de la mano, mientras que Harry estaba tumbado y Alice sobre su costado, mientras él le rozaba el pelo suavemente. Liam y Mary estaban sentados en la misma toalla, apoyados el uno del otro y Louis y Zayn estaban sacando la comida de sandwiches que habían preparado.
Comieron tranquilamente, se tumbaron a tomar el sol, hablaron sobre tonterías y se quedaron dormidos todos un rato menos Louis y Beth, los cuales se quedaron paseando en la orilla de la playa, mientras hablaban sobre todo lo que había pasado con Amanda. Cuando dieron las seis, todos estaban ya secos y volvieron a vestirse. levantándose de las toallas. En un principio, Niall sacó su pelota de fútbol y todos se pusieron a jugar, las tres chicas con Zayn y los otros cuatro juntos. Iban ganando ellas, ya que hacían trampa provocando a los chicos para distraerlos y poder meter gol, por lo que en una de estas, Harry acabó cogiendo a Alice por los aires, dando por terminado el partido.
Cuando dieron las siete, todos se sentaron en las toallas otra vez, respirando fuerte debido al cansancio que tenían de haber jugado y luego haber lanzado por los aires a todo el mundo.
-oye Beth,- dijo Zayn incorporándose.- en el internado, ¿podrás usar el teléfono o tendrás que enviarnos cartas?
Beth hizo una mueca y le miró desafiante.
-con señales de fuego hablaré contigo.
Niall se rió a carcajada limpia y abrazó a su chica.
-yo ya le dijo que iríamos a verla con el típico pastel que te trae tu abuela.- apunto Louis, sarcástico.
Todos se rieron y miraron al frente. Justo estaba e atardecer poniéndose frente a ellos. Todos el cielo estaba de un color naranja intenso, y el sol poco a poco era como si se apagara a medida que se metía.
-cuando lleguemos a Londres yo quiero seguir viéndoos a todos.- dijo Mary, en tono serio y convencido.
-eso no lo dudes.- dijo Harry, dibujando una media sonrisa en su rostro.- y el próximo verano podríamos hacer algo juntos.
Alice miró a Harry incrédula.
-eso lo he dicho yo antes.
Harry la miró y le guiñó un ojo.
-es que te leo la mente.
-el sábado después de que empecemos todos las clases,- comenzó a decir Liam.- podríamos quedar en Londres a tomar algo todos, ya que a Beth le dejan salir los sábados,¿no?
-si.- dijo ella.- pero tendréis que venir a buscarme.
-de eso ya se encarga Niall.-dijo Mary, con tono de picardía.- así tenéis unos momentos de intimidad.
Niall se rió nervioso y empujó con su hombro a Mary.
-ahora hablando serios,- comenzó a decir Alice mientras se apoyaba en el hombro de Harry.- he de decir que este verano ha sido uno de los mejores.
-yo también lo reconozco.- dijo Beth.
-es el típico verano que siempre vamos a recordar.- dijo Liam mirando a Mary con ternura.
Todos asintieron. Sin duda para todos había sido un verano increíble, lleno de aventuras, romances y enfados. Beth los miró a todos. En poco tiempo había hecho grandes amigos y sobre todo había aprendido lo que era querer a alguien de verdad. Ahora mismo no se imaginaba algo sin Niall. De repente, este le miró, y se fijó en lo bonitos que tenía sus ojos azules brillantes con el atardecer. Se acercó a él y lo besó cálidamente en sus dulces labios.
Eran casi las ocho y ya tenían que volver. Habían pasado su último día todos juntos, ya que Beth se iba por la tarde y Niall quería acompañarla. Todos se habían propuesto pasar el último día juntos como el mejor, y todos pensaban lo mismo: había sido perfecto.
Después de volver de la playa, decidieron que iban a arreglarse para salir a tomar algo, por última vez.
Después de volver de la playa, decidieron que iban a arreglarse para salir a tomar algo, por última vez.
Harry salió a jugar un rato al fútbol con Niall,Louis,Zayn y
Liam otra vez. No paraba de pensar en la personalidad de Alice: Una chica alegre,
risueña, divertida y un poco más vergonzosa que las demás. Pensaba que era
perfecta, la chica diez en todo, aunque lo único que le preocupaba levemente
eran sus reacciones cuando él le quitaba el sujetador o le miraba con cara de
deseo: Lo habitual era que se sonrojara y le saliera esa sonrisa nerviosa y
que se molestara cuando le tocaba en público. Mientras el estaba sumergido en
su más profundo subconsciente, se sobresalta rápidamente cuando ve discutir a
Louis con Liam por una falta que comete supuestamente Zayn. Todos eran muy competitivos, como no. Harry sacude la cabeza levemente para despejarse y va a
intentar controlar la situación. No era momento de pensar en tonterias. tenía que arreglarse para esta noche.
***************************************************
Alice estaba en casa más feliz de lo habitual y ella sabía
el por qué. Se había arreglado con un precioso vestido azul coral que le hacia
juego con sus ojos y unas manoletinas con un poco de tacón blancas. Se reía
nerviosa por lo que había pasado esa noche, algo que nunca le había pasado
antes... Había tenido un sueño erótico con Harry. No se lo había contado a Beth, y tampoco pretendía, pues sólo de pensarlo, se ponía
colorada, casi regañandose por pensar cosas tan "poco apropiadas".
Aunque ella en el fondo sabía que le había encantado. Se tumbó en su cama y cerró los ojos con fuerza para poder recordar con exactitud su sueño.
Este comenzaba con Alice tirada en la cama durmiendo
como un lirón. La despertaron los rayos de sol que se colaboran traviesos por
los agujeros de las cortinas de seda blancas con atices rosa palo.
>> Al
despejarse un poco y estirarse, miró hacia su lado y vio que Harry no estaba en
la cama. Preocupada, salió a buscarlo por la casa. Al salir al jardín, mira
hacia el horizonte y encuentra a Harry de una manera demasiado provocadora.
Estaba todo mojado y sus rizos color castaño cobrizo se le movían y secaban al
son del viento. Las gotas de agua recorrían todos los pliegues de su cuerpo.
Todos. Llevaba un bañador negro corto que favorecía su figura escultural y sus
misteriosos pero a la vez sexys tatuajes. Alice tenía en el cuerpo una
sensación muy distinta a la habitual: Tenía muchísimas ganas de estar con él,
de tenerlo entre sus brazos, entre sus piernas.
Dejando los prejuicios a un lado, coge valor y camina hacia
él con aires de seductora empedernida y, al tenerlo a menos de un paso de ella,
lo coge del bañador para traerlo hasta sus labios. Se besan como si no fueran a verse jamás, con una fuerza y una pasión
inigualable, recorriéndose los labios con la punta de la lengua. Harry, al ver
la reacción que ha tenido Alice, decide aprovecharla ya que nunca pensó que
algo así sucedería.
Aupa a Alice sin que en ningún momento sus labios se separen
ni las caricias cesen. Abre la puerta trasera de la casa como puede y entra.
Toman dirección a la cocina y Harry postra a Alice muy cuidadosamente en la
encimera de la cocina. Alice pone cara de sorpresa al ver que Harry abre la
nevera para buscar algo. Cuando Harry encuentra lo que busca, se le escapa un
sonrisa llena de morbo y deseo. Es un bote de mermelada de frutos rojos, su
favorita. Unta los dedos índice y anular y a continuación los restriega de
manera muy lenta pero no pausada por todo su cuerpo. Va bajando mientras con la
otra mano libre va desabrochándole la cremallera de la falda corta negra de
tubo que le favorecía con la ropa interior negra de encaje francés que se puso
al cambiarse. Ya sabía que algo pasaría ese día. Alice, mientras, le recorría
con la lengua y los labios el cuello y el pliegue de debajo de la oreja
derecha. Le susurraba todo tipo de cosas que hacían que notara la erección
de él subiendo poco a poco. Cuando los dos estaban ya totalmente excitados y
preparados, Alice, después de quitarle el bañador con la boca y colocarle el
condón con sabor a piña empieza la acción: La primera sacudida para
ambos es como un relámpago de sensaciones placenteras y eróticas que lo
único que producen es el ansia de más y más. Harry intenta acompasar sus
movimientos pero también empieza a ir subiendo el ritmo y la profundidad. Los dos
apenas tiene aliento para poder gritar y gemir de placer. La casa es también
consciente de sus actos ya que sillas, cacharros de cocina e incluso la pared
sufren sus continuos movimientos cayéndose rayándose e incluso rompiéndose.
Alice no podía soportar la sensación de clímax que iba creciendo en todo su
sistema nervioso. Quería explotar. Y, en la siguiente sacudida, que , además,
es más profunda que las anteriores, explota con un grito ahogado que se oye
hasta fuera de la casa. Harry, al ver la situación y los espasmos de Alice, explota con ella también.
Los
dos descansan apoyados el uno sobre el otro, sin haberse separado en
ningun momento el uno del otro. A los dos minutos, Harry se acerca a Alice para
susurrarle algo al oído que Alice escucha a duras penas.
-Otra vez.. , pero Alice sólo ve una gran luz brillante y
penetrante que no le deja ver nada...<<
En ese momento es cuando Alice se despierta de su recuerdo por un grito de Harry y Niall delebrando un gol. Va al baño y se lava la cara. Cuando sale de casa se encuentra con Harry,Louis,Zayn y
Niall jugando al fútbol. Alice se acerca sigilosamente a Harry. Él se sorprende
pero le sigue el juego.
-Acompáñame a la cocina por favor... Harry no entiende
nada pero, al observarla, encuentra a una Alice juguetona y con unos ojos
azules brillantes que emiten como intermitentes la excitación que estaba
sintiendo en ese momento.
Harry, sabiendo por donde iba a ir la cosa, no duda en
seguirla. Lo que no se podia imaginarse era lo que Alice iba a ser capaz de
hacer.
Su sueño....
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