miércoles, 26 de junio de 2013

CAPITULO 46


(hola pequeñitas! me temo que hasta un tiempo no podré escribir, estaré en Londres y en Irlanda, y necesito despejarme porque se me estaba acabando la imaginación y no quería defraudaros. muchisimas gracias a todas por leerme, si queréis algo soy @itssoniallhoran en twitter :) os quiero! <3 font="">
-os he visto hoy.- dijo Matt, mientras escuchaba llegar a Amanda a casa.- cuéntame que ha pasado en ese encontronazo inesperado.

Amanda dejó su pequeño bolso de Prada en el trinchante y se retiró el pelo con delicadeza. 

-nos han interrumpido, por fin lo tenía. 

Matt sonrió y se acercó más a ella.

-¿y Niall?
Amanda soltó una leve risilla pícara.

-tiempo al tiempo garçon,-miró por la ventana.- tiempo al tiempo. 

            

                ****************************************
Eran ya las doce de la noche. Harry estaba en la cocina recogiendo. No podía dormir, y se dedicaba a recoger la cocina. Lavaba los platos lentamente, los secaba y los metía en los armarios, como si fuese un robot. Meneó su pelo como pudo para no mancharse de jabón. Apoyó sus manos sobre el fregadero  soltando el plato y dejándolo que se sumergiera en el agua con jabón. Volvió a sacudir su melena rizada y volteó la cabeza. Vio a Beth. ¿cuánto tiempo llevaba allí?

Beth se aceró hacia donde estaba Harry y le rozó la espalda. Este se dio la vuelta y salió a la galería, sentándose en el banco de madera que había.

-aquí hablábamos antes todas las noches Alice y yo.

Beth, que estaba apoyada en la puerta de la galería, se sentó a su lado.

-lo sé.

Harry se giró para mirarla, sorprendido. Después asintió.

-sois mejores amigas, era lo mínimo que podía contarte.- alargó los brazos y sonrió, entrecerrando los ojos.- supongo que lo sabrás todo siempre al detalle.

Beth se puso un poco nerviosa y asintió con la cabeza. Harry suspiró y se dejó resbalarse sobre el banco. 

-tienes que confiar en mi, Beth.- comenzó a decir Harry, sin mirarla.- y Amanda puede ser una hija de puta, pero conmigo solo busca hablar.

-no lo entiendes, Harry.- dijo ella, mirándole.- tu lo ves desde el punto falso de Amanda, yo... veo como es.

-no la conoces.

-ni tú tampoco.- espetó Harry, volviéndose para mirarla.- a veces la gente necesita una segunda oportunidad.

Beth miró a Harry con más detenimiento. Este mostraba una sonrisa sincera, calmada, con sus hoyuelos bien marcados. Sus ojos verdes estaban iluminados y su pelo rizado revoloteado. sonrió y agachó la cabeza.

-además,- continuó hablando Harry con su voz ronca.- Alice me dijo una vez que le gustaba como cantaba y... 

-¿Harry?¿Beth?- Niall estaba detrás de ellos. Harry y Beth se giraron, sobresaltados.- ¿qué hacéis a estas horas?

-filosofar.- murmuró Harry.

-oh, pues me uno.

Beth y Harry se miraron entre los dos, nerviosos. Niall, el cual llevaba una bolsa de patatas, la abrió y comenzó a comérsela mientras les miraba. 

-he trabado amistad con Amanda.- soltó Harry, tan tranquilo. Niall se atragantó con las patatas y comenzó a toser. Beth agarró la bolsa de patatas y comenzó a comer ella, nerviosa perdida. 

-tranquilo, sólo hemos hablado un par de veces.- decía Harry, mostrando una tranquilidad pasmosa.

-o más...- murmuró Beth.

-¿pero por qué con ella?- dijo Niall, incorporándose de la silla donde estaba sentado.- ¿no podía ser la cajera del minimercado?

-joder ya vale.- contestó vacilante Harry.- ya soy mayor para hablar con quien me de la gana. Y si quiero hablar con Amanda, hablo con Amanda. Como que me la quiero tirar.

-¿tirarse a quien?- apareció de repente Alice por detrás con el pijama, y el pelo revuelto. Niall y Beth se miraron entre ellos con cierto nerviosismo, y luego miraron a Harry, el cual este les estaba mirando, sin saber que decir.

CAPITULO 45




Cuando llegaron a casa, Harry les deleitó con una cena que había preparado: pollo al horno con un poco de puré de patata hecho por él. Podía no sonar muy apetitoso, pero había de reconocer que la comida estaba exquisita y que él era un excelente cocinero. Liam y Mary le habían ayudado a preparar la mesa en el salón, con velas, todo muy romántico. Estaban los ocho juntos, riendo, hablando sobre como estaba Max, poniendo rojo a Niall y escuchando los chistes malos de Louis y las sobradas de Harry. Cuando la velada finalizó, todos se fueron a sus respectivas casas y Niall durmió con Beth y Harry con Alice. Los segundos apenas durmieron, se pegaron toda la noche haciendo el idiota y Harry haciendo ver que le metía mano para ponerla nerviosa. 

Al día siguiente, Beth se levantó pronto para ir a dar una vuelta con Mary, desayunó lo más rápido que pudo, se duchó y se vistió con un vestido sencillo que le llegaba por encima de las rodillas. Mary la esperaba en la esquina de la calle de su casa, y cuando la vio, acudió a saludarla.


-ese vestido te lo regale yo.- dijo Mary, sonriente.- y que zorra eres, te queda demasiado bien.


Beth sonrió tímidamente y agachó la mirada. Se pusieron en camino, andaban agarradas del brazo y cotilleando sobre todo. Bajaron calle abajo hasta llegar a la zona más céntrica del pueblo, donde estaba el minimercado, la panadería y el bar donde se reunían todos los viejos a lamentarse sobre la vida. A Mary le ponían nerviosa porque siempre le miraban el culo.


-algún día les soltare una ostia.- decía ella.


Continuaron avanzando y entraron en el minimercado a la zona de los libros. Beth comenzó a leer todos los títulos para comprarse alguno, le apetecía muchísimo poder leer este verano algo. De repente vio como había un par de libros de 5SOS. Beth comenzó a sonreír y cogió el libro y se lo llevó a Mary, que estaba ella mirando las revistas de moda. Le puso el libro en la cara y comenzó a sonreír exageradamente. Mary puso cara desconcertante y agarró el libro. Lo ojeó por encima y luego miró a Beth. Seguía sonriendo como una idiota.


-así me das miedo.- dijo Mary, devolviéndole el libro.


-Ashton.- dijo Beth.


-¿cuál es de todos?


Beth le señaló con el dedo indice. Era un chico de pelo rubio y ondulado, con un mechón que le cubría toda la frente, unos ojos muy expresivos y una sonrisa con los mismos hoyuelos de Harry. Aceptable.


-si mi relación con Niall falla, me casaré con Ashton.


Mary no pudo evitar echarse a reír a carcajadas. Sacudió la cabeza y se dirigió a la caja a pagarle el libro. Beth comenzó a perseguirla intentando que los libros no se cayesen de sus estantes.


-que haces, que haces.- decía Beth intentando agarrarla de las muñecas.- que mierdas haces.


-pagar.- contestó Mary, sacando veinte libras de su monedero.


-ah, no.- le negaba Beth.


La cajera sonreía al ver la situación. Aceptó el dinero de Mary y le devolvió el cambio. Cuando salieron de la tienda, Beth iba a soltarle la típica charla de que no tenía que habérselo comprado, que se sentía culpable, que si lo iba a devolver, pero ambas se quedaron de piedra al ver en frente suyo, sentados en la terraza del bar, a Harry y a Amanda, hablando tan cariñosamente. 


-anda mira tu amiga.- dijo Mary, con tono de bordería y cierto asco.

Beth observó la cara de desagrado que llevaba Mary y se acercó a donde estaban, interrumpiendo la conversación que tenían. 

-tu que mierdas haces.

Harry alzó la vista y la sonrisa que tenía dibujada en su rostro desapareció por completo al ver a Mary y a Beth. Por el contrario, Amanda parecía disfrutar de la situación.

-Mary, Beth, os... os estáis confundiendo.- decía dubitativo. 

-lo que te va a confundir es una ostia.- dijo Mary, haciendo el amago de levantar el brazo. Harry se levantó de la silla y se encaró con Mary. 

-esas borderías.

Mary se acercó más a él, cada vez más cabreada.

-pues Liam bien que las aguanta.

-va chicos, calmaos.- intentó separar Beth. Amanda soltó una leve risa y se retiró el pelo para atrás.- tu, ni respires. 

-¡¿qué me calme?!- gritaba Mary. Todos los viejos se giraron a mirarla. Mary intentó calmarse. Bajo su tono de voz.- como voy a calmarme si ahora Harry va de super amigo con la inmigrante esta.

-te relajas guapa, que no soy ninguna inmigrante.- dijo Amanda, mirándola vacilante.

-¿eres inglesa?- comenzó a decir Mary, alterada de nuevo.- ¿no, verdad?

Amanda se volvió a sentar, intentando dar pena.

-vámonos a hablar a un sitio más tranquilo.- dijo Harry, agarrando del brazo a Mary y a Beth. Amanda comenzó a levantarse de la silla, pero Harry se lo impidió.- no Amanda, mañana te veo a ti.

-y una mierda.- dijo Mary, interrumpiendo a Harry. Este le apretó del brazo más fuerte y la miró serio, muy serio. Comenzaron a andar rápido, hasta girar la esquina, Mary empotró a Harry contra el muro.

-no lo entiendo Harry.- comenzó a decir.- sabes que Niall la odia, sabes que Beth la ahorcaría, y sobretodo sabes que si esto lo descubre Alice, lo que tenéis se acaba. 

Harry, que había estado mirando al suelo y con las manos en los bolsillos, al oír esto último se tensó. 

-no dramatices.- dijo Harry, como si no le diese importancia.- Alice no sería capaz de dejarme.

-si lo sería Harry.- dijo de repente Beth.- si ve que le haces daño, por mucho que te quiera, te deja. Ley de vida.

Harry miró a los ojos a Beth. Los tenía de un color verde apagado, y la mirada, desafiante.

-Amanda no es quién creéis,- comenzó a decir, en su defensa.- puede ser agradable su compañía.

-¿agradable?¿ella?- Mary elevaba el tono de voz inconscientemente - si Niall es tu mejor amigo, sabrás mejor que nadie el daño que es capaz de causar.- Mary agarró del brazo a Beth.- vayámonos. 

Beth se dejó llevar, no sin antes mantener el último contacto visual con Harry, y mientras él la miraba, se podía ver en su mirada cierta preocupación. Se giró y camino rápido al lado de su amiga. No paraba de resoplar y balbucear sobre lo inútil que era Harry a veces. 

-deberíamos decírselo a Alice.

-no.- espetó Beth, sobresaltada. Mary miró confusa a su amiga.- si se entera, mata a Harry, a nosotras y a Amanda.

-y si se entera que lo sabíamos y que no le dijimos nada, contrata a un sicario. 

Beth se detuvo por un momento a pensar que era lo mejor. La mirada que le había echado Harry en el último momento... si, esta noche hablaría con el para asentarle como sea la cabeza.

-como Amanda haga algo a Harry... Harry le parte el corazón a Alice y a mi se me parte el corazón de verla así. 

Mary miró a su amiga compasiva.

-lo pasarías peor que si le hiciera Amanda algo a Niall, ¿no?

Beth miró a su amiga con melancolía.

-exacto. 

Mary rodeó a Beth con los brazos y dejó que ella se apoyase en su hombro mientras caminaban.

-Harry puede ser todo lo gilipollas que quieras, pero no creo que sea capaz de dejar escapar a Alice. 

domingo, 23 de junio de 2013

CAPITULO 44



Beth llevaba ya cinco días con su hermano. Estaba ella y Alice prácticamente todo el día con el,en su cuarto tirados por el suelo y por la cama, leyéndole cómics a Max y viendo películas de guerra, para que Max se olvidara un poco de todo y sonriese. Parecía que él prácticamente ni se acordaba de lo que había pasado, y, aunque no pudiese moverse tan apenas y le costase hacer  la mayoría de las cosas, siempre estaba con la sonrisa en la cara. Beth, se quedaba todas las noches a dormir con él, quería recuperar el tiempo perdido y estar a su lado. Todas las noches hablaban de cualquier cosa, Beth le contaba historias y lo que había hecho cuando el no estaba. En una de esas noches, Max le preguntó:

-¿y Niall? la última vez que os vi, ni os hablabais.

En ese momento, la sonrisa que mantenía Beth en la cara se le borró. Niall. Lo echaba de menos. Apenas había hablado con el esos días, sólo se mandaban algún mensaje de buenas noches y de que tal estaba Max, pero nada más. Por el contrario, Alice y Harry no paraban de hablar por teléfono y mandarse sms.

-bien.- dijo ella, mirándolo a los ojos y rozándole su cabeza.- estamos ya juntos.

-¿y que pasa con la amiga esa de Niall que me contaste?¿Amanda era?- dijo él, agarrándole la mano.

Amanda. Zorra asquerosa. 

-oh, le vino a visitar en un momento que no debía.- dijo ella, intentando simular las ganas de insultarla que tenía.

-vamos una puta.- dijo Max, mirando a Beth a los ojos. Tenía una mirada divertida. Seguía siendo el mismo de siempre. Se rió.

-esa boca, spiderman.- dijo ella, alborotándole el pelo. Max intentó apartarle las manos de su cabeza, y Beth comenzó a agarrarle y a abrazarle fuerte. Max dejó de hacer resistencia.

-aunque sea un niño pequeño, un crío y todo eso que me dices,- comenzó a decir.- puedo imaginarme lo que está pasando con esa chica. Y sólo te pido que no acabes estirándole de los pelos por mucho que haga. Al final a cada  uno recoge lo que ha estado sembrando. 

Beth atrajo más hacia si a su hermano. Tenia razón. Era el mejor consejo que le habían dado en todo el verano, y justo tenía que ser un niño de doce años. 

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Los días en Whitetown transcurrían tranquilos. Todos estaban tranquilos. Todos, menos Niall. Echaba demasiado de menos a Beth, jamás había echado tanto de menos a una persona, pero tampoco quería hablar con ella, No quería molestarla, quería que estuviese con su hermano todo el tiempo posible. Mary y Liam estaban casi todo el tiempo con el, para que no estuviese tan solo. Por el contrario, Harry hablaba casi todo el tiempo con Alice, y salía bastante por el pueblo, y todas las veces se encontraba con Amanda. Al principio la veía un poco pesada, pero poco a poco le fue cayendo bien. Hablar con ella y reírse por su acento le hacía olvidar a veces lo mucho que aun así echaba de menos a Alice. No se lo había dicho a Niall, si le decía que hablaba con ella, Niall se cabrearía. Y Harry sólo buscaba mantener una conversación normal. Muchas veces Amanda, le animaba cuando veía a Harry un poco triste.

-Alice va a volver.- le decía ella, rozándole el hombro.- es sólo una semana. 

Harry le sonreía y la miraba. La verdad es que era guapa, y tenía una mirada muy expresiva. Todos se equivocaban: Amanda cuando quería podía ser buena persona. 

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Ya había pasado una semana y ya era hora de volver. Beth y Alice ya habían hecho las maletas y estaban de camino a la estación de trenes. Se había dado cuenta de que necesitaba esa semana con su hermano. Se habían despedido de todos y sobre todo de Max con una amplia sonrisa, evitando llorar. 

Cuando llegaron a la estación, el padre de Beth se quedó con ellas hasta que el tren llegase. Estaban sentados en uno de los bancos, cuando de repente oyó como alguien llamaba a Beth. Ella miraba a los lados, confundida. Le sonaba esa voz masculina, pero entre tanto barullo no podía diferenciarla bien.

-Elisabeth MCgregor.- dijo aquella voz.

Beth se giró de nuevo a la izquierda y no pudo creer lo que veía. Ahí estaba su hermano, en una silla de ruedas y con su madre. A Beth se le saltaron las lágrimas al verlo ahí. Atravesó la valla ignorando a los guardias y corrió a abrazarlo. 

-quería darte esto, pero se me había olvidado.- dijo Max, dándole una pequeña carta.- quiero que la leas cuando llegues a Whitetown.

Beth la cogió delicadamente y se la guardó.

-te quiero enano.

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El día había amanecido caluroso en Whitetown. Estaban los cinco en un pequeño terreno de la abuela de Alice, intentando arreglar la furgoneta de Louis que había averiado ayer al volver de Brigthon. 

-¿que mierdas haces Niall?- dijo Liam, mirando como Niall se encendía un cigarro con Zayn.

-fumar.- dijo él, encendiendo el mechero. 

-déjalo.- dijo Zayn, acudiendo en su defensa.- fumar reprime las ganas de comer. A lo mejor intenta hacer dieta.

Liam les miró a los dos e hizo una mueca. 

-ese tornillo no va ahí Louis.- dijo Harry, tumbado en el suelo, con las gafas de sol y mirando al móvil.

-y tu sabes donde va porque te lo ha dicho el teléfono.- dijo Louis, quitando el tornillo que le había dicho Harry. Niall se acercó al coche y se agachó a la rueda izquierda, donde estaba Louis. Empezaron a quitar juntos la rueda como podían, ya que Louis no paraba de decir tonterías y Niall de caerse al suelo a reírse y a aplaudir como una foca retrasada. 

De repente, Harry se levantó del suelo dando un brinco y Niall vio por debajo del coche como había una chica de puntillas besándolo. Era Alice. Ya estaban aquí. Niall se alzó la vista y vio a Beth a lo lejos, caminar pausadamente. 

Beth dejo de mirar al suelo y miró al frente y vio a Niall. llevaba una camiseta de tirantes que apenas le cubría nada y unos pantalones negros muy apretados. Tenía todo el pelo hacía abajo y la cara un poco manchada. Vio como Niall sonrió al verla y tiraba el cigarro que tenía en la mano izquierda. ¿Niall fumando? ¿desde cuándo?. Pero enseguida eso se le olvidó, sonrió como una tonta y Niall se levantó del suelo y comenzó a correr en dirección hacía ella. Beth comenzó a acelerar el paso hasta acabar corriendo también. Cuando se encontraban a escasos metros, Niall abrió los brazos, y cuando la tenía a su alcance, la agarró de la cintura, elevándola por los aires. Beth soltó un pequeño grito y empezó a reírse  Niall la descendió un poco y la acercó a la altura de su cara. Beth se apoyó en sus hombros.

-te e echado de menos.- dijo él sonriendo. 

-pues entonces deja de hacerlo.- dijo ella, acercándose a sus labios. Niall soltó una leve risa y la besó. Cómo había echado de menos aquellos labios tan calurosos. La dulzura con la que Beth le besaba, suave, como si fueran diamantes, zafiros. 

-siento no haberte hablado mucho esta semana, quería que te centrases en tu hermano y...

-eso ahora no importa.- dijo Beth, mientras dejaba de Niall la apoyase en el suelo otra vez.- lo que importa es que ya no me separo más de ti, ni aún cuando acabe el verano, yo seguiré aquí.

CAPITULO 43



Eran las seis y media y ya estaba por llegar el tren de camino a Londres. Harry y Niall las observaban desde una ventana en la parte de arriba del anden donde se podían ver todos los andenes. Ellas estaban esperando al tren abajo, hablando de sus cosas, riendo. Pero ninguno de los dos reía como ellas. Harry respiró hondo. 

-es sólo una semana. No dramatizemos. 

Niall giró lentamente la cabeza y miró a Harry. Trataba de aparentar no darle importancia al asunto, el era así. Pero se le veía en la mirada que no quería que se fuera, ni un segundo lejos de él.- además así podemos aprovechar y montarnos orgías. 

Niall soltó una leve risa y miró al suelo. 

-si, con Amanda y compañía.

-no Niall, no quiero pillar ninguna infección.

Niall y Harry comenzaron a reírse. Le gustaban a Niall estos momentos con Harry, cuando estaba un poco triste y Harry también lo estaba, sabía como animarle. 

el tren llegó al andén. Alice y Beth se levantaron del banco en el que estaban sentadas y se metieron rápidamente dentro del tren, desapareciendo de la vista de Harry y Niall. Se quedaron unos minutos, esperando a que el tren se pusiera en marcha dirección Londres. Cuando se marchó, Harry miró melancólico a su amigo y le dio un leve golpecito en la tripa, dándose la vuelta y caminando con las manos en los bolsillos. Niall miró por última vez al andén ya vacío, y se puso a la altura de su amigo.

-ahora deberíamos sentarnos en el sofá a ver peliculas pastelonas con un montón de pañuelos a llorar que en una semana no vamos a verlas.- dijo de pronto Harry, sonriendo de medio lado y marcando sus hoyuelos.- ¿no?

Niall empujó a su amigo con el hombro y se rió.

-no me seas maricón.

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-Beth, despierta.- dijo Alice, rozándole el pelo a su amiga. Beth abrió los ojos despacio, dejando que entrara poco a poco la luz a su retina. Elevó la mirada y sonrió a Alice. Ella ya estaba duchada, llevaba un vaquero con una camiseta de una mariposa y el pelo un poco húmedo.

-¿que hora es?- preguntó, estirándose por toda la cama. 

-las siete y media.

-¿qué...?- Beth se levantó rápidamente de la cama.- es verano y yo levantandome a esta horas. Genial.

Alice sonrió y sacudió la cabeza, revoloteando su pelo. Beth se vistió, se puso unos leggings negros con una camiseta blanca y unas botas negras. Bajaron a desayunar, y ahí estaba, su madre, su padre, la madre de Alice y Max. Max. Estaba totalmente cambiado. Tenía toda la cara chupada, había adelgazado muchísimo, tenía unas ojeras increíbles, el pelo alborotado y más largo y la piel muy pálida. Miraba su plato de desayuno con tristeza, y a las pastillas que tenía que tomarse con asco. Sin embargo, en cuanto vio a su hermana aparecer por la cocina, sacó una de las sonrisas más resplandecientes que jamás había visto. 


-Elisa.- dijo él, con voz entrecortada. A Beth le entraron ganas de ponerse a llorar. Sin embargo, sabía que tenía que mantener la calma, le sonrió como pudo y corrió a darle un abrazo.


-estas peor que cuando te caiste al barro.- dijo ella, animándole.


Max soltó una risilla y se acomodó entre los brazos de su hermana.


-cada año quiero superar mis límites. 


Beth sonrió como pudo y se giró a saludar a todos. Después se sentó al lado de Max y desayunaron todos juntos, intentando mirar a Max con normalidad, pero el no podía evitar sentirse diferente, al fin y al cabo, acababa de salir de un coma. 

viernes, 21 de junio de 2013

CAPITULO 42



-vamos Louis, no me jodas.- dijo Zayn, mirándo el estropicio que acaba de hacer en la cocina intentando preparar algo parecido a tortitas.

-tampoco están tan mal ¿no?- dijo él, sacándolas de la sartén.

-en cuanto venga Harry, si que estará mal.- dijo Liam sentado en la silla y apoyado en la mesa, con actitud desesperada.

-no porque no va a darse cuenta. ayudadme a recoger y a tirar esto a los cerdos.

-Louis, aquí no hay cerdos...- dijo Mary, mirándolo fijamente. Louis miró a todos con sartén en mano, nervioso.

-¿por que cuando quiero preparar amablemente algo me sale mal? ¿por que Jesucristo  ¿por que?- dijo, poniéndose en posición de rezar. Todos comenzaron a reírse a carcajadas, cuando se oyeron el ruido de las llaves.

-los problemas se acercan...- dijo Zayn, sentándose tranquilamente en la silla, expectante. 

Harry apareció en casa con la bolsa de los cartones de leche y los bollos que había ido a comprar después de ese tan maravilloso encuentro con Amanda. 

-he traído bollos para desay...- no pudo acabar la frase al ver lo que había montado Louis. Miró a todos y sobretodo clavó su mirada en Louis.- no es posibl...

-te prometo que mis intenciones eran plenamente bondadosas.- comenzó a decir, yendo a abrazar a Harry y a alborotarle todo el pelo.- pero es que con Eleanor no he llegado a las clases de cocina todavía.

-te has quedado en las del sexo.- soltó Mary, tan tranquila. Zayn y Liam miraron a Mary y comenzaron a reírse.  Louis los miró divertido y Harry respiró hondo.

-recoge todo esto o me quedo a Eleanor.- dijo Harry,intentando aparentar seriedad. Louis se separó de él y lo miró incrédulo.

-juegas sucio amigo.

-no, lo que esta sucio es esto.- dijo Liam, chocándole los cinco con Zayn.

-vosotros no me seáis cabrones y ayudadme.- dijo Louis, obligando a Zayn y Liam a levantarse.

-tu lo has ensuciado, tu lo recoges.- dijo Zayn, resistiéndose  Louis comenzó a decir varias tonterías y mientras Harry aprovechó para coger una bandeja y poner los bollos en un plato y leche fría en un vaso, como le gustaba a Alice. se fue de la cocina, dejando a los cuatro discutir y filosofar sobre quién tenía que recoger y subió las escaleras, hacia el cuarto de Alice. Abrió la puerta como pudo, procurando que no se cayera nada. Cuando entró, vio a Alice en ropa interior, llevaba un sujetador precioso de encaje rosa palo y un coulotte todo de encaje verde. Harry no pudo evitar sonreír al ver lo conjuntada que iba. Ella estaba despaldas a él mirándose en el espejo, preocupada. Harry dejó la bandeja en el escritorio sin que se enterara y se volvió a apoyar en el marco de la puerta.

-deja de mirarte con esa cara de asco.- dijo Harry, con los brazos cruzados. Alice dio un pequeño salto de sorpresa y se giró a mirarlo.

-ha... Harry.

corrió a coger un trozo de sábana para taparse. Harry sacudió la cabeza y se acercó a ella.

-por mi ni hace falta que te tapes.- dijo, cogiéndole la sábana y quitándosela poco a poco.- a mi no me molesta. 

Alice hizo un poco de resistencia para que no le quitara la sábana, pero la fuerza de Harry y el tenerlo tan cerca no ayudaban. La atrajo hacia si, y la agarró por el culo, besándola en la nuca. 

-podría ahora mismo quitarte el sujetador.

Esas palabras de Harry hicieron que la cara de Alice le cambiara por completo. Harry se la quedó mirando unos segundos y se rió.

-algún día lo haré, que lo sepas.

Alice se mordió el labio y se puso colorada perdida. Después, agarró un cojín y le pegó en el hombro. Harry corrió a por ella y la elevó por los aires agarrándola de la cintura. Alice no paraba de gritar y decir que le soltase, y Harry solo la agarraba más fuerte, haciéndola rabiar. 

De repente, apareció Beth en la habitación, iba en sujetador negro de encaje y pantalones vaqueros. Esto dejó a Harry y a Alice cortados.

-dejad las guarradas que estéis haciendo por un segundo, voy a coger el cargador del móvil.

Harry apoyó a Alice en el suelo y ambos comenzaron a carraspear y a reírse. Harry miró a Beth y vio como iba vestida.

-si queréis, podemos hacer un trío  la ropa ya os la habéis quitado, así que iremos más rápido.- dijo Harry y Alice se giró bruscamente con los ojos muy abiertos y le golpeó con el puño en el hombro. 

-que tal si te montas un trío con mi almohada y la de Alice. Son más activas.- le contestó Beth, mientras se agachaba a coger el cargador que estaba enchufado en el alargador de la mesilla de noche. Harry sonrió y se mojó los labios con la lengua. 

Beth salió de la habitación sonriente y bajó las escaleras dando pequeños saltos hasta el cuarto de Niall y Harry. 
cuando entró en el cuarto, estaba Niall acurrucado durmiendo entre las sábanas. Tenía la cara de niño pequeño. Beth sonrió y se retiró el pelo de la cara. Su teléfono sonó de repente y Beth se sobresalto, se encerró en el baño y lo cogió rápidamente. 

-¿mamá?- dijo Beth con un hilito de voz.- ... ¿ya?¿tan pronto?... por supuesto que quiero ir pero... ¿mañana? ¿entonces yo cuando...?... vale, ¿se lo digo a Alice?... vale... cuando llegue te llamo y que papá venga a buscarme... vale... adiós.

colgó el teléfono y se sentó en la taza del váter unos segundos. A su hermano lo llevaban ya a casa y quería que Beth estuviese con él. Estaba deseando ir, pero dejar ahora a Niall con la zorra de Amanda por ahí .. le daba miedo. Confiaba en Niall, pero no en Amanda. 

-quién era.- dijo Niall, apoyado en la puerta, sonriente.

Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se había dado ni cuenta de que se había despertado. Elevó la mirada para verlo mejor. Tenía el pelo alborotado y los ojos un poco aún cerrados, pero de un azul super brillantes. Iba sin camiseta, se le marcaban todos los músculos que tenía. A pesar de estar dormido, tenía una sonrisa perfecta. Sonrió al verle.

-mi madre.- comenzó a decir, mientras se levantaba y lo besaba en la mejilla.- hoy llevan a Max a casa y quieren que esté con ellos.

Niall no supo que responder. Estaba feliz de que fuese a ver a su hermano, pero no quería separarse de ella.

-y cuanto tiempo.- dijo, poniéndose un poco tenso.

-sólo una semana, tranquilo.- le dijo ella, dedicándole una amplia sonrisa. Niall se relajo un poco y Beth salió del baño.

-voy a mi cuarto a hacer la maleta por una semana. Alice vendrá conmigo.

Niall se dio la vuelta y la siguió.

-y porqué no puedo ir yo.

Beth se detuvo. despaldas a él.

-quiero estar con mi hermano. Y si vienes, no le prestaría toda la atención que necesita.- y dicho esto, Beth abandonó el cuarto, dejando a Niall sin habla, dejándolo solo, con ganas de llorar.

jueves, 20 de junio de 2013

CAPITULO 41



La casa estaba oscura. La madre de Alice se había ido a Londres para estar con jane y Robert, y no había nadie. Estaba fría, apenas se veía nada, solo los leves destellos de la luna que atravesaban las ventanas. Niall guió cuidadosamente a Beth hasta su cuarto, subiendo las escaleras de la mano, para no caerse. Cuando llegaron al segundo piso, Niall encendió la luz pequeña que estaba en el trinchante del pasillo. Miro a Beth y esta le sonrió. Niall le devolvió la sonrisa y se giró para abrir la puerta. La cama de Harry estaba llena de camisetas tiradas, mientras que la de Niall estaba perfectamente ordenada.

-lo que tengo que soportar día a día.- dijo Niall, resoplando. Beth lanzo una leve risita y se sentó en el borde de la cama de Niall. Niall la observaba desde el marco de la puerta. Tenía un aspecto vulnerable, tenía la cabeza gacha y no paraba de frotarse las manos. Niall se separó del lumbral de la puerta y se sentó a su lado. Beth alzó la mirada. Niall estaba sonriéndole, con esa sonrisa tan calurosa y sincera. Niall sacudió la cabeza y la rodeó con sus brazos. Beth se dejó de tocar las manos y se apoyó en el hombro de Niall, dejando que él le besara la nuca suavemente.

-hueles a brisa del mar.- murmuró Niall. Beth se rió.

-¿y eso como huele?

Niall se separó un poco de ella y la observó, incrédulo y sonriente. Beth arqueó una ceja.

-a ti.

Beth sonrió y clavó su mirada en los labios de Niall. Eran finos, dibujaban una fina línea orientada hacia arriba, con un color rosado que destacaban ante su piel pálida. Se aceró más hacia él, hasta que lo besó. Niall dejó que Beth tomara poco a poco el control de la situación, sabía que nunca había estado así con un chico y quería que se sintiese lo más cómoda posible. Beth comenzó a besarle con más intensidad, hasta empujarlo levemente hacia atrás, dejando que Niall se tumbara en la cama, agarrándola de la cintura. Beth estaba encima de él, y comenzó a besarlo por el cuello, dejando que Niall soltase algún leve sonido por su boca. Le ayudo a quitarse la camiseta y siguió besándole por el pecho, el estómago, hasta llegar a las caderas. Ante los besos de Beth, Niall sentía millones de escalofríos por todo el cuerpo, millones de sensaciones que le recorrían cada articulación, cada vena, cada parte insignificante de su cuerpo.

Beth agarró la hebilla del cinturón de Niall y la desabrochó. De repente Niall se levantó y le agarró las manos. Beth se sobresaltó y le miró a los ojos. Estaba ligeramente rojo, tenía la respiración acelerada.

-para.- dijo el con voz firme.

Beth abrió los ojos y le miró preocupada.

-si hoy quieres hacer algo, esto no. Déjame a mí.

Beth alejó sus manos de Niall y dejó que el la guiara. Se tumbó encima de ella y comenzó el a besarla, de una forma de la que nunca había visto a Niall nunca. La besaba con ansias, como si necesitara esos besos, como si llevase tiempo esperando a poder tomarla de alguna forma. Niall le desabrochó rápidamente la camisa de seda color celeste que Beth llevaba y la agarró de la cintura y la levantó levemente. Se podía ver en los brazos de Niall como se le marcaban todas las venas que recorrían su cuerpo. Comenzó a besarla por el pecho mientras Beth intentaba controlarse ante todo lo que le estaba haciendo sentir Niall con solo besos. Las manos de Niall se deslizaron por su tronco hasta llegar hasta llegar a la cremallera de los pantalones vaqueros de Beth. Niall comenzó a desabrocharle el pantalón a Beth, pero las manos le temblaban, estaba nervioso, y Beth se dio cuenta y se incorporó levemente, sujetándole las manos para que se calmase.

Niall miró a Beth, los ojos azules de ella tenían una expresión tranquila, mientras que él estaba cargado de nervios por no hacerle daño. Mirándose ambos a los ojos, desabrocharon juntos el botón y la cremallera de los pantalones de Beth. Niall se los deslizó lentamente por sus suaves piernas, y los tiró al suelo. La cara de Beth seguía estando calmada, y Niall le sonrió levemente y se acercó a sus labios para besarla. Volvieron a tumbarse en la cama, con Niall encima de Beth. Beth le rozaba con sus manos la espalda de Niall, mientras el soltaba algún leve gemido por su boca. Los labios de Beth se dirigieron hacia las orejas de Niall. Siempre le habían hecho gracia las orejas de Niall, eran un poco puntiagudas, parecían de un duende irlandés.

Las manos de Niall se deslizaron hacia las braguitas de encaje que Beth llevaba puestas, y dejó que sus dedos se deslizaran por dentro de ellas. Ante el tacto frio de los dedos de Niall, Beth se estremeció un poco.

Los dedos de Niall comenzaron a juguetear por su clítoris, mientras Beth se retorcía ante las sensaciones nuevas que estaba experimentando. Llegado el momento, los dedos de Niall comenzaron a meterse lentamente dentro de ella, haciendo que Beth se sobresaltara ante lo inesperado. Niall soltó una leve risilla entre su respiración entre cortada, y la besó en los labios.

Los dedos de Niall comenzaron a meterse aumentando la rapidez poco a poco. Beth sentía un torbellino de emociones dentro de ella, sentía que tenía que soltarlo todo, y cada vez Niall iba dándole más placer. Las sensaciones que Beth tenía en su cuerpo, el cosquilleo constante que tenía cada vez que Niall le tocaba, hicieron que Beth soltase todo con un leve gemido, a la vez que Niall la agarraba de las manos y dejaba que Beth le apretara fuerte, para poder soltar todo lo que había estado conteniendo en ese momento con Niall.

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-joder.- Harry había tirado todo el café por la encimera. Se había levantado a las nueve, quería prepararle el desayuno a Alice y llevárselo a la cama, ya que se despertaría a las 12, como siempre. Salió a la galería a ver si quedaba algún cartón de leche. Se había acabado toda. Tenía que salir. Miro el reloj. Las nueve y media. Le daba tiempo. Subió las escaleras cuidadosamente, procurando no hacer ruido. Abrió despacio la puerta de su cuarto. Estaban Niall y Beth durmiendo abrazados. Niall no llevaba camiseta y Beth llevaba un sujetador negro muy sexy. Harry sonrió de medio lado y sacudió la cabeza. Cogió la primera camiseta blanca que pilló tirada por su cama y unos vaqueros negros. Se fue al baño a lavarse la cara. Se mojó las manos y se las froto por toda la cara. Cogió la toalla roja y se secó la cara. Apoyó sus fuertes manos en el lavabo y se miró en el espejo. Sonrió y se fue al cuarto de Alice donde estaba durmiendo, abrió la puerta y se quedó apoyado en el marco de la puerta. La observaba dormir, muchas veces lo hacía, le gustaba verla así. Se acercó a el y la besó en la nuca. Acto seguido bajo las escaleras y se dirigió al centro del pueblo para comprar leche y algún bollo.

Hacia buen tiempo, ni mucho frio ni demasiado calor. Perfecto. Harry paseaba con las manos en los bolsillos, respirando hondamente el aire que le atravesaba los pulmones. Cuando llegó al pequeño supermercado entró y compró cinco cartones de leche. Al pagar, estaba la misma dependienta del otro día de la cual Alice se puso tan celosa. La dependienta se le quedó mirando y Harry sonrió.

-cuanto es.- dijo con una amplia sonrisa.

-di… diez libras.

Harry sacó la lengua y se humedeció los labios y le pagó y se marchó. En otra ocasión, se habría quedado a hablar con ella y lo más probable es que se acabara acostando con ella. Pero todo eso ya le daba igual. Solo tenía y solo quería a Alice. Era suya, de nadie más.
Al salir del supermercado, se tropezó con una chica de pelo marrón y con un perfume muy peculiar. ‘mierda’ pensó al ver quien era.

-Harry.-dijo ella, con un acento francés.

-hombre Amanda.- dijo Harry, y sonrió falsamente.

-cuanto tiempo ¿no?- Amanda se lanzó a darle dos besos. Harry procuró dárselos lo más apartado posible.

-sí, supongo.

-¿de dónde vienes?- dijo ella, pestañeando muy rápido. Harry agachó la mirada hacia la bolsa y después la miro a ella. Creo que parecía sin enterarse de donde había venido por la cara de idiota que seguía teniendo.

-¿estas con Alice, verdad? Me lo ha contado Matt.- Amanda se rio de una manera que a Harry le entraron ganas de estamparla con los cartones de leche.- hacéis muy buena pareja. Me alegro un montón.

‘falsa’ pensó Harry.

-oh, gracias Amanda.- dijo Harry, y le sonrió.- bueno, creo que debería irme, otro día hablamos más tranquil…

-¡hablemos hoy! Vámonos a tomar algo.- dijo ella, sonriendo y meneando su cabello.- no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.- tatareo ella.

-oh si por supuesto. Que ilusión me hace.- murmuro él. Amanda le agarró del brazo y lo llevó a un pequeño bar que había con unas sillas fuera y lo sentó. Harry puso los ojos en blanco y miró el reloj. Las diez y cuarto.

-bueno y… ¿te quedas todo el verano aquí?- dijo ella, apoyando sus brazos encima de la mesa.

-sí, bueno, hasta septiembre.- Harry la miró. Le estaba poniendo nerviosa la sonrisa de Amanda.- ¿y tú? ¿No, verdad?

Amanda soltó una carcajada. Harry dio un brinco en la silla.

-tonterías, aquí hasta septiembre.

Los ojos de Harry se abrieron como platos.

-genial entonces.- dijo el, sonriendo.- Amanda, me lo estoy pasando en grande contigo.- ‘Harry no mientas tanto, que se notará’. Pensó en su interior.- pero me temo que me tengo que ir.

-oh te acompaño.- dijo Amanda, levantándose de la silla.

-no.- dijo Harry, pegando un grito. Amanda le miró con esos ojos tan azules.- es que… voy a tomar un camino por unas montañas y hay piedras, y barro y todo eso que odiáis las chicas encontraros así que…

-oh, oh, que caballeroso por tu parte.- dijo ella, volviéndose a sentar.- me quedaré aquí.

-sí, mucho mejor.- Harry le sonrió nervioso y se dio la vuelta lo más rápido que pudo.

-¡Harry!- le volvió a llamar Amanda. Harry respiró profundamente y se giró, con la sonrisa más falsa que tenía.- nos vemos pronto.

Harry sonrió y asintió. Se despidió con la mano, meneándola una vez y se dio la vuelta y comenzó a andar rápido, casi corriendo.

Amanda se lo quedó mirando cómo se iba. Acto seguido cogió el teléfono y buscó en su agenda el número de Matt. Lo llamó.

-hola Matt.- dijo ella, con una voz seria.- ya he hecho el encuentro casual con Harry… oh claro que no sospecha nada… si va hacia casa… vale, luego hablamos.- Amanda colgó el teléfono y miró con incredulidad alrededor. Se levantó de la silla y se dirigió con aires de superioridad a casa de Matt, a descansar.