lunes, 3 de junio de 2013

CAPITULO 35




Beth por fin después de tanto tiempo se sentía completamente feliz. Había dormido doce horas y aún se sentía cansada. Cuando bajó abajo con todos los pelos revueltos y la camiseta del concierto de lady gaga el concierto de Londres que le llegaba hasta por encima de las rodillas.

No escuchó apenas ruido, solo una voz ronca que se reía y hablaba por teléfono. Harry.

-si… ayer se puso bien…. Eres idiota papá…. Supongo…. ¿mañana ya?-Harry miró a Beth apoyada en el marco de la puerta de la cocina. Le sonrió y le saludo con la mano. Ella le devolvió la sonrisa.-… te dejo papá, hablamos luego.-colgó.

-buenos días, Harry.-dijo ella, con tono sonriente.

-buenos días, Beth.-dijo el, acercándose hacia ella para darle un beso en la mejilla.- se te ve ya mejor.
Beth se rio y sintió un escalofrío al notar los labios de Harry en su frente.

-solo falta que Amanda se vaya por donde ha venido y mi verano volverá a ser perfecto.
Harry soltó una carcajada y se fue a la cafetera a preparar café.

-¿café?

-no, mejor cappuccino. Alice me ha dicho que lo haces muy bien.-Harry se giró y le miro con los ojos abiertos, aguantándose la risa.-e… el cappuccino, me refería…

-sé a lo que te refieres, Beth, tranquila.-dijo Harry, a punto de reírse. Beth se mordió el labio. Siempre que estaba a solas con Harry le pasaban estas cosas.

Beth se colocó al lado de Harry y se puso a hacer tostadas a la sartén, mientras Harry le daba alguna indicación. Era un excelente cocinero.  Cunado prepararon el desayuno, se sentaron y se pusieron a desayunar los dos.
-¿sabes dónde están los demás?-preguntó Beth, dando un bocado a la tostada. Estaba caliente.

-no, -contestó Harry, echándose azúcar en el café-acabo de despertarme. Creo que somos los únicos inquilinos.

Beth de repente se sintió incomoda.

-oh, genial entonces… -miró por la ventana. Hacia un día espléndido para esta noche- yo creo que hoy iré a Brighton a ver si miró algún vestido con las chicas.

-buena opción.-le dijo Harry, mientras la miraba impaciente con esos ojos verdes tan penetrantes.

El resto del desayuno transcurrió con normalidad, hablaron de cualquier tontería y luego se fueron a ducharse. Cuando Beth se acabó de secar el peo y bajó abajo, ya estaban Niall y Alice. Niall se acercó a besarla en los labios.

-cómo estás- le dijo al oído. Beth sonrió como una estúpida.

-genial.

Niall sonrió y se separó de ella, poniéndose al lado de Harry y cruzando los brazos.

-¿Qué te parece si vamos a Brighton ahora, Alice?-dijo Beth, terminando de bajar los últimos escalones.

-¡perfecto!- le contestó ella-podemos llamar a Mary, el próximo tren hacia Brighton sale en una hora.

Beth asintió y no se detuvo más. Ambas se despidieron de sus respectivas parejas y salieron por la puerta, mientras Harry y Niall las miraban marcharse, riéndose.

-creo que me he enamorado de tu prima.-dijo Harry, sin ni siquiera mirar a su amigo, estaba demasiado embobado mirando a Alice.

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-es la primera vez que un viaje a Brighton se me hace tan largo.-dijo Mary nada más bajar del tren.

Las tres caminaron decididas por las calles, bajaron la calle principal de Brighton, la que va cuesta abajo hasta la playa. A mitad de trayecto entraron en topshop y Beth y Alice empezaron a ponerse histéricas, no sabían que llevarse. Mary les sugirió ir a zara para ponerse de acuerdo y volver. En zara, Mary se puso histérica porque quería llevarse todo.

-qué tal si vamos a topshop para que te decidas mientras tanto.- dijo Alice, en tono burlesco.

Mary la miró con desprecio y luego se rio. Volvieron a topshop, cuando de repente, Alice estaba mirando 
un vestido rojo cotito muy veraniego, cuando vio al otro lado de la percha a Amanda con Matt. Corrió hacia donde estaban Beth y Mary, nerviosa perdida, y ambas tres fueron a hurtadillas a espiarla.

-como coja ese vestido la estampo.-dijo Beth.

-quiere marcar, para Niall, fijo.-dijo Alice, mirándola. Beth se giró para mirar a su mejor  amiga con desprecio.

-eso Alice, tu ayuda.-le dijo Mary, empujándola.

Amanda estaba indecisa entre dos vestidos. Estaba decidida a ir a por Niall esa noche y sabía perfectamente como tenía que ir vestida. Optó por cogerse el vestido blanco estrecho que le marcaba sus curvas con unos zapatos negros, con plataforma.

-¡será zorra!-chilló Beth.-ese vestido me lo quería coger yo. Era el más bonito.

-tranquilízate,-comenzó a decir Mary, seguro que hay más bonitos.

-¿seguro?-dijo Beth cogiendo un vestido de terciopelo morado que parecía que estaba sacado de un baúl de viejas. Alice no pudo soltar una carcajada.

-ahora Niall la verá a ella y se volverá a enamorar y yo me quedaré comiendo helado de chocolate para toda mi vida. Genial. –dijo Beth mientras avanzaba hacia la puerta para salir. Amanda ya se había ido, ya no podía verlas. Alice y Mary corrieron tras ella.

-espera Beth-dijo Alice- tengo una idea.

Beth se detuvo y la miró, expectante.

-Perrie y Eleanor viven aquí, sabrán cual es la mejor tienda de vestidos.

-buena observación, Horan.-dijo Mary, dándole una palmadita en el hombro.

Beth sonrió y llamó a Perrie. Ambas dos estaban encantadas con la idea y en quince minutos ya estaban con ellas, andando hacia una tienda que estaba cerca de la orilla de la playa.

-lo irónico de esta tienda es que es la típica de la que nunca te fijas, pero si te molestas en entrar, tiene los mejores vestidos.-dijo Eleanor, explicando con una sonrisa de oreja a oreja.- Aquí encontraremos algo perfecto para las tres.

-y a Amanda, que se la tire Matt, porque Niall, es solo de Beth.-dijo Perrie seria. Luego no pudo evitar soltar una carcajada y todas se rieron con ella.

Cuando entraron a la tienda estaba llena de vestidos de noche, de tarde, para salir a tomar algo, había vestidos preciosos.

-gracias chicas.-dijo Beth, más relajada.-por ayudarme.

Eleanor y Perrie le sonrieron y le rozaron el hombro. Salió la dependienta, una señora mayor, de unos cincuenta años y fue a saludar a Eleanor y a Perrie. Ellas le explicaron el problema.

-bien, necesitamos tres vestidos preciosos y uno en especial para la señorita rubia ¿no?-dijo, sonriéndole a Beth. Esta se sonrojo y se encogió de hombros.

La señora las observo durante unos segundos, imaginando algunos conjuntos.


-perfecto, ya sé que tres vestidos escoger.- entró en la trastienda y a los cinco minutos apareció con tres vestidos. Las tres abrieron los ojos como platos. Estaban ante los vestidos más bonitos que jamás habían visto. 

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