Beth por fin después de tanto tiempo se sentía completamente
feliz. Había dormido doce horas y aún se sentía cansada. Cuando bajó abajo con todos
los pelos revueltos y la camiseta del concierto de lady gaga el concierto de Londres
que le llegaba hasta por encima de las rodillas.
No escuchó apenas ruido, solo una voz ronca que se reía y
hablaba por teléfono. Harry.
-si… ayer se puso bien…. Eres idiota papá…. Supongo….
¿mañana ya?-Harry miró a Beth apoyada en el marco de la puerta de la cocina. Le
sonrió y le saludo con la mano. Ella le devolvió la sonrisa.-… te dejo papá,
hablamos luego.-colgó.
-buenos días, Harry.-dijo ella, con tono sonriente.
-buenos días, Beth.-dijo el, acercándose hacia ella para
darle un beso en la mejilla.- se te ve ya mejor.
Beth se rio y sintió un escalofrío al notar los labios de Harry
en su frente.
-solo falta que Amanda se vaya por donde ha venido y mi
verano volverá a ser perfecto.
Harry soltó una carcajada y se fue a la cafetera a preparar café.
-¿café?
-no, mejor cappuccino. Alice me ha dicho que lo haces muy
bien.-Harry se giró y le miro con los ojos abiertos, aguantándose la risa.-e…
el cappuccino, me refería…
-sé a lo que te refieres, Beth, tranquila.-dijo Harry, a
punto de reírse. Beth se mordió el labio. Siempre que estaba a solas con Harry le
pasaban estas cosas.
Beth se colocó al lado de Harry y se puso a hacer tostadas a
la sartén, mientras Harry le daba alguna indicación. Era un excelente
cocinero. Cunado prepararon el desayuno,
se sentaron y se pusieron a desayunar los dos.
-¿sabes dónde están los demás?-preguntó Beth, dando un
bocado a la tostada. Estaba caliente.
-no, -contestó Harry, echándose azúcar en el café-acabo de
despertarme. Creo que somos los únicos inquilinos.
Beth de repente se sintió incomoda.
-oh, genial entonces… -miró por la ventana. Hacia un día espléndido
para esta noche- yo creo que hoy iré a Brighton a ver si miró algún vestido con
las chicas.
-buena opción.-le dijo Harry, mientras la miraba impaciente
con esos ojos verdes tan penetrantes.
El resto del desayuno transcurrió con normalidad, hablaron
de cualquier tontería y luego se fueron a ducharse. Cuando Beth se acabó de
secar el peo y bajó abajo, ya estaban Niall y Alice. Niall se acercó a besarla
en los labios.
-cómo estás- le dijo al oído. Beth sonrió como una estúpida.
-genial.
Niall sonrió y se separó de ella, poniéndose al lado de Harry
y cruzando los brazos.
-¿Qué te parece si vamos a Brighton ahora, Alice?-dijo Beth,
terminando de bajar los últimos escalones.
-¡perfecto!- le contestó ella-podemos llamar a Mary, el próximo
tren hacia Brighton sale en una hora.
Beth asintió y no se detuvo más. Ambas se despidieron de sus
respectivas parejas y salieron por la puerta, mientras Harry y Niall las
miraban marcharse, riéndose.
-creo que me he enamorado de tu prima.-dijo Harry, sin ni
siquiera mirar a su amigo, estaba demasiado embobado mirando a Alice.
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-es la primera vez que un viaje a Brighton se me hace tan
largo.-dijo Mary nada más bajar del tren.
Las tres caminaron decididas por las calles, bajaron la
calle principal de Brighton, la que va cuesta abajo hasta la playa. A mitad de
trayecto entraron en topshop y Beth y Alice empezaron a ponerse histéricas, no
sabían que llevarse. Mary les sugirió ir a zara para ponerse de acuerdo y
volver. En zara, Mary se puso histérica porque quería llevarse todo.
-qué tal si vamos a topshop para que te decidas mientras
tanto.- dijo Alice, en tono burlesco.
Mary la miró con desprecio y luego se rio. Volvieron a
topshop, cuando de repente, Alice estaba mirando
un vestido rojo cotito muy
veraniego, cuando vio al otro lado de la percha a Amanda con Matt. Corrió hacia
donde estaban Beth y Mary, nerviosa perdida, y ambas tres fueron a hurtadillas
a espiarla.
-como coja ese vestido la estampo.-dijo Beth.
-quiere marcar, para Niall, fijo.-dijo Alice, mirándola. Beth
se giró para mirar a su mejor amiga con
desprecio.
-eso Alice, tu ayuda.-le dijo Mary, empujándola.
Amanda estaba indecisa entre dos vestidos. Estaba decidida a
ir a por Niall esa noche y sabía perfectamente como tenía que ir vestida. Optó por
cogerse el vestido blanco estrecho que le marcaba sus curvas con unos zapatos
negros, con plataforma.
-¡será zorra!-chilló Beth.-ese vestido me lo quería coger
yo. Era el más bonito.
-tranquilízate,-comenzó a decir Mary, seguro que hay más
bonitos.
-¿seguro?-dijo Beth cogiendo un vestido de terciopelo morado
que parecía que estaba sacado de un baúl de viejas. Alice no pudo soltar una
carcajada.
-ahora Niall la verá a ella y se volverá a enamorar y yo me
quedaré comiendo helado de chocolate para toda mi vida. Genial. –dijo Beth mientras
avanzaba hacia la puerta para salir. Amanda ya se había ido, ya no podía verlas.
Alice y Mary corrieron tras ella.
-espera Beth-dijo Alice- tengo una idea.
Beth se detuvo y la miró, expectante.
-Perrie y Eleanor viven aquí, sabrán cual es la mejor tienda
de vestidos.
-buena observación, Horan.-dijo Mary, dándole una palmadita
en el hombro.
Beth sonrió y llamó a Perrie. Ambas dos estaban encantadas
con la idea y en quince minutos ya estaban con ellas, andando hacia una tienda
que estaba cerca de la orilla de la playa.
-lo irónico de esta tienda es que es la típica de la que
nunca te fijas, pero si te molestas en entrar, tiene los mejores vestidos.-dijo
Eleanor, explicando con una sonrisa de oreja a oreja.- Aquí encontraremos algo
perfecto para las tres.
-y a Amanda, que se la tire Matt, porque Niall, es solo de Beth.-dijo
Perrie seria. Luego no pudo evitar soltar una carcajada y todas se rieron con
ella.
Cuando entraron a la tienda estaba llena de vestidos de
noche, de tarde, para salir a tomar algo, había vestidos preciosos.
-gracias chicas.-dijo Beth, más relajada.-por ayudarme.
Eleanor y Perrie le sonrieron y le rozaron el hombro. Salió la
dependienta, una señora mayor, de unos cincuenta años y fue a saludar a Eleanor
y a Perrie. Ellas le explicaron el problema.
-bien, necesitamos tres vestidos preciosos y uno en especial
para la señorita rubia ¿no?-dijo, sonriéndole a Beth. Esta se sonrojo y se encogió
de hombros.
La señora las observo durante unos segundos, imaginando
algunos conjuntos.
-perfecto, ya sé que tres vestidos escoger.- entró en la
trastienda y a los cinco minutos apareció con tres vestidos. Las tres abrieron
los ojos como platos. Estaban ante los vestidos más bonitos que jamás habían visto.

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