lunes, 15 de julio de 2013

CAPITULO 51


Las calles de Whitetown estaban oscuras y levemente iluminadas por farolas del año de la patata que la mayoría apenas funcionaban, y las que lo hacían, suministraban una luz muy tenue que apenas te dejaba una clara visión de la calle.

Beth caminaba pegada a la pared con los brazos cruzados y dejando que cada vez sus lágrimas le dieran una visión más nublosa de por donde iba. Caminaba sin saber muy bien a donde ir, ya se había separado lo suficiente de aquel local y no tenía intenciones de volver. Ni tampoco tenía intenciones de volver a ver a Niall. Era su cumpleaños,estaba siendo la mejor noche de su vida, y solo hubo falta unos minutos para  convertirse en el peor cumpleaños de su vida. Sabía que Amanda era mala persona, pero en ningún momento se podía imaginar hasta que punto, lo mismo que con Niall. Se imaginaba que tenía un poco más de cabeza que Harry, y hoy le había demostrado totalmente todo lo contrario. No quería verle, sólo quería irse de ahí, llamar a su madre, sería la única que lo comprendería, irse a aquel internado que le esperaba en septiembre y poder olvidar.
Atravesó todas las calles posibles, callejeó, se detenía para llorar, hasta que el cruce del destino le llevó hasta donde ella y Niall se besaron por primera vez. Hasta esa casa derruida que parecía un muro. Era un sitio precioso, y aún más de noche, donde se podían ver todas las estrellas y constelaciones. 
Se apoyó en la pared y se dejó caer, dejando que el peso de su cuerpo se apoyase en la hierba que crecía en la base de aquella pared de piedras. Apoyó su cabeza y respiró hondo, recogiendo todo el oxígeno posible. Sin quererlo, cerró los ojos, y poco a poco, de lo cansada que estaba, se sumergió en un sueño agradable: dónde Amanda no existía, y donde Max no había tenido ningún tipo de accidente. 

                        *********************************
Habían pasado ya una hora y media. Niall estaba rozando la locura. Había buscado a Beth por todos los lugares del pueblo, había entrado en casa y con lo único con lo que se había encontrado era con Harry y Alice durmiendo plácidamente. Se había ido hasta el acantilado, por si ella estaba ahí, pero sin éxito. No sabía donde buscar, no sabía que hacer, se sentía perdido, solo. Necesitaba pensar, por lo que optó por irse a donde se iba siempre que quería estar solo. Volvió a atravesar todo el pueblo, andaba con desgana, apunto de echarse a llorar. Atravesó todo el campo que le llevaba hasta aquella casa derruida  Ahí la besó por primera vez. Se detuvo un instante y notó como un cosquilleo le atravesaba todas las articulaciones y como su corazón le daba un vuelco. Suspiró y continuó caminando, cada vez más cansado, le dolían los pies de caminar.
Conforme iba avanzando, pudo divisar una pequeña silueta sentada a la que no pudo descifrar. Aquella misteriosa persona no pareció verle, pues no se movía. Niall entrecerró los ojos, intentando agudizar su vista, sin éxito. Cada vez que que iba acercando, la silueta se le iba ampliando. Estaba tan oscuro que no podía ver bien de quien se trataba, pero le extrañaba que hubiese alguien ahí siendo que ese sitio sólo lo conocían Alice, Harry y... Beth. Tenía que ser ella.
Comenzó a acelerar el paso, hasta acabar casi al trote, alargando sus brazos con la esperanza de encontrarla. Y así era. Corrió hacia ella y se dejó caer al suelo, pero Beth no se movía. Durante un momento, Niall notó como toda su sangre se congelaba, hasta que vio que simplemente estaba dormida. Respiró lo más hondo que pudo y deslizó sus manos por su rostro, tocando le delicada piel de Beth llena de maquillaje corrido por toda la cara. Se sentía culpable, muchísimo  por ser el responsable de aquellas lágrimas. 
De repente, Beth abrió lo ojos y ambos dos se sobresaltaron.

-siento asustarte.- dijo Niall, con un hilo de voz. Beth abrió un poco más los ojos y se separó bruscamente de Niall.

-quiero estar sola, vete.- le dictó Beth, seria. Niall le miró preocupado. A Beth le entraron ganas de abrazarlo, pero debía mantener la compostura. 

-pero yo no puedo dejarte aquí  te vas a helar.- Niall se sentó a su lado. Beth se desplazó unos centímetros. 

-me da igual.- dijo ella, sin mirarle.-no tengo frío.


Niall la miró. Estaba tiritando levemente. Normal, por la noche en Whitetown hacía frío.


-¿por lo menos me dejas que me explique?


Beth volteó la mirada hacía Niall. Después miró al suelo. Nial cogió aire.


-si, me besó.- comenzó a decir.- pero sin que yo me dejase. Sabes que para mi Amanda ya significa menos que nada. Además, tengo testigos que corroboran que yo no quería besarla.


-me dan igual tus testigos, Niall.- dijo ella, volviéndose a mirarlo.- me da igual todo. Me das igual.


-pero tu a mi no,- le interrumpió Niall.- me importas demasiado Beth, lo sabes. Y no quiero perderte.


-siento decepcionarte.- le contestó Beth, levantándose del suelo y sacudiéndose el pantalón donde se le habían quedado restos de hierba.


-Beth no te vayas...- dijo Niall, levantándose a agarrarla de la muñeca. Ella fue más rápida. Niall la volvió a intentar agarrar, deteniéndola. 


-Niall, suéltame.


Niall dudó unos segundos. Beth ni siquiera le miraba. La soltó por fin. Beth se detuvo unos segundos antes de caminar y desaparecer entre la oscuridad de la noche. Mientras tanto, Niall se quedó de pie, inmóvil  quieto, apenas respirando. Notaba como su corazón se caía en pedazos, imposibles de recoger. Soltó un grito desgarrador y después le pegó una patada al árbol más cercano. Se dejó caer al suelo, lleno de rabia. 

Cuando Niall gritó, Beth estuvo a punto de correr hacía el y abrazarle, en realidad le destrozaba por dentro verle así. Pero sabía que no tenía que ablandarse, y echó a correr en dirección a la casa rural dónde se hospedaban Max y su madre, ya que no habían podido quedarse en casa porque Max no podía subir arriba por la silla de ruedas.
Cuando llegó, dió unos portazos, y su madre le abrió la puerta, con la bata. Al ver a su hija así, llorando, con tal cara de dolor, la abrazó fuerte. 

-quiero irme de aquí.- repetía constantemente Beth, entre tanto sollozo. Su madre la apretó más contra su pecho.


-no podemos, nos quedamos aquí hasta el martes...


Beth aumentó sus lloros. Jane estaba sufriendo al ver a su hija así.


-¿que ha pasado cariño?


Beth no contestó, simplemente se separó de ella y se fue a buscar un cuarto donde encerrarse, donde llorar y desahogarse, donde poder estar sola.


                       ********************************

Cuando Niall llegó a las cuatro y media llorando a casa y Alice le oyó encerrarse en su cuarto, ella se levantó de la cama donde estaba con Harry y fue con él, para consolarle.  Estuvieron hablando una hora larga, hasta que él se quedó dormido en su regazo, mientras Alice le acariciaba lentamente el pelo.
Cuando amaneció, llegaron Liam y Mary, dispuestos a hablar con Beth, los cuales se dieron cuenta que no estaba allí, así que supusieron que estaría con su madre, y fueron a visitarla. Habían traído algo de desayunar, para no hacer ningún feo. Cuando llegaron allí, su madre les dijo que estaba en los exteriores de la casa, sentada, leyendo, o al menos intentándolo.
cuando salieron al exterior la hierba del extenso jardín estaba húmeda. Había llovido fuertemente a partir de las cinco y no había parado hasta las ocho, cuando Liam y Mary se habían despertado.

-Buenos días, Elisabeth.- dijo Liam acercándose a ella, con un toque de dulzura en su voz. Ella se giró y sonrió como pudo. Mary sin pensárselo dos veces, la abrazó.


-como estás.- le preguntó Mary, mientras acercaba dos sillas plegables. Beth cerró el libro y lo dejó en una mesilla de madera que tenía al lado. No le estaba haciendo mucho caso al libro, la verdad.


-estoy.- contestó ella, con un hilo de voz. Mary y Liam se miraron preocupados y después Mary agarró de las muñecas a Beth.


-por como hemos visto a Niall, tú y él ya...


-no quiero saber nada de él, Liam.- le cortó Beth, a la defensiva. 


-de eso queríamos hablar contigo, cielo.- Mary intentaba escoger las palabras más adecuadas para la ocasión. Beth les miró. Tenía los ojos llorosos y una expresión muy vulnerable.


-cuando Amanda dijo que había besado a Niall, era cierto. Nosotros les vimos.- comenzó a decir Liam, lentamente.- pero Niall no se dejó. Quiero decir, en ningún momento Niall tenía la intención de lanzarse y en cuanto ella le besó, Niall se apartó y nosotros intervenimos. 


Beth los observaba con atención intentando no llorar.


-Niall no sabía si decírtelo o no,- comenzó a hablar Mary, intercambiando miradas con Liam.- y nosotros le dijimos que no te íbamos a decir nada, que te lo tenía que decir el.


-pues ese detalle se le olvidó mencionármelo siempre.- dijo Beth, cortante.


-eso es porque no le dio importancia.- espetó Liam.- porque Amanda le da igual, tú no.


-pero ahora ya es tarde...- sollozó Beth, cambiando de opinión de repente.


-¿por qué es tarde?- quiso saber Mary.


-le he dicho a mi madre que me quería ir con ella.- dijo Beth.- y ha llamado al internado dónde voy a estar este año para meterme el viernes.


Liam y Mary se miraron, sorprendidos.


-¿y no hay posibilidad de que te quedes hasta septiembre?-Liam preguntó.


-el viernes será ya veinticinco de agosto, tampoco es tan pronto.


Mary se levantó de la silla y forzó a que Beth también lo hiciera.


-entonces con más razón tienes que ir ahora a arreglarlo todo con él.


-tú y Niall sois como uno.- comenzó a decir Liam.- el uno no se completa sin el otro. No podéis estar separados.


Beth miró a Liam con ternura y acto seguido lo abrazó. Liam la rodeo con sus brazos y la beso en la cabeza.


-vete a arreglarte,- le dijo Mary.- que estás hecha un cristo.


Beth se rió mientras se separaba de los brazos de Liam y se secaba los restos de las lágrimas. Se fue al baño de su madre y le cogió el maquillaje, mientras Mary y Liam la observaban en el marco de la puerta.


-nos tenemos que ir cielo.- dijo Mary mirando el móvil.- Niall está en casa, o si no paseando por ahí. búscalo.


Beth les miró a través del espejo y asintió. Continuó arreglándose como pudo, sentía un hormigueo en el estómago y las últimas palabras de Liam no paraban de repetirse en su cabeza. 

Recogió su cabello rubio con una trenza desecha y cogió la ropa más estrecha que tenía su madre para que a ella le valiese. Cuando terminó, se despidió de su madre.

-¿a donde vas?- le pregunto extrañada por el cambio tan repentino de su hija.


-a pedirle perdón a Niall. No tengo tiempo mamá.- dijo ella elevando el tono de voz a medida que se separaba de su madre para llegar a la puerta, hasta abrirla de golpe y marcharse. Su madre se quedó observando la puerta y sacudió la cabeza, confusa.


-adolescentes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario