En el lugar más inesperado y con la persona menos esperada, puedes encontrar todo aquello que tanto necesitabas para completar tu felicidad.
domingo, 18 de agosto de 2013
CAPITULO 55/ FIN.
Muchísimas gracias a todos los que me habéis leído, sois increíbles! dentro de poco comenzaré a subir otra fanfic, si queréis que os avise, ponerme vuestro user de twitter, aunque cuando comience a subir, pondré aquí el link también. muchas gracias otra vez, ily! isa.
El tiempo se había despertado ciertamente nublado. Los rayos de sol intentabas atravesar las cortinas de nubes grises que se lo impedían. Beth había estado metiendo los últimos detalles en su pesada maleta, mientras Alice le ayudaba, intentando reprimir las lágrimas.
-qué voy a hacer sin tiestas do últimas semanas.- le había dicho Alice con lamento.- ¿y si tengo dudas del sexo con Harry?
Beth se había limitado a reírse.
-creo que sobre ese tema estás más avanzada que yo.- le guiñó un ojo.- pero Mary seguro que sabe bastante.
Se había despedido de Louis y Zayn como pudo, iba a echarlos de menos. Aunque después de este verano estaba seguro que iba a verlos más veces, el hecho de estar encerrada en un internado se lo impediría en algunas ocasiones que los necesitara.
Liam y Mary se habían levantado pronto para acudir a desayunar con ellos. Harry había preparado tortitas y Beth había bajado la primera de todos, con el pelo aún un poco húmedo por la ducha que se había dado esa mañana.
-tienen buena pinta.- le dijo Beth mientras se acercaba a la sartén y le daba un beso en la mejilla a Harry. Este le sonrío, sin apartar su cálida mirada de las tortitas.
-¿tienes ya todo listo?- preguntó Harry, pareciendo interesado. Beth sonrió y sacudió la cabeza.
-si.
-error.- dijo Harry cortante. Beth arqueó una ceja en señal de desconcierto. Harry se dio la vuelta, colocando el paño de la cocina sobre su hombro derecho y guiñándole el ojo.- vigílame un momento esto.- y se dirigió corriendo al salón. A los pocos segundos, apareció con un marco y una foto de todos. Se la habían hecho justamente ayer, colocando el temporizador como pudieron sobre las mochilas y posando con sus mejores sonrisas. Pero Louis tenía que salir poniéndose bizco y Niall sacando la lengua, sin contar la sonrisa tímida de Alice por el comentario que seguro que Harry le estaría diciendo al oído mientras Beth salía riéndose ante las caras de desconcierto de Zayn y Mary por aquel cuadro de foto.
Beth miró a Harry y pudo ver en su sonrisa de emocionado, cierta melancolía en su mirada.
-muchas gracias.- le dijo y acto seguido, le abrazó. Harry la agarró con fuerza sobre su cintura y la apretó contra él.- cuídame bien estas semanas de Alice.
Harry soltó un suspiro cargado de una sonrisa sincera.
-que no te agobien mucho en ese internado.- se separó ligeramente de ella.- ve a dejar esto en la maleta.
Beth le hizo caso y mientras subía las escaleras se topó con Niall. Este llevaba una camisa azul celeste abierta y una básica blanca acompañada de unos pantalones ajustados vaqueros y unas converse. Tenía todo su pelo rubio hacia abajo, tal y como le encantaba a Beth.
Se detuvo en frente de él y lo besó en los labios, mientras le enseñaba lo que le había dado Harry. Este esbozó una sonrisa forzada.
-tuvo la idea Harry, y yo le acompañé esta mañana a imprimirla.
-oh, por eso al despertar no estabas a mi lado.- dijo Beth, intentando parecer despreocupada. Pero a quién iba a engañar, no quería irse. Niall le sonrió y agachó la mirada. Beth simplemente le rozó sus dorados cabellos y subió arriba, a dejar el marco.
Cuando bajó, ya estaban todos: Harry y Alice sentados juntos, con las manos entrelazadas; Liam y Mary repartiendo tortitas como si fueran los padres y el resto fueran sus hijos, y Niall sentado en una esquina, guardando sitio a Beth. Esta sonrió desde el marco de la puerta y se sentó a su lado, besándolo en la mejilla. Él la miró y agarró sus manos con fuerza. Algo que Beth agradeció, pues necesitaba sentir la piel de Niall rozando la suya.
Las tortitas se repartieron equitativamente y cada uno comió rápido, intentando sacar algún tipo de conversación entretenida o graciosa para animar el ambiente. Pero Beth sólo podía mirar a Niall de reojo, y empezar a imaginarse un día a día sin ver sus preciosos ojos azules mirándola, o sin sentir sus besos cada día. Si, le había dicho que la visitaría siempre que pudiese, casi todos los días, pero al final la pereza podría con él. Y ella tenía miedo de volver a perderle, porque ahora mismo, no se imaginaba nada sin el a su lado.
Cuando terminaron de desayunar, a los pocos segundos aparecieron por la puerta la madre de Beth y su hermano, en esa silla de ruedas que le hacía parecer aún más débil de lo que estaba. Todos se levantaron y saludaron a su madre y a Max.
-el médico me dijo que no podré montar en bici en mucho tiempo.- dijo Max, siempre con su voz de despreocupación.- es una mierda.
-¿pero que dices?- dijo Niall, acercándose a revolverle el pelo.- estoy segura que esta silla se puede colocar algún tipo de propulsor que es mucho mejor que una simple bicicleta.
Max lo miró, impresionado.
-¿tú crees?- la voz de entusiasmo de Max hizo que Beth y todos los que estaban en la sala sonriesen.
-pues claro,- dijo de pronto Harry.- Niall y yo sabemos construir propulsores para que puedas ir tan rápido como los coches de carreras.
Max alzó su puño izquierdo al aire y soltó un '¡si!' de victoria. Desde el coma, era la primera vez que realmente estaba ilusionado por algo.
Jane miró a sus dos hijos con ternura y dio una pequeña palmada en el hombro de Beth.
-tenemos que irnos tesoro,- dijo, para que todos le oyesen.- nos queda un largo camino y quiero llegar a la hora de comer.
Beth inspiró profundamente e intentó sonreír. Había llegado el momento de despedirse de todos. Abrazó a Mary y Liam con fuerza, susurrándoles un 'gracias' sincero sin que nadie excepto ellos, les oyese. Luego se acercó a Harry y le volvió a abrazar, sintiendo un cosquilleo en su cuello por el roce de sus mechones rizados que le caían por debajo de la oreja. Al separase de Harry, Max le dijo a su madre que si podían salir fuera porque se 'encontraba mareado' pero luego le guiño el ojo a su hermana para que su madre no tuviese que ver como se despedía de Niall.
Se acercó primero a Alice, mientras el resto también decidió salir fuera, y la abrazó, soltando una pequeña lágrima.
-eh,- le intentó decir Alice.- que no es un adiós. Tómatelo como un 'nos vemos en una semana en un internado'.
Beth sonrió y se secó la lágrima que empezaba a deslizarse por su mejilla, y después miró a Niall: su perfecta sonrisa blanca como la nieve, pero cálida como el fuego; sus ojos azules tan expresivos y reconfortantes que cuando se clavaban en ti, te podía llegar a paralizar la sangre. Cada parte de su fina cara, su nariz perfectamente colocada y su tez pálida con sus mejillas rosadas hacían que para Beth fuera el ser más maravilloso que había conocido. Cada momento con Niall, cada segundo a su lado, cada beso, cada palabra, aparecía por su mente como diapositivas.
Niall la sonrió, y fue a besarla. Su beso fue cálido, rozando los finos labios que tenía con los gruesos de Beth. Ambos se dejaron llevar en aquel beso, rozando sus lenguas a la par, moviendo sus manos por la espalda y costado del otro, hasta que Niall se separó levemente y le colocó sobre los hombros de Beth una ancho jersey color azul muy clarito con su olor postrado sobre este.
-así es como si durmiese contigo.- le susurró el al oído.
-pero yo no te he dado na...
-tranquila,- le interrumpió Niall, con su cálida sonrisa de siempre.- me he tomado la libertad de cogerte la chaqueta más grande que tenías.
Beth sonrió y sacudió la cabeza, volviendo a abrazarle con fuerza.
-te quiero.- le susurró como pudo Niall. Ella le abrazó con más fuerza y le besó en el cuello.
-te quiero Niall.
De repente, un carraspeo se escuchó desde el recibidor. Era Harry, indicándoles que tenían que irse. Ambos se separaron tímidamente y salieron de la casa, echando Beth un último vistazo a todo: las escaleras de caracol de madera, la pared perfectamente pintada de color blanca, la cocina rectangular donde había pasado momentos increíbles o el salón, donde allí se escondió para que Harry no le viese o donde pasaba las horas tumbada con Niall mientras hacían ver que veían películas mientras el le rozaba el pelo y ella se quedaba dormida o se sumergía en sus pensamientos.
Giró la cabeza y vio a todos mirándola. Ella esbozó una sonrisa divertida.
-nos vemos dentro de una semana en mi internado.- dijo Beth, y se sentó en la parte de delante con su madre.
Todos comenzaron a despedirse con la mano y Niall se ofreció voluntario para enseñarle a su madre la salida directa hacía la carretera desde las callejuelas del pueblo.
Cuando el coche estaba a una cierta distancia, Alice sintió un pequeño pinchazo en el estómago y notó como se mareaba. Miró a Mary, la cual la miraba preocupada, y se aparto un poco de la amigable conversación que Harry y Liam mantenían.
-llámame loca, - comenzó a decir Alice, con cierto tono de preocupación.- pero acabo de tener un mal presentimiento.
Niall avanzaba delante del coche con las manos en los bolsillos, mientras el coche de Jane le seguía. Cuando quedaban escasos metros para que el coche saliese a la carretera, se detuvo y se dirigió a la ventanilla de Beth, para que esta se la abriese.
-ahora es seguir todo recto y te encontrarás con la carretera, pero os seguiré acompañando.
Jane le sonrió.
-muchas gracias Niall.
El también le dedicó una sonrisa y miró hacia atrás, para mirar a Max. Tenía los mismos ojos que Beth.
-en cuanto te vuelva a ver, ya tendré listo tu propulsor.
Max le sonrió y se rió emocionado ante la idea. Después miró a Beth y arqueó una ceja. Ella se mordió el labio y le dio un dulce beso en sus labios, poniendo colorado a Niall y haciendo que su madre sonriese levemente.
-hasta luego Niall.
Este le sonrió y el coche avanzó lentamente, mirando Beth por el espejo retrovisor como Niall avanzaba despacio, frotándose los ojos. Beth se acomodó en el sillón y suspiró lentamente.
-¿le quieres?- dijo su madre, mientras miraba la carretera. Beth se giró para mirarla. Tenía su pelo marrón revuelto y recogido con un simple moño, y apenas iba pintada. Siempre había pensado en lo guapa que era su madre.
-más que eso mamá.- le dijo Beth, mientras volvía a mirar al espejo retrovisor viendo la silueta de Niall y abrazando con fuerza el jersey que le había regalado.- más que eso.
Niall avanzaba tras el coche con cierto desdén, hasta el punto en el que el coche alcanzó la carretera y empezó a unirse a ella. Niall se colocó en el borde. No había ningún coche, la carretera estaba totalmente desierta. El coche avanzaba despacio, y aún podía verlo en la que parecía interminable la carretera. De repente, unas gotas de lluvia comenzaron a descender hacia la tierra, y Niall miró unos segundos al cielo. Estaba completamente nublado, y tenía pinta de tormenta.
Cerró los ojos y dejó que las gotas frías empaparan su ropa y su piel, cuando de repente un fuerte estruendo acompañado de un fuerte patinazo agudo y la alarma de un coche hiciera que abriese los ojos bruscamente. Al ver la escena, sintió como la tensión le descendía y toda la sangre se le congelaba, incluso las articulaciones. Su cara palideció mas de la que ya lo tenía y pese a su nublada vista y su descenso de rodillas al suelo pudo ver el escenario: el coche en donde iba Beth había chocado con un camión de carga que iba en dirección equivocada. Salía muchísimo humo, y el camión estaba ligeramente en llamas. No sabía que había pasado. No sabía que se iba a encontrar si se acercaba ahí. Tenía miedo de encontrarse con algo que no le gustaba. Poco a poco salía más humo, y pudo distinguir a lo lejos una melena rubia que sobresalía de la ventanilla del coche. Pero estaba inmóvil o eso parecía desde la distancia.
Niall soltó un grito desgarrador lleno de rabia e impotencia, acompañado de unas lágrimas cargadas de dolor comenzasen a descender por las mejillas.
Y entonces, aquél mechón rubio en un principio inmóvil, recobró movimiento.
jueves, 1 de agosto de 2013
CAPITULO 54
(aquí os dejo el penúltimo capítulo de 'the last summer' y una vez más, muchas gracias por leer, sois increíbles! <3 nbsp="">3>
El sol brillaba fuertemente dejando iluminar toda la playa. Louis había dejado aparcado su furgoneta arriba del camino de arena y piedras que bajaba a la playa. Descendieron el camino corriendo, riendo y gritando a Zayn que no se cayese. Cuando llegaron a la playa, dejaron las neveras típicas de la playa y extendieron las toallas, sentándose todos para poder observar el sol de las doce de la mañana.
-¿lleváis bañador verdad?- dijo Liam, mirando al resto.
-no, vengo a la playa con el forro polar, por si nieva.- le contestó Harry, en su tono sarcástico de siempre.
Rápidamente se quitaron la ropa todos, quedándose en bañador y en bikini. Las chicas se sorprendieron al ver los cuerpos tatuados de Louis y Zayn. Ellos sonrieron y se llenaron de superioridad para que se vieran mejor.
-son unos macarras,- les susurró Niall.- se creen más guays por llevar tatuajes.
-¿y tú por qué no te haces?- le dijo Beth, con picardía. Niall la miró y carraspeo, nervioso.
-cuando le acompañé a hacerse uno, tuvo tanto miedo a las agujas y al ruido que desprendían que se fue corriendo de la tienda aterrorizado.- dijo Harry, mientras se acercaba a coger una toalla, con el pelo mojado, y se meneó, mojando un poco a Alice a propósito. Todos se rieron y Niall le miró, vacilante. Beth miró a Niall y le dio un beso en la mejilla.
-a mi me gustas más sin tatuajes.- le susurró ella al oído. Niall notó como sus mejillas ardían levemente y se apoyó en el hombro de Beth, agarrándola de la mano.
Al poco rato, los chicos forzaron a las chicas a meterse en el agua, por lo que tuvieron que ir los cinco a agarrarlas para poder meterlas, y sobretodo a Mary, la cual detestaba las algas y tenía pánico a que apareciese alguna. Mientras Alice y Beth estaban en el agua, los chicos estaban en tierra intentando meter a Mary al agua, la cual se agarraba de las toallas, gritando cual histérica.
-gracias.- dijo de pronto Beth a Alice. Esta se giró, atónita.
-¿por qué?
-por invitarme aquí. Por haber creado el mejor verano de mi vida. Y por haberlo pasado a tu lado.
Alice sonrió con ternura y la abrazó.
-gracias a ti.-dijo, mientras se apoyaba en su hombro mojado por lo que les cubría el agua.- si tu no estuvieses aquí, no me habría atrevido a nada. La otra noche lo hice con Harry por primera vez.
Beth soltó rápidamente a Alice y dio un pequeño grito, de emoción. Alice no pudo evitar reírse viendo como los ojos azules de su amiga se iluminaban.
-¡Alice!- exclamaba ella.- ¡eso es genial! dios mio como me alegro.- la volvió a abrazar, fuerte.
-este sin duda ha sido el mejor verano.
-sin duda alguna.- Beth no dejaba de abrazar a su amiga.- y espero que el año que viene lo podamos repetir.
-por supuesto que si.- exclamó Alice.
De repente, se oyó un chapuzón acompañado de un grito de Mary. Beth y Alice se separaron y vieron a Mary tirada en el agua, moviéndose como si fuera un perro.
-¡qué asco! ¡qué asco!- no dejaba de repetir.- ¡Liam!
Liam estaba riéndose con los demás por el histerismo de Mary, pero corrió a sujetarla.
-cálmate.- dijo con su tono de voz dulce.- no hay nada de vegetación marina.
Los ocho estaban metidos en el agua. Apenas tocaban suelo, y decidieron meterse un poco más adentro, para ir nadando hasta las bollas que había situadas a unos metros de la playa.
Niall y Louis querían tocar la bolla amarilla, decían que era el sueño de ambos cuando eran pequeños porque les recordaba a los regalos de los huevos kinders. Al resto simplemente le daban asco porque decían que a saber que había pasado por aquella bolla. Cuando la tocaron, Louis y Niall comenzaron a gritar y a emocionarse, como si tuvieran tres años. Harry miró a Liam y a Zayn con desesperación.
-el día que maduren no me lo voy a creer.- dijo Harry, soltando un pequeño bufido.
Todos se rieron y decidieron que era hora de volver. Nadaron hasta la bolla y se secaron con algunas toallas, y luego se tumbaban a tomar el sol. Niall y Beth estaban en la misma toalla, agarrados de la mano, mientras que Harry estaba tumbado y Alice sobre su costado, mientras él le rozaba el pelo suavemente. Liam y Mary estaban sentados en la misma toalla, apoyados el uno del otro y Louis y Zayn estaban sacando la comida de sandwiches que habían preparado.
Comieron tranquilamente, se tumbaron a tomar el sol, hablaron sobre tonterías y se quedaron dormidos todos un rato menos Louis y Beth, los cuales se quedaron paseando en la orilla de la playa, mientras hablaban sobre todo lo que había pasado con Amanda. Cuando dieron las seis, todos estaban ya secos y volvieron a vestirse. levantándose de las toallas. En un principio, Niall sacó su pelota de fútbol y todos se pusieron a jugar, las tres chicas con Zayn y los otros cuatro juntos. Iban ganando ellas, ya que hacían trampa provocando a los chicos para distraerlos y poder meter gol, por lo que en una de estas, Harry acabó cogiendo a Alice por los aires, dando por terminado el partido.
Cuando dieron las siete, todos se sentaron en las toallas otra vez, respirando fuerte debido al cansancio que tenían de haber jugado y luego haber lanzado por los aires a todo el mundo.
-oye Beth,- dijo Zayn incorporándose.- en el internado, ¿podrás usar el teléfono o tendrás que enviarnos cartas?
Beth hizo una mueca y le miró desafiante.
-con señales de fuego hablaré contigo.
Niall se rió a carcajada limpia y abrazó a su chica.
-yo ya le dijo que iríamos a verla con el típico pastel que te trae tu abuela.- apunto Louis, sarcástico.
Todos se rieron y miraron al frente. Justo estaba e atardecer poniéndose frente a ellos. Todos el cielo estaba de un color naranja intenso, y el sol poco a poco era como si se apagara a medida que se metía.
-cuando lleguemos a Londres yo quiero seguir viéndoos a todos.- dijo Mary, en tono serio y convencido.
-eso no lo dudes.- dijo Harry, dibujando una media sonrisa en su rostro.- y el próximo verano podríamos hacer algo juntos.
Alice miró a Harry incrédula.
-eso lo he dicho yo antes.
Harry la miró y le guiñó un ojo.
-es que te leo la mente.
-el sábado después de que empecemos todos las clases,- comenzó a decir Liam.- podríamos quedar en Londres a tomar algo todos, ya que a Beth le dejan salir los sábados,¿no?
-si.- dijo ella.- pero tendréis que venir a buscarme.
-de eso ya se encarga Niall.-dijo Mary, con tono de picardía.- así tenéis unos momentos de intimidad.
Niall se rió nervioso y empujó con su hombro a Mary.
-ahora hablando serios,- comenzó a decir Alice mientras se apoyaba en el hombro de Harry.- he de decir que este verano ha sido uno de los mejores.
-yo también lo reconozco.- dijo Beth.
-es el típico verano que siempre vamos a recordar.- dijo Liam mirando a Mary con ternura.
Todos asintieron. Sin duda para todos había sido un verano increíble, lleno de aventuras, romances y enfados. Beth los miró a todos. En poco tiempo había hecho grandes amigos y sobre todo había aprendido lo que era querer a alguien de verdad. Ahora mismo no se imaginaba algo sin Niall. De repente, este le miró, y se fijó en lo bonitos que tenía sus ojos azules brillantes con el atardecer. Se acercó a él y lo besó cálidamente en sus dulces labios.
Eran casi las ocho y ya tenían que volver. Habían pasado su último día todos juntos, ya que Beth se iba por la tarde y Niall quería acompañarla. Todos se habían propuesto pasar el último día juntos como el mejor, y todos pensaban lo mismo: había sido perfecto.
Después de volver de la playa, decidieron que iban a arreglarse para salir a tomar algo, por última vez.
Después de volver de la playa, decidieron que iban a arreglarse para salir a tomar algo, por última vez.
Harry salió a jugar un rato al fútbol con Niall,Louis,Zayn y
Liam otra vez. No paraba de pensar en la personalidad de Alice: Una chica alegre,
risueña, divertida y un poco más vergonzosa que las demás. Pensaba que era
perfecta, la chica diez en todo, aunque lo único que le preocupaba levemente
eran sus reacciones cuando él le quitaba el sujetador o le miraba con cara de
deseo: Lo habitual era que se sonrojara y le saliera esa sonrisa nerviosa y
que se molestara cuando le tocaba en público. Mientras el estaba sumergido en
su más profundo subconsciente, se sobresalta rápidamente cuando ve discutir a
Louis con Liam por una falta que comete supuestamente Zayn. Todos eran muy competitivos, como no. Harry sacude la cabeza levemente para despejarse y va a
intentar controlar la situación. No era momento de pensar en tonterias. tenía que arreglarse para esta noche.
***************************************************
Alice estaba en casa más feliz de lo habitual y ella sabía
el por qué. Se había arreglado con un precioso vestido azul coral que le hacia
juego con sus ojos y unas manoletinas con un poco de tacón blancas. Se reía
nerviosa por lo que había pasado esa noche, algo que nunca le había pasado
antes... Había tenido un sueño erótico con Harry. No se lo había contado a Beth, y tampoco pretendía, pues sólo de pensarlo, se ponía
colorada, casi regañandose por pensar cosas tan "poco apropiadas".
Aunque ella en el fondo sabía que le había encantado. Se tumbó en su cama y cerró los ojos con fuerza para poder recordar con exactitud su sueño.
Este comenzaba con Alice tirada en la cama durmiendo
como un lirón. La despertaron los rayos de sol que se colaboran traviesos por
los agujeros de las cortinas de seda blancas con atices rosa palo.
>> Al
despejarse un poco y estirarse, miró hacia su lado y vio que Harry no estaba en
la cama. Preocupada, salió a buscarlo por la casa. Al salir al jardín, mira
hacia el horizonte y encuentra a Harry de una manera demasiado provocadora.
Estaba todo mojado y sus rizos color castaño cobrizo se le movían y secaban al
son del viento. Las gotas de agua recorrían todos los pliegues de su cuerpo.
Todos. Llevaba un bañador negro corto que favorecía su figura escultural y sus
misteriosos pero a la vez sexys tatuajes. Alice tenía en el cuerpo una
sensación muy distinta a la habitual: Tenía muchísimas ganas de estar con él,
de tenerlo entre sus brazos, entre sus piernas.
Dejando los prejuicios a un lado, coge valor y camina hacia
él con aires de seductora empedernida y, al tenerlo a menos de un paso de ella,
lo coge del bañador para traerlo hasta sus labios. Se besan como si no fueran a verse jamás, con una fuerza y una pasión
inigualable, recorriéndose los labios con la punta de la lengua. Harry, al ver
la reacción que ha tenido Alice, decide aprovecharla ya que nunca pensó que
algo así sucedería.
Aupa a Alice sin que en ningún momento sus labios se separen
ni las caricias cesen. Abre la puerta trasera de la casa como puede y entra.
Toman dirección a la cocina y Harry postra a Alice muy cuidadosamente en la
encimera de la cocina. Alice pone cara de sorpresa al ver que Harry abre la
nevera para buscar algo. Cuando Harry encuentra lo que busca, se le escapa un
sonrisa llena de morbo y deseo. Es un bote de mermelada de frutos rojos, su
favorita. Unta los dedos índice y anular y a continuación los restriega de
manera muy lenta pero no pausada por todo su cuerpo. Va bajando mientras con la
otra mano libre va desabrochándole la cremallera de la falda corta negra de
tubo que le favorecía con la ropa interior negra de encaje francés que se puso
al cambiarse. Ya sabía que algo pasaría ese día. Alice, mientras, le recorría
con la lengua y los labios el cuello y el pliegue de debajo de la oreja
derecha. Le susurraba todo tipo de cosas que hacían que notara la erección
de él subiendo poco a poco. Cuando los dos estaban ya totalmente excitados y
preparados, Alice, después de quitarle el bañador con la boca y colocarle el
condón con sabor a piña empieza la acción: La primera sacudida para
ambos es como un relámpago de sensaciones placenteras y eróticas que lo
único que producen es el ansia de más y más. Harry intenta acompasar sus
movimientos pero también empieza a ir subiendo el ritmo y la profundidad. Los dos
apenas tiene aliento para poder gritar y gemir de placer. La casa es también
consciente de sus actos ya que sillas, cacharros de cocina e incluso la pared
sufren sus continuos movimientos cayéndose rayándose e incluso rompiéndose.
Alice no podía soportar la sensación de clímax que iba creciendo en todo su
sistema nervioso. Quería explotar. Y, en la siguiente sacudida, que , además,
es más profunda que las anteriores, explota con un grito ahogado que se oye
hasta fuera de la casa. Harry, al ver la situación y los espasmos de Alice, explota con ella también.
Los
dos descansan apoyados el uno sobre el otro, sin haberse separado en
ningun momento el uno del otro. A los dos minutos, Harry se acerca a Alice para
susurrarle algo al oído que Alice escucha a duras penas.
-Otra vez.. , pero Alice sólo ve una gran luz brillante y
penetrante que no le deja ver nada...<<
En ese momento es cuando Alice se despierta de su recuerdo por un grito de Harry y Niall delebrando un gol. Va al baño y se lava la cara. Cuando sale de casa se encuentra con Harry,Louis,Zayn y
Niall jugando al fútbol. Alice se acerca sigilosamente a Harry. Él se sorprende
pero le sigue el juego.
-Acompáñame a la cocina por favor... Harry no entiende
nada pero, al observarla, encuentra a una Alice juguetona y con unos ojos
azules brillantes que emiten como intermitentes la excitación que estaba
sintiendo en ese momento.
Harry, sabiendo por donde iba a ir la cosa, no duda en
seguirla. Lo que no se podia imaginarse era lo que Alice iba a ser capaz de
hacer.
Su sueño....
lunes, 22 de julio de 2013
CAPITULO 53
hola babies! siento comunicaros que esto ya se acaba, aproximadamente le quedan unos dos capítulo más, quería deciros que gracias por leerme, jamás me imaginé que gustaría tanto. <3 nbsp="">3>
-¿qué?- preguntó Beth mientras dejaba de doblar sus camisetas para meterlas en la maleta con una leve sonrisa ya que se estaba empezando a sentir muy observada por Niall. Él agachó la mirada, sonriente.
-nada.
Beth se dio la vuelta completa, poniendo los brazos en jarras.
-¿y por qué me miras así?- dijo ella, con una sonrisa en su rostro pálido.
-porque eres preciosa.- le contestó Niall, poniéndose ligeramente colorado. Las mejillas de Beth ardieron de repente, y se acercó para besarle cálidamente en los labios.
-no quiero que te vayas.- le susurró Niall al oído, mientras ambos se abrazaban en mitad de la habitación.
-yo tampoco quiero irme.-le contestó ella.- pero he de hacerlo.
-¿y podré ir a visitarte cuando quiera?
-siempre que quieras, podrás venir.- le sonrió Beth.- no es ninguna cárcel, las visitas están permitidas de diez de la mañana a diez de la noche y los sábados puedo estar todo el día fuera, si quiero.
Niall suspiró, aliviado.
Beth terminó de hacer la maleta, mientras Niall estaba tumbado en la cama, mirándola constantemente como se movía, y sonriendo cada vez que Beth se extresaba porque no encontraba algo. Cuando acabó, ella se tumbó a su lado, apoyando su cabeza sobre el brazo protector de Niall, y mientras el le tocaba el pelo y ella le rozaba con las yemas de sus dedos los de él, se quedaron dormidos, pegados el uno al otro, respirando como si fueran una única persona.
*******************************************
El sol penetraba intensamente por la ventana. Mary y Liam se habían quedado dormidos en el salón de la casa de Alice y Niall. Estaban apoyados el uno con el otro, tapados con una manta verde a cuadros y con el sonido de la televisión de fondo. Liam abrió lentamente los ojos y se movió despertando inconscientemente a Mary también. Ambos se miraron y e sonrieron, besándose en los labios levemente.
-buenos días.- le dijo Liam, sacando una sonrisa tonta. Mary volvió a besarle y se separó de él. Se recolocó su camiseta y su pantalón y bostezó.
-deberíamos ir a mi casa a cambiarnos si vamos a pasar el día en la playa.- comenzó a decir Mary buscando su bolso.- nos da tiempo, ¿verdad?
-si.- le dijo Liam.- Louis y Zayn venían a las doce y aún son las diez.- consultó su reloj.- así podemos ducharnos en tu casa.
-pero que sea juntos.- le reclamó ella. Liam soltó una pequeña sonrisa nerviosa y se puso ligeramente colorado. Le encantaba lo directa que era Mary.
-por su puesto.- se acercó y la agarró de la cintura.
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Alice y Harry habían dormido en la cama de Harry en ropa interior. Habían dormido toda la noche abrazados, mientras Harry le rozaba con sus largos dedos toda la forma de su espalda y le desabrochaba el sujetador a traición, para ponerla nerviosa.
Eran las once de la mañana y Harry se despertó, abriendo ligeramente los ojos. Miró al rededor y detuvo su mirada en Alice, a la cual la tenía al lado, respirando profundamente en su pecho, agarrada a su costado. Carraspeó y la miró de reojo, para ver si el sonido de su garganta la había despertado. Pero no fue así: en lugar de eso, se recolocó en su pecho y respiró profundamente. Harry dibujó una media sonrisa en su rostro y alargó sus brazos hasta colocarlos detrás de su propia cabeza. Miró al techo y después volteo su mirada a la ventana, serio. En realidad ya estaba acabando en verano, y, sin diferencia alguna, este había sido el mejor verano de su vida. Había encontrado a la persona idónea, pero tenía miedo de volver a Londres y que ella se olvidara de él. Tenía miedo de perderla, de que comenzara el colegio y apareciese un chico nuevo en su instituto mejor que él. Harry sabía que no era el chico perfecto para ella, tenía muchos defectos, pero lo único que si que sabía era que ella la única persona que le hacía completamente feliz.
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El timbre retumbó por toda la casa. Era un sonido bastante desagradable, de esos que te entran ganas de romperlos.
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El timbre retumbó por toda la casa. Era un sonido bastante desagradable, de esos que te entran ganas de romperlos.
Harry descendió las escaleras rápidamente, llevaba una camisa azul a cuadros y unos pantalones grises casi blancos. Se recolocó el pelo y abrió la puerta. Eran Zayn y Louis.
-que guapos estás Styles.- dijo Louis, entrando rápidamente.- te hacía hijos.
Harry sacudió la cabeza y se rozó la frente, avergonzado, pero Zayn se empezó a reír.
-yo también te los hacía, Harry.
Ambos dos se dirigieron a la cocina, dónde estaban Niall, Beth y Alice, tomando su segundo café. Todos llevaban un aspecto muy casual, Beth iba con unos pantalones largos vaqueros desgastados de talle alto y camiseta básica blanca de mangas que le llegaba hasta el ombligo. Alice llevaba unos pantalones azules de flores pequeñas blancas y una camiseta de seda que le llegaba hasta el ombligo también. Y Niall llevaba una camiseta azul apretada con unos pantalones claritos.
-Louis,- le dijo Niall al verle entrar por la puerta.- ¿no te rayas?
Louis frunció el ceño y lo miró extrañado.
-tienes la camiseta con rayas azules.
Louis puso cara de póquer y a Harry le empezó a dar la risa tonta y a aplaudir, como si tuviera un retraso. Beth sacudió la cabeza y Alice y Zayn se miraron.
-cuando volváis a Londres llévalo a un psiquiatra que lo encierre.- dijo Zayn, aparentando seriedad.
De repente, se oyeron unas llaves abrir la puerta de la casa.
-buenos días.- dijo alegremente una voz femenina. Era Mary.
-Hola Mary.- le dijo Beth, besándola en la mejilla.
-hola Mary Payne.- dijo Louis, el cual estaba haciendo el idiota con Zayn. Mary hizo una mueca.
-Hola Eleanor.- Mary miró atentamente su camiseta.- con esas rayas parece que has salido de la cárcel.
Louis hizo una mueca. Niall comenzó a reírse con Mary, a la vez.
Comenzaron a hablar entre todos, mayoritariamente le preguntaban a Beth cosas del internado, como era, y si la podrían visitar cuando quisieran.
-algún día iremos todos de improvisado a verte.- afirmo Zayn, muy convencido.
-y traeremos pasteles y bollería industrial, como las viejas.- le dijo Louis, imitando una voz aguda.
Beth sonrió hacia Louis, el cual le miraba sonriente. En fondo Louis la echaría de menos, y pensaba ir a verla siempre que pudiese. Se había convertido en una gran amiga.
Prepararon varias bolsas con comida, se trajeron toallas pero no bañadores, pues refrescaba. Se montaron en la furgoneta de Louis y pusieron música de Los Beatles, para cantar durante el camino como si estuviesen en un videoclip por la carretera. Todos querían pasar un buen día. Querían pasar el último día de verano de Beth. Querían hacerlo inolvidable.
Y así iba a ser.
-que guapos estás Styles.- dijo Louis, entrando rápidamente.- te hacía hijos.
Harry sacudió la cabeza y se rozó la frente, avergonzado, pero Zayn se empezó a reír.
-yo también te los hacía, Harry.
Ambos dos se dirigieron a la cocina, dónde estaban Niall, Beth y Alice, tomando su segundo café. Todos llevaban un aspecto muy casual, Beth iba con unos pantalones largos vaqueros desgastados de talle alto y camiseta básica blanca de mangas que le llegaba hasta el ombligo. Alice llevaba unos pantalones azules de flores pequeñas blancas y una camiseta de seda que le llegaba hasta el ombligo también. Y Niall llevaba una camiseta azul apretada con unos pantalones claritos.
-Louis,- le dijo Niall al verle entrar por la puerta.- ¿no te rayas?
Louis frunció el ceño y lo miró extrañado.
-tienes la camiseta con rayas azules.
Louis puso cara de póquer y a Harry le empezó a dar la risa tonta y a aplaudir, como si tuviera un retraso. Beth sacudió la cabeza y Alice y Zayn se miraron.
-cuando volváis a Londres llévalo a un psiquiatra que lo encierre.- dijo Zayn, aparentando seriedad.
De repente, se oyeron unas llaves abrir la puerta de la casa.
-buenos días.- dijo alegremente una voz femenina. Era Mary.
-Hola Mary.- le dijo Beth, besándola en la mejilla.
-hola Mary Payne.- dijo Louis, el cual estaba haciendo el idiota con Zayn. Mary hizo una mueca.
-Hola Eleanor.- Mary miró atentamente su camiseta.- con esas rayas parece que has salido de la cárcel.
Louis hizo una mueca. Niall comenzó a reírse con Mary, a la vez.
Comenzaron a hablar entre todos, mayoritariamente le preguntaban a Beth cosas del internado, como era, y si la podrían visitar cuando quisieran.
-algún día iremos todos de improvisado a verte.- afirmo Zayn, muy convencido.
-y traeremos pasteles y bollería industrial, como las viejas.- le dijo Louis, imitando una voz aguda.
Beth sonrió hacia Louis, el cual le miraba sonriente. En fondo Louis la echaría de menos, y pensaba ir a verla siempre que pudiese. Se había convertido en una gran amiga.
Prepararon varias bolsas con comida, se trajeron toallas pero no bañadores, pues refrescaba. Se montaron en la furgoneta de Louis y pusieron música de Los Beatles, para cantar durante el camino como si estuviesen en un videoclip por la carretera. Todos querían pasar un buen día. Querían pasar el último día de verano de Beth. Querían hacerlo inolvidable.
Y así iba a ser.
lunes, 15 de julio de 2013
CAPITULO 52
Beth salió escopeteada de la casa rural donde estaba su madre y su hermano. Atravesó todo el pueblo corriendo, evitando chocarse con la gente. Cuando por fin llegó a casa aporreó la puerta, y a los pocos segundo Harry le abrió en calzoncillos. Beth se sobresalto. Harry tenía cara de sorpresa, se suponía que Beth estaba mal porque lo había dejado con Niall.
-no quiero saber porque estás así.-dijo ella.- ¿está Niall aquí?
Harry la miró de arriba a abajo, como si fuera una autentica desconocida.
-no.- dijo con su voz ronca. Beth vaciló.
-¿y está en...?
-creo que en los acantilados.- dijo él, un poco empanado. Acababa de levantarse y no estaba como para pensar.- estará pensando en suicidarse.- le dijo dibujando una sonrisa en su rostro. Beth le pegó en el hombro.
-tu eres gilipollas.
-pero me quieres.
Beth hizo una mueca.
-vete a tirarte a Alice.
-en realidad...- comenzó a decir Harry cuando la cara de sorpresa, emoción y confusión de Beth le hizo echarse a reír.
-vale, cuando vuelva de hablar con Niall voy a necesitar que me lo cuentes.
Harry se rió, marcando los hoyuelos. Beth sonrió y se dio media vuelta comenzando a caminar hacía los acantilados, cuando Harry la llamó. Beth volteó la cabeza rapidamente.
-cuando vuelvas, quiero verlo todo arreglado con Niall.
Beth sonrió de oreja a oreja y Harry cerró la puerta, sonriendo también.
Comenzó a andar rápido hacía el acantilado, le llevaría media hora, pero merecería la pena. No sabía exactamente que decirle, o como dirigirse a él. Solo sabía que quería verlo, que quería disculparse por todo en general, por ser una paranoica durante todo el verano, ella no era así, pero el hecho de querer tanto a una persona y de tener miedo a perderla... le había vuelto una persona totalmente diferente y Niall, aunque dijera que le daba igual, había soportado todas sus paranoias.
El sol empezaba a resultar picante y Beth estaba con la respiración acelerada al terminar de subir todos los escalones hasta llegar arriba del acantilado, pero seguía sin ver a Niall. Echó un vistazo a todo el prado que se extendía, cuando de repente, vio una persona rubia sentada en el único banco blanco que había en toda esa explanada. Estaba con la cabeza mirando hacia el horizonte, pero tendría que tener la mirada perdida porque apenas se movía. Corrió en dirección hacía donde estaba y cuando llegó lo observó despaldas. Llevaba el pelo todo alborotado y la misma ropa que ayer. Respiro profundamente y se sentó a su lado, mirando hacia el frente también, ignorando por completo la mirada atónita y confusa de Niall.
De repente, Beth giró la cabeza y miró a Niall directamente a los ojos. Los tenía de un azul apagado,y un poco rojos.
-lo siento.- formuló ella. El discurso que había ensayado mientras subia las escaleras, a la mierda. Niall no se le ocurrió otra cosa que abrazarla.
-lo siento.- repitió ella.- siento si he sido una paranoica, una celosa, una imbecil, una cabezota, una idiota...
-calla.- le cortó Niall.
-una borde, una llorica, una mala novia, una mala amiga.- Beth respiró hondo.- siento si te he echo sufrir, llorar, enfadarte, ponerte nervioso...
-que te calles.- le volvió a decir Niall, apretándola más contra él.
-siento si soy una paranoica.
-eso ya lo has dicho.
Beth se separó del pecho de Niall y lo miró. Niall se echó a reír y volvió a abrazarla.
-yo siento si no te conté lo de Amanda.
-no importa.- dijo ella.- son errores que todos cometemos alguna vez.
-pero fue un detalle que tenía que haberte dicho.- dijo él, intentando excusarse.
-Niall,- dijo ella, separandose de sus brazos.- no intentes excusarte. La que ha tenido casi toda la culpa he sido yo, tú simplemente te has limitado a soportarme.
-y te soportaría las veces que hiciera falta, Elisabeth.- dijo él, cortándola.- haber si entiendes que estoy enamorado de ti, y para lo que para ti es 'soportar' para mi es hablar contigo.
Beth se mordió el labio y un montón de hormigas recorrieron por todo el estómago, hasta llegar a sus mejillas, las cuales comenzaron a arder de una forma descomunal. Se aceró poco a poco a Niall, hasta tenerlo completamente a escasos centimetros de sus labios, y casi como un susurro le dijo:
-te quiero como nunca he querido a nadie.
Niall soltó un suspiro acompañado de una risilla inocente, y la besó en los labios, dejando que ambos se fundieran en aquel beso, formando una sola persona, y, ahora entendía bien Beth cuando Liam le dijo que juntos se completaban. Ella no podía estar sin él, y él no podía estar sin ella.
Pasearon por el borde del acantilado haciendo tonterías, entrelazando sus manos y Niall de vez en cuando rodeándole del brazo. Beth le había contado que se tenía que ir el martes, y aunque a Niall le molestase porque no podía estar con ella hasta el final del verano, le había dicho que siempre que pudiese iría a verla, no quería perder el contacto con ella. No quería que esto fuese un amor tonto de verano, quería que todo esto que tenía con Beth se alargase lo máximo posible.
Cuando llegaron a la plaza del pueblo, vieron como de repente aparecía Amanda, con un aspecto desaliñado y las maletas. Al verles les sonrió y se acercó. Beth intentó no poner cara de asco.
-no voy a hacer nada.- la voz de Amanda sonaba vulnerable -me voy esta noche a Francia. Y... Lo siento...- su voz sonaba frágil. Niall y Beth se miraron, confusos. ¿Amanda pidiendo perdón?
Amanda les miró por última vez y empezó a darse la vuelta, cuando Niall la llamó. Ella se giró, lentamente.
-Niall,- comenzó a decir ella.- no la pierdas nunca, por favor. Ella, te hace feliz, y tu a ella y yo no podía soportar...
-no importa.- le cortó Niall, sonriéndole levemente.- en Francia... se feliz.
Amanda sonrió sincera, la primera sonrisa sincera que había mostrado desde que llegó allí.
-ya hablaremos algún día.- dijo, despidiéndose dándole un beso en la mejilla. Miró a Beth y esta le sonrió. Amanda agachó la mirada y se dio la vuelta bajando por la cuesta del pueblo con su maleta, hasta desaparecer para siempre.
-al final ha demostrado no ser tan gilipollas.- dijo Beth, mientras agarraba de la mano a Niall de nuevo. Niall soltó una leve carcajada.
Caminaron lentamente hasta llegar a casa, y al entrar, estaban Alice y Harry besandose apasionadamente. Al verlos entrar se separaron, y Alice se comenzó a sonrojar de una manera increible. Sin embargo, Harry no paraba de reirse y humedecer sus labios con la lengua. Niall puso los ojos en blanco y extendió las manos, sin querer saber nada del asunto y subió a su cuarto. Harry miró a Beth y esta le sonrió, en señal que todo estaba bien. Harry asintió y volvió a agarrar a Alice de la cintura, empotrándola contra la pared provocando en Alice una risa nerviosa. Beth sonrió y se subió con Niall arriba.
-Harry, para.- decía Alice intentando evitar los besos de Harry. Misión imposible. Harry la apretaba más contra él, lo cual era imposible resistirse a su besos. Harry la agarró de sus muslos y la subió a la encimera de a cocina, comenzando a besarla por el cuello, provocando en Alice unos leves gemidos.
-Harry...- decía ella con la voz entrecortada. Si estuviesen solos no le importaba, pero le incomodaba la presencia de su primo arriba mientras ella se daba el lote con su mejor amigo. Pero Harry continuaba haciendo caso omiso y la seguía besando con más intensidad. De repente, se oyeron unas llaves y Alice empujó a Harry como acto reflejo. Aparecieron por la puerta Liam y Mary.
Alice se puso todavía más roja y Harry no paraba de reírse Mary miró a incrédula a Harry y este le devolvió la mirada. Se mojó los labios, sonriente. Mary desvió la mirada hacia su paquete, el cual estaba abultado y después arqueó las cejas, con una media sonrisa pícara. Harry comenzó a reírse nervioso al mismo tiempo que meneaba su pelo. Liam se puso a reir y Mary también. Alice estaba a punto de explotar de vergüenza.
-cambiando de tema,- dijo de repente Liam.- mañana es el último día de Beth aquí, y hemos pensado Mary y yo en pasar todos juntos, los ocho, el día en la playa, con barbacoa y toda.
-¿pero hacer barbacoas al aire libre no es delito?-preguntó Alice, realmente preocupada.
-igual que cruzar en rojo.- le contestó Harry, mirándole con sus ojos verdes. Alice se estremeció. Mary no pudo evitar soltar una carcajada.
-¿pero ya lo han arreglado?- pregunto Liam.- Beth y Niall.
-si están arriba los dos haciendo dios sabe que.- le contestó Alice, recogiendo un poco la cocina.
-Dios y todos sabemos lo que estarán haciendo.- dijo Mary y Harry le asintió en señal de acuerdo. Alice dio un pequeño empujón a Harry en su brazo.
-yo sólo espero que el verano acabe bien.- murmuró Liam, mientras se daba la vuelta y se dirigía al salón para ver cualquier cosa en la televisión.
CAPITULO 51
Las calles de Whitetown estaban oscuras y levemente iluminadas por farolas del año de la patata que la mayoría apenas funcionaban, y las que lo hacían, suministraban una luz muy tenue que apenas te dejaba una clara visión de la calle.
Beth caminaba pegada a la pared con los brazos cruzados y dejando que cada vez sus lágrimas le dieran una visión más nublosa de por donde iba. Caminaba sin saber muy bien a donde ir, ya se había separado lo suficiente de aquel local y no tenía intenciones de volver. Ni tampoco tenía intenciones de volver a ver a Niall. Era su cumpleaños,estaba siendo la mejor noche de su vida, y solo hubo falta unos minutos para convertirse en el peor cumpleaños de su vida. Sabía que Amanda era mala persona, pero en ningún momento se podía imaginar hasta que punto, lo mismo que con Niall. Se imaginaba que tenía un poco más de cabeza que Harry, y hoy le había demostrado totalmente todo lo contrario. No quería verle, sólo quería irse de ahí, llamar a su madre, sería la única que lo comprendería, irse a aquel internado que le esperaba en septiembre y poder olvidar.
Atravesó todas las calles posibles, callejeó, se detenía para llorar, hasta que el cruce del destino le llevó hasta donde ella y Niall se besaron por primera vez. Hasta esa casa derruida que parecía un muro. Era un sitio precioso, y aún más de noche, donde se podían ver todas las estrellas y constelaciones.
Se apoyó en la pared y se dejó caer, dejando que el peso de su cuerpo se apoyase en la hierba que crecía en la base de aquella pared de piedras. Apoyó su cabeza y respiró hondo, recogiendo todo el oxígeno posible. Sin quererlo, cerró los ojos, y poco a poco, de lo cansada que estaba, se sumergió en un sueño agradable: dónde Amanda no existía, y donde Max no había tenido ningún tipo de accidente.
*********************************
Habían pasado ya una hora y media. Niall estaba rozando la locura. Había buscado a Beth por todos los lugares del pueblo, había entrado en casa y con lo único con lo que se había encontrado era con Harry y Alice durmiendo plácidamente. Se había ido hasta el acantilado, por si ella estaba ahí, pero sin éxito. No sabía donde buscar, no sabía que hacer, se sentía perdido, solo. Necesitaba pensar, por lo que optó por irse a donde se iba siempre que quería estar solo. Volvió a atravesar todo el pueblo, andaba con desgana, apunto de echarse a llorar. Atravesó todo el campo que le llevaba hasta aquella casa derruida Ahí la besó por primera vez. Se detuvo un instante y notó como un cosquilleo le atravesaba todas las articulaciones y como su corazón le daba un vuelco. Suspiró y continuó caminando, cada vez más cansado, le dolían los pies de caminar.
Conforme iba avanzando, pudo divisar una pequeña silueta sentada a la que no pudo descifrar. Aquella misteriosa persona no pareció verle, pues no se movía. Niall entrecerró los ojos, intentando agudizar su vista, sin éxito. Cada vez que que iba acercando, la silueta se le iba ampliando. Estaba tan oscuro que no podía ver bien de quien se trataba, pero le extrañaba que hubiese alguien ahí siendo que ese sitio sólo lo conocían Alice, Harry y... Beth. Tenía que ser ella.
Comenzó a acelerar el paso, hasta acabar casi al trote, alargando sus brazos con la esperanza de encontrarla. Y así era. Corrió hacia ella y se dejó caer al suelo, pero Beth no se movía. Durante un momento, Niall notó como toda su sangre se congelaba, hasta que vio que simplemente estaba dormida. Respiró lo más hondo que pudo y deslizó sus manos por su rostro, tocando le delicada piel de Beth llena de maquillaje corrido por toda la cara. Se sentía culpable, muchísimo por ser el responsable de aquellas lágrimas.
De repente, Beth abrió lo ojos y ambos dos se sobresaltaron.
-siento asustarte.- dijo Niall, con un hilo de voz. Beth abrió un poco más los ojos y se separó bruscamente de Niall.
-quiero estar sola, vete.- le dictó Beth, seria. Niall le miró preocupado. A Beth le entraron ganas de abrazarlo, pero debía mantener la compostura.
-pero yo no puedo dejarte aquí te vas a helar.- Niall se sentó a su lado. Beth se desplazó unos centímetros.
-me da igual.- dijo ella, sin mirarle.-no tengo frío.
Niall la miró. Estaba tiritando levemente. Normal, por la noche en Whitetown hacía frío.
-¿por lo menos me dejas que me explique?
Beth volteó la mirada hacía Niall. Después miró al suelo. Nial cogió aire.
-si, me besó.- comenzó a decir.- pero sin que yo me dejase. Sabes que para mi Amanda ya significa menos que nada. Además, tengo testigos que corroboran que yo no quería besarla.
-me dan igual tus testigos, Niall.- dijo ella, volviéndose a mirarlo.- me da igual todo. Me das igual.
-pero tu a mi no,- le interrumpió Niall.- me importas demasiado Beth, lo sabes. Y no quiero perderte.
-siento decepcionarte.- le contestó Beth, levantándose del suelo y sacudiéndose el pantalón donde se le habían quedado restos de hierba.
-Beth no te vayas...- dijo Niall, levantándose a agarrarla de la muñeca. Ella fue más rápida. Niall la volvió a intentar agarrar, deteniéndola.
-Niall, suéltame.
Niall dudó unos segundos. Beth ni siquiera le miraba. La soltó por fin. Beth se detuvo unos segundos antes de caminar y desaparecer entre la oscuridad de la noche. Mientras tanto, Niall se quedó de pie, inmóvil quieto, apenas respirando. Notaba como su corazón se caía en pedazos, imposibles de recoger. Soltó un grito desgarrador y después le pegó una patada al árbol más cercano. Se dejó caer al suelo, lleno de rabia.
Cuando Niall gritó, Beth estuvo a punto de correr hacía el y abrazarle, en realidad le destrozaba por dentro verle así. Pero sabía que no tenía que ablandarse, y echó a correr en dirección a la casa rural dónde se hospedaban Max y su madre, ya que no habían podido quedarse en casa porque Max no podía subir arriba por la silla de ruedas.
Cuando llegó, dió unos portazos, y su madre le abrió la puerta, con la bata. Al ver a su hija así, llorando, con tal cara de dolor, la abrazó fuerte.
-quiero irme de aquí.- repetía constantemente Beth, entre tanto sollozo. Su madre la apretó más contra su pecho.
-no podemos, nos quedamos aquí hasta el martes...
Beth aumentó sus lloros. Jane estaba sufriendo al ver a su hija así.
-¿que ha pasado cariño?
Beth no contestó, simplemente se separó de ella y se fue a buscar un cuarto donde encerrarse, donde llorar y desahogarse, donde poder estar sola.
********************************
Cuando Niall llegó a las cuatro y media llorando a casa y Alice le oyó encerrarse en su cuarto, ella se levantó de la cama donde estaba con Harry y fue con él, para consolarle. Estuvieron hablando una hora larga, hasta que él se quedó dormido en su regazo, mientras Alice le acariciaba lentamente el pelo.
Cuando amaneció, llegaron Liam y Mary, dispuestos a hablar con Beth, los cuales se dieron cuenta que no estaba allí, así que supusieron que estaría con su madre, y fueron a visitarla. Habían traído algo de desayunar, para no hacer ningún feo. Cuando llegaron allí, su madre les dijo que estaba en los exteriores de la casa, sentada, leyendo, o al menos intentándolo.
cuando salieron al exterior la hierba del extenso jardín estaba húmeda. Había llovido fuertemente a partir de las cinco y no había parado hasta las ocho, cuando Liam y Mary se habían despertado.
-Buenos días, Elisabeth.- dijo Liam acercándose a ella, con un toque de dulzura en su voz. Ella se giró y sonrió como pudo. Mary sin pensárselo dos veces, la abrazó.
-como estás.- le preguntó Mary, mientras acercaba dos sillas plegables. Beth cerró el libro y lo dejó en una mesilla de madera que tenía al lado. No le estaba haciendo mucho caso al libro, la verdad.
-estoy.- contestó ella, con un hilo de voz. Mary y Liam se miraron preocupados y después Mary agarró de las muñecas a Beth.
-por como hemos visto a Niall, tú y él ya...
-no quiero saber nada de él, Liam.- le cortó Beth, a la defensiva.
-de eso queríamos hablar contigo, cielo.- Mary intentaba escoger las palabras más adecuadas para la ocasión. Beth les miró. Tenía los ojos llorosos y una expresión muy vulnerable.
-cuando Amanda dijo que había besado a Niall, era cierto. Nosotros les vimos.- comenzó a decir Liam, lentamente.- pero Niall no se dejó. Quiero decir, en ningún momento Niall tenía la intención de lanzarse y en cuanto ella le besó, Niall se apartó y nosotros intervenimos.
Beth los observaba con atención intentando no llorar.
-Niall no sabía si decírtelo o no,- comenzó a hablar Mary, intercambiando miradas con Liam.- y nosotros le dijimos que no te íbamos a decir nada, que te lo tenía que decir el.
-pues ese detalle se le olvidó mencionármelo siempre.- dijo Beth, cortante.
-eso es porque no le dio importancia.- espetó Liam.- porque Amanda le da igual, tú no.
-pero ahora ya es tarde...- sollozó Beth, cambiando de opinión de repente.
-¿por qué es tarde?- quiso saber Mary.
-le he dicho a mi madre que me quería ir con ella.- dijo Beth.- y ha llamado al internado dónde voy a estar este año para meterme el viernes.
Liam y Mary se miraron, sorprendidos.
-¿y no hay posibilidad de que te quedes hasta septiembre?-Liam preguntó.
-el viernes será ya veinticinco de agosto, tampoco es tan pronto.
Mary se levantó de la silla y forzó a que Beth también lo hiciera.
-entonces con más razón tienes que ir ahora a arreglarlo todo con él.
-tú y Niall sois como uno.- comenzó a decir Liam.- el uno no se completa sin el otro. No podéis estar separados.
Beth miró a Liam con ternura y acto seguido lo abrazó. Liam la rodeo con sus brazos y la beso en la cabeza.
-vete a arreglarte,- le dijo Mary.- que estás hecha un cristo.
Beth se rió mientras se separaba de los brazos de Liam y se secaba los restos de las lágrimas. Se fue al baño de su madre y le cogió el maquillaje, mientras Mary y Liam la observaban en el marco de la puerta.
-nos tenemos que ir cielo.- dijo Mary mirando el móvil.- Niall está en casa, o si no paseando por ahí. búscalo.
Beth les miró a través del espejo y asintió. Continuó arreglándose como pudo, sentía un hormigueo en el estómago y las últimas palabras de Liam no paraban de repetirse en su cabeza.
Recogió su cabello rubio con una trenza desecha y cogió la ropa más estrecha que tenía su madre para que a ella le valiese. Cuando terminó, se despidió de su madre.
-¿a donde vas?- le pregunto extrañada por el cambio tan repentino de su hija.
-a pedirle perdón a Niall. No tengo tiempo mamá.- dijo ella elevando el tono de voz a medida que se separaba de su madre para llegar a la puerta, hasta abrirla de golpe y marcharse. Su madre se quedó observando la puerta y sacudió la cabeza, confusa.
-adolescentes.
-me da igual.- dijo ella, sin mirarle.-no tengo frío.
Niall la miró. Estaba tiritando levemente. Normal, por la noche en Whitetown hacía frío.
-¿por lo menos me dejas que me explique?
Beth volteó la mirada hacía Niall. Después miró al suelo. Nial cogió aire.
-si, me besó.- comenzó a decir.- pero sin que yo me dejase. Sabes que para mi Amanda ya significa menos que nada. Además, tengo testigos que corroboran que yo no quería besarla.
-me dan igual tus testigos, Niall.- dijo ella, volviéndose a mirarlo.- me da igual todo. Me das igual.
-pero tu a mi no,- le interrumpió Niall.- me importas demasiado Beth, lo sabes. Y no quiero perderte.
-siento decepcionarte.- le contestó Beth, levantándose del suelo y sacudiéndose el pantalón donde se le habían quedado restos de hierba.
-Beth no te vayas...- dijo Niall, levantándose a agarrarla de la muñeca. Ella fue más rápida. Niall la volvió a intentar agarrar, deteniéndola.
-Niall, suéltame.
Niall dudó unos segundos. Beth ni siquiera le miraba. La soltó por fin. Beth se detuvo unos segundos antes de caminar y desaparecer entre la oscuridad de la noche. Mientras tanto, Niall se quedó de pie, inmóvil quieto, apenas respirando. Notaba como su corazón se caía en pedazos, imposibles de recoger. Soltó un grito desgarrador y después le pegó una patada al árbol más cercano. Se dejó caer al suelo, lleno de rabia.
Cuando Niall gritó, Beth estuvo a punto de correr hacía el y abrazarle, en realidad le destrozaba por dentro verle así. Pero sabía que no tenía que ablandarse, y echó a correr en dirección a la casa rural dónde se hospedaban Max y su madre, ya que no habían podido quedarse en casa porque Max no podía subir arriba por la silla de ruedas.
Cuando llegó, dió unos portazos, y su madre le abrió la puerta, con la bata. Al ver a su hija así, llorando, con tal cara de dolor, la abrazó fuerte.
-quiero irme de aquí.- repetía constantemente Beth, entre tanto sollozo. Su madre la apretó más contra su pecho.
-no podemos, nos quedamos aquí hasta el martes...
Beth aumentó sus lloros. Jane estaba sufriendo al ver a su hija así.
-¿que ha pasado cariño?
Beth no contestó, simplemente se separó de ella y se fue a buscar un cuarto donde encerrarse, donde llorar y desahogarse, donde poder estar sola.
********************************
Cuando Niall llegó a las cuatro y media llorando a casa y Alice le oyó encerrarse en su cuarto, ella se levantó de la cama donde estaba con Harry y fue con él, para consolarle. Estuvieron hablando una hora larga, hasta que él se quedó dormido en su regazo, mientras Alice le acariciaba lentamente el pelo.
Cuando amaneció, llegaron Liam y Mary, dispuestos a hablar con Beth, los cuales se dieron cuenta que no estaba allí, así que supusieron que estaría con su madre, y fueron a visitarla. Habían traído algo de desayunar, para no hacer ningún feo. Cuando llegaron allí, su madre les dijo que estaba en los exteriores de la casa, sentada, leyendo, o al menos intentándolo.
cuando salieron al exterior la hierba del extenso jardín estaba húmeda. Había llovido fuertemente a partir de las cinco y no había parado hasta las ocho, cuando Liam y Mary se habían despertado.
-Buenos días, Elisabeth.- dijo Liam acercándose a ella, con un toque de dulzura en su voz. Ella se giró y sonrió como pudo. Mary sin pensárselo dos veces, la abrazó.
-como estás.- le preguntó Mary, mientras acercaba dos sillas plegables. Beth cerró el libro y lo dejó en una mesilla de madera que tenía al lado. No le estaba haciendo mucho caso al libro, la verdad.
-estoy.- contestó ella, con un hilo de voz. Mary y Liam se miraron preocupados y después Mary agarró de las muñecas a Beth.
-por como hemos visto a Niall, tú y él ya...
-no quiero saber nada de él, Liam.- le cortó Beth, a la defensiva.
-de eso queríamos hablar contigo, cielo.- Mary intentaba escoger las palabras más adecuadas para la ocasión. Beth les miró. Tenía los ojos llorosos y una expresión muy vulnerable.
-cuando Amanda dijo que había besado a Niall, era cierto. Nosotros les vimos.- comenzó a decir Liam, lentamente.- pero Niall no se dejó. Quiero decir, en ningún momento Niall tenía la intención de lanzarse y en cuanto ella le besó, Niall se apartó y nosotros intervenimos.
Beth los observaba con atención intentando no llorar.
-Niall no sabía si decírtelo o no,- comenzó a hablar Mary, intercambiando miradas con Liam.- y nosotros le dijimos que no te íbamos a decir nada, que te lo tenía que decir el.
-pues ese detalle se le olvidó mencionármelo siempre.- dijo Beth, cortante.
-eso es porque no le dio importancia.- espetó Liam.- porque Amanda le da igual, tú no.
-pero ahora ya es tarde...- sollozó Beth, cambiando de opinión de repente.
-¿por qué es tarde?- quiso saber Mary.
-le he dicho a mi madre que me quería ir con ella.- dijo Beth.- y ha llamado al internado dónde voy a estar este año para meterme el viernes.
Liam y Mary se miraron, sorprendidos.
-¿y no hay posibilidad de que te quedes hasta septiembre?-Liam preguntó.
-el viernes será ya veinticinco de agosto, tampoco es tan pronto.
Mary se levantó de la silla y forzó a que Beth también lo hiciera.
-entonces con más razón tienes que ir ahora a arreglarlo todo con él.
-tú y Niall sois como uno.- comenzó a decir Liam.- el uno no se completa sin el otro. No podéis estar separados.
Beth miró a Liam con ternura y acto seguido lo abrazó. Liam la rodeo con sus brazos y la beso en la cabeza.
-vete a arreglarte,- le dijo Mary.- que estás hecha un cristo.
Beth se rió mientras se separaba de los brazos de Liam y se secaba los restos de las lágrimas. Se fue al baño de su madre y le cogió el maquillaje, mientras Mary y Liam la observaban en el marco de la puerta.
-nos tenemos que ir cielo.- dijo Mary mirando el móvil.- Niall está en casa, o si no paseando por ahí. búscalo.
Beth les miró a través del espejo y asintió. Continuó arreglándose como pudo, sentía un hormigueo en el estómago y las últimas palabras de Liam no paraban de repetirse en su cabeza.
Recogió su cabello rubio con una trenza desecha y cogió la ropa más estrecha que tenía su madre para que a ella le valiese. Cuando terminó, se despidió de su madre.
-¿a donde vas?- le pregunto extrañada por el cambio tan repentino de su hija.
-a pedirle perdón a Niall. No tengo tiempo mamá.- dijo ella elevando el tono de voz a medida que se separaba de su madre para llegar a la puerta, hasta abrirla de golpe y marcharse. Su madre se quedó observando la puerta y sacudió la cabeza, confusa.
-adolescentes.
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