lunes, 15 de julio de 2013

CAPITULO 52


Beth salió escopeteada de la casa rural donde estaba su madre y su hermano. Atravesó todo el pueblo corriendo, evitando chocarse con la gente. Cuando por fin llegó a casa aporreó la puerta, y a los pocos segundo Harry le abrió en calzoncillos. Beth se sobresalto. Harry tenía cara de sorpresa, se suponía que Beth estaba mal porque lo había dejado con Niall.


-no quiero saber porque estás así.-dijo ella.- ¿está Niall aquí?


Harry la miró de arriba a abajo, como si fuera una autentica desconocida.


-no.- dijo con su voz ronca. Beth vaciló.


-¿y está en...?


-creo que en los acantilados.- dijo él, un poco empanado. Acababa de levantarse y no estaba como para pensar.- estará pensando en suicidarse.- le dijo dibujando una sonrisa en su rostro. Beth le pegó en el hombro.


-tu eres gilipollas.


-pero me quieres.


Beth hizo una mueca.


-vete a tirarte a Alice.


-en realidad...- comenzó a decir Harry cuando la cara de sorpresa, emoción y confusión de Beth le hizo echarse a reír.


-vale, cuando vuelva de hablar con Niall voy a necesitar que me lo cuentes.


Harry se rió, marcando los hoyuelos. Beth sonrió y se dio media vuelta comenzando a caminar hacía los acantilados, cuando Harry la llamó. Beth volteó la cabeza rapidamente.


-cuando vuelvas, quiero verlo todo arreglado con Niall.


Beth sonrió de oreja a oreja y Harry cerró la puerta, sonriendo también. 

Comenzó a andar rápido hacía el acantilado, le llevaría media hora, pero merecería la pena. No sabía exactamente que decirle, o como dirigirse a él. Solo sabía que quería verlo, que quería disculparse por todo en general, por ser una paranoica durante todo el verano, ella no era así, pero el hecho de querer tanto a una persona y de tener miedo a perderla... le había vuelto una persona totalmente diferente y Niall, aunque dijera que le daba igual, había soportado todas sus paranoias. 
El sol empezaba a resultar picante y Beth estaba con la respiración acelerada al terminar de subir todos los escalones hasta llegar arriba del acantilado, pero seguía sin ver a Niall. Echó un vistazo a todo el prado que se extendía, cuando de repente, vio una persona rubia sentada en el único banco blanco que había en toda esa explanada. Estaba con la cabeza mirando hacia el horizonte, pero tendría que tener la mirada perdida porque apenas se movía. Corrió en dirección hacía donde estaba y cuando llegó lo observó despaldas. Llevaba el pelo todo alborotado y la misma ropa que ayer. Respiro profundamente y se sentó a su lado, mirando hacia el frente también, ignorando por completo la mirada atónita y confusa de Niall.
De repente, Beth giró la cabeza y miró a Niall directamente a los ojos. Los tenía de un azul apagado,y un poco rojos.

-lo siento.- formuló ella. El discurso que había ensayado mientras subia las escaleras, a la mierda. Niall no se le ocurrió otra cosa que abrazarla.


-lo siento.- repitió ella.- siento si he sido una paranoica, una celosa, una imbecil, una cabezota, una idiota...


-calla.- le cortó Niall.


-una borde, una llorica, una mala novia, una mala amiga.- Beth respiró hondo.- siento si te he echo sufrir, llorar, enfadarte, ponerte nervioso...


-que te calles.- le volvió a decir Niall, apretándola más contra él.


-siento si soy una paranoica.


-eso ya lo has dicho.


Beth se separó del pecho de Niall y lo miró. Niall se echó a reír y volvió a abrazarla.


-yo siento si no te conté lo de Amanda.


-no importa.- dijo ella.- son errores que todos cometemos alguna vez. 


-pero fue un detalle que tenía que haberte dicho.- dijo él, intentando excusarse. 


-Niall,- dijo ella, separandose de sus brazos.- no intentes excusarte. La que ha tenido casi toda la culpa he sido yo, tú simplemente te has limitado a soportarme.


-y te soportaría las veces que hiciera falta, Elisabeth.- dijo él, cortándola.- haber si entiendes que estoy enamorado de ti, y para lo que para ti es 'soportar' para mi es hablar contigo.


Beth se mordió el labio y un montón de hormigas recorrieron por todo el estómago, hasta llegar a sus mejillas, las cuales comenzaron a arder de una forma descomunal. Se aceró poco a poco a Niall, hasta tenerlo completamente a escasos centimetros de sus labios, y casi como un susurro le dijo:


-te quiero como nunca he querido a nadie.


Niall soltó un suspiro acompañado de una risilla inocente, y la besó en los labios, dejando que ambos se fundieran en aquel beso, formando una sola persona, y, ahora entendía bien Beth cuando Liam le dijo que juntos se completaban. Ella no podía estar sin él, y él no podía estar sin ella.


Pasearon por el borde del acantilado haciendo tonterías, entrelazando sus manos y Niall de vez en cuando rodeándole del brazo. Beth le había contado que se tenía que ir el martes, y aunque a Niall le molestase porque no podía estar con ella hasta el final del verano, le había dicho que siempre que pudiese iría a verla, no quería perder el contacto con ella. No quería que esto fuese un amor tonto de verano, quería que todo esto que tenía con Beth se alargase lo máximo posible. 

Cuando llegaron a la plaza del pueblo, vieron como de repente aparecía Amanda, con un aspecto desaliñado y las maletas. Al verles les sonrió y se acercó. Beth intentó no poner cara de asco.

-no voy a hacer nada.- la voz de Amanda sonaba vulnerable -me voy esta noche a Francia. Y... Lo siento...- su voz sonaba frágil. Niall y Beth se miraron, confusos. ¿Amanda pidiendo perdón?

Amanda les miró por última vez y empezó a darse la vuelta, cuando Niall la llamó. Ella se giró, lentamente.

-Niall,- comenzó a decir ella.- no la pierdas nunca, por favor. Ella, te hace feliz, y tu a ella y yo no podía soportar...


-no importa.- le cortó Niall, sonriéndole levemente.- en Francia... se feliz.


Amanda sonrió sincera, la primera sonrisa sincera que había mostrado desde que llegó allí. 


-ya hablaremos algún día.- dijo, despidiéndose dándole un beso en la mejilla. Miró a Beth y esta le sonrió. Amanda agachó la mirada y se dio la vuelta bajando por la cuesta del pueblo con su maleta, hasta desaparecer para siempre. 


-al final ha demostrado no ser tan gilipollas.- dijo Beth, mientras agarraba de la mano a Niall de nuevo. Niall soltó una leve carcajada.

Caminaron lentamente hasta llegar a casa, y al entrar, estaban Alice y Harry besandose apasionadamente. Al verlos entrar se separaron, y Alice se comenzó a sonrojar de una manera increible. Sin embargo, Harry no paraba de reirse y humedecer sus labios con la lengua. Niall puso los ojos en blanco y extendió las manos, sin querer saber nada del asunto y subió a su cuarto. Harry miró a Beth y esta le sonrió, en señal que todo estaba bien. Harry asintió y volvió a agarrar a Alice de la cintura, empotrándola contra la pared provocando en Alice una risa nerviosa. Beth sonrió y se subió con Niall arriba.

-Harry, para.- decía Alice intentando evitar los besos de Harry. Misión imposible. Harry la apretaba más contra él, lo cual era imposible resistirse a su besos. Harry la agarró de sus muslos y la subió a la encimera de a cocina, comenzando a besarla por el cuello, provocando en Alice unos leves gemidos.

-Harry...- decía ella con la voz entrecortada. Si estuviesen solos no le importaba, pero le incomodaba la presencia de su primo arriba mientras ella se daba el lote con su mejor amigo. Pero Harry continuaba haciendo caso omiso y la seguía besando con más intensidad. De repente, se oyeron unas llaves y Alice empujó a Harry como acto reflejo. Aparecieron por la puerta Liam y Mary. 
Alice se puso todavía más roja y Harry no paraba de reírse  Mary miró a incrédula a Harry y este le devolvió la mirada. Se mojó los labios, sonriente. Mary desvió la mirada hacia su paquete, el cual estaba abultado y después arqueó las cejas, con una media sonrisa pícara. Harry comenzó a reírse nervioso al mismo tiempo que meneaba su pelo. Liam se puso a reir y Mary también. Alice estaba a punto de explotar de vergüenza.

-cambiando de tema,- dijo de repente Liam.- mañana es el último día de Beth aquí, y hemos pensado Mary y yo en pasar todos juntos, los ocho, el día en la playa, con barbacoa y toda.

-¿pero hacer barbacoas al aire libre no es delito?-preguntó Alice, realmente preocupada.

-igual que cruzar en rojo.- le contestó Harry, mirándole con sus ojos verdes. Alice se estremeció. Mary no pudo evitar soltar una carcajada.

-¿pero ya lo han arreglado?- pregunto Liam.- Beth y Niall.

-si están arriba los dos haciendo dios sabe que.- le contestó Alice, recogiendo un poco la cocina.

-Dios y todos sabemos lo que estarán haciendo.- dijo Mary y Harry le asintió en señal de acuerdo. Alice dio un pequeño empujón a Harry en su brazo.

-yo sólo espero que el verano acabe bien.- murmuró Liam, mientras se daba la vuelta y se dirigía al salón para ver cualquier cosa en la televisión. 

CAPITULO 51


Las calles de Whitetown estaban oscuras y levemente iluminadas por farolas del año de la patata que la mayoría apenas funcionaban, y las que lo hacían, suministraban una luz muy tenue que apenas te dejaba una clara visión de la calle.

Beth caminaba pegada a la pared con los brazos cruzados y dejando que cada vez sus lágrimas le dieran una visión más nublosa de por donde iba. Caminaba sin saber muy bien a donde ir, ya se había separado lo suficiente de aquel local y no tenía intenciones de volver. Ni tampoco tenía intenciones de volver a ver a Niall. Era su cumpleaños,estaba siendo la mejor noche de su vida, y solo hubo falta unos minutos para  convertirse en el peor cumpleaños de su vida. Sabía que Amanda era mala persona, pero en ningún momento se podía imaginar hasta que punto, lo mismo que con Niall. Se imaginaba que tenía un poco más de cabeza que Harry, y hoy le había demostrado totalmente todo lo contrario. No quería verle, sólo quería irse de ahí, llamar a su madre, sería la única que lo comprendería, irse a aquel internado que le esperaba en septiembre y poder olvidar.
Atravesó todas las calles posibles, callejeó, se detenía para llorar, hasta que el cruce del destino le llevó hasta donde ella y Niall se besaron por primera vez. Hasta esa casa derruida que parecía un muro. Era un sitio precioso, y aún más de noche, donde se podían ver todas las estrellas y constelaciones. 
Se apoyó en la pared y se dejó caer, dejando que el peso de su cuerpo se apoyase en la hierba que crecía en la base de aquella pared de piedras. Apoyó su cabeza y respiró hondo, recogiendo todo el oxígeno posible. Sin quererlo, cerró los ojos, y poco a poco, de lo cansada que estaba, se sumergió en un sueño agradable: dónde Amanda no existía, y donde Max no había tenido ningún tipo de accidente. 

                        *********************************
Habían pasado ya una hora y media. Niall estaba rozando la locura. Había buscado a Beth por todos los lugares del pueblo, había entrado en casa y con lo único con lo que se había encontrado era con Harry y Alice durmiendo plácidamente. Se había ido hasta el acantilado, por si ella estaba ahí, pero sin éxito. No sabía donde buscar, no sabía que hacer, se sentía perdido, solo. Necesitaba pensar, por lo que optó por irse a donde se iba siempre que quería estar solo. Volvió a atravesar todo el pueblo, andaba con desgana, apunto de echarse a llorar. Atravesó todo el campo que le llevaba hasta aquella casa derruida  Ahí la besó por primera vez. Se detuvo un instante y notó como un cosquilleo le atravesaba todas las articulaciones y como su corazón le daba un vuelco. Suspiró y continuó caminando, cada vez más cansado, le dolían los pies de caminar.
Conforme iba avanzando, pudo divisar una pequeña silueta sentada a la que no pudo descifrar. Aquella misteriosa persona no pareció verle, pues no se movía. Niall entrecerró los ojos, intentando agudizar su vista, sin éxito. Cada vez que que iba acercando, la silueta se le iba ampliando. Estaba tan oscuro que no podía ver bien de quien se trataba, pero le extrañaba que hubiese alguien ahí siendo que ese sitio sólo lo conocían Alice, Harry y... Beth. Tenía que ser ella.
Comenzó a acelerar el paso, hasta acabar casi al trote, alargando sus brazos con la esperanza de encontrarla. Y así era. Corrió hacia ella y se dejó caer al suelo, pero Beth no se movía. Durante un momento, Niall notó como toda su sangre se congelaba, hasta que vio que simplemente estaba dormida. Respiró lo más hondo que pudo y deslizó sus manos por su rostro, tocando le delicada piel de Beth llena de maquillaje corrido por toda la cara. Se sentía culpable, muchísimo  por ser el responsable de aquellas lágrimas. 
De repente, Beth abrió lo ojos y ambos dos se sobresaltaron.

-siento asustarte.- dijo Niall, con un hilo de voz. Beth abrió un poco más los ojos y se separó bruscamente de Niall.

-quiero estar sola, vete.- le dictó Beth, seria. Niall le miró preocupado. A Beth le entraron ganas de abrazarlo, pero debía mantener la compostura. 

-pero yo no puedo dejarte aquí  te vas a helar.- Niall se sentó a su lado. Beth se desplazó unos centímetros. 

-me da igual.- dijo ella, sin mirarle.-no tengo frío.


Niall la miró. Estaba tiritando levemente. Normal, por la noche en Whitetown hacía frío.


-¿por lo menos me dejas que me explique?


Beth volteó la mirada hacía Niall. Después miró al suelo. Nial cogió aire.


-si, me besó.- comenzó a decir.- pero sin que yo me dejase. Sabes que para mi Amanda ya significa menos que nada. Además, tengo testigos que corroboran que yo no quería besarla.


-me dan igual tus testigos, Niall.- dijo ella, volviéndose a mirarlo.- me da igual todo. Me das igual.


-pero tu a mi no,- le interrumpió Niall.- me importas demasiado Beth, lo sabes. Y no quiero perderte.


-siento decepcionarte.- le contestó Beth, levantándose del suelo y sacudiéndose el pantalón donde se le habían quedado restos de hierba.


-Beth no te vayas...- dijo Niall, levantándose a agarrarla de la muñeca. Ella fue más rápida. Niall la volvió a intentar agarrar, deteniéndola. 


-Niall, suéltame.


Niall dudó unos segundos. Beth ni siquiera le miraba. La soltó por fin. Beth se detuvo unos segundos antes de caminar y desaparecer entre la oscuridad de la noche. Mientras tanto, Niall se quedó de pie, inmóvil  quieto, apenas respirando. Notaba como su corazón se caía en pedazos, imposibles de recoger. Soltó un grito desgarrador y después le pegó una patada al árbol más cercano. Se dejó caer al suelo, lleno de rabia. 

Cuando Niall gritó, Beth estuvo a punto de correr hacía el y abrazarle, en realidad le destrozaba por dentro verle así. Pero sabía que no tenía que ablandarse, y echó a correr en dirección a la casa rural dónde se hospedaban Max y su madre, ya que no habían podido quedarse en casa porque Max no podía subir arriba por la silla de ruedas.
Cuando llegó, dió unos portazos, y su madre le abrió la puerta, con la bata. Al ver a su hija así, llorando, con tal cara de dolor, la abrazó fuerte. 

-quiero irme de aquí.- repetía constantemente Beth, entre tanto sollozo. Su madre la apretó más contra su pecho.


-no podemos, nos quedamos aquí hasta el martes...


Beth aumentó sus lloros. Jane estaba sufriendo al ver a su hija así.


-¿que ha pasado cariño?


Beth no contestó, simplemente se separó de ella y se fue a buscar un cuarto donde encerrarse, donde llorar y desahogarse, donde poder estar sola.


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Cuando Niall llegó a las cuatro y media llorando a casa y Alice le oyó encerrarse en su cuarto, ella se levantó de la cama donde estaba con Harry y fue con él, para consolarle.  Estuvieron hablando una hora larga, hasta que él se quedó dormido en su regazo, mientras Alice le acariciaba lentamente el pelo.
Cuando amaneció, llegaron Liam y Mary, dispuestos a hablar con Beth, los cuales se dieron cuenta que no estaba allí, así que supusieron que estaría con su madre, y fueron a visitarla. Habían traído algo de desayunar, para no hacer ningún feo. Cuando llegaron allí, su madre les dijo que estaba en los exteriores de la casa, sentada, leyendo, o al menos intentándolo.
cuando salieron al exterior la hierba del extenso jardín estaba húmeda. Había llovido fuertemente a partir de las cinco y no había parado hasta las ocho, cuando Liam y Mary se habían despertado.

-Buenos días, Elisabeth.- dijo Liam acercándose a ella, con un toque de dulzura en su voz. Ella se giró y sonrió como pudo. Mary sin pensárselo dos veces, la abrazó.


-como estás.- le preguntó Mary, mientras acercaba dos sillas plegables. Beth cerró el libro y lo dejó en una mesilla de madera que tenía al lado. No le estaba haciendo mucho caso al libro, la verdad.


-estoy.- contestó ella, con un hilo de voz. Mary y Liam se miraron preocupados y después Mary agarró de las muñecas a Beth.


-por como hemos visto a Niall, tú y él ya...


-no quiero saber nada de él, Liam.- le cortó Beth, a la defensiva. 


-de eso queríamos hablar contigo, cielo.- Mary intentaba escoger las palabras más adecuadas para la ocasión. Beth les miró. Tenía los ojos llorosos y una expresión muy vulnerable.


-cuando Amanda dijo que había besado a Niall, era cierto. Nosotros les vimos.- comenzó a decir Liam, lentamente.- pero Niall no se dejó. Quiero decir, en ningún momento Niall tenía la intención de lanzarse y en cuanto ella le besó, Niall se apartó y nosotros intervenimos. 


Beth los observaba con atención intentando no llorar.


-Niall no sabía si decírtelo o no,- comenzó a hablar Mary, intercambiando miradas con Liam.- y nosotros le dijimos que no te íbamos a decir nada, que te lo tenía que decir el.


-pues ese detalle se le olvidó mencionármelo siempre.- dijo Beth, cortante.


-eso es porque no le dio importancia.- espetó Liam.- porque Amanda le da igual, tú no.


-pero ahora ya es tarde...- sollozó Beth, cambiando de opinión de repente.


-¿por qué es tarde?- quiso saber Mary.


-le he dicho a mi madre que me quería ir con ella.- dijo Beth.- y ha llamado al internado dónde voy a estar este año para meterme el viernes.


Liam y Mary se miraron, sorprendidos.


-¿y no hay posibilidad de que te quedes hasta septiembre?-Liam preguntó.


-el viernes será ya veinticinco de agosto, tampoco es tan pronto.


Mary se levantó de la silla y forzó a que Beth también lo hiciera.


-entonces con más razón tienes que ir ahora a arreglarlo todo con él.


-tú y Niall sois como uno.- comenzó a decir Liam.- el uno no se completa sin el otro. No podéis estar separados.


Beth miró a Liam con ternura y acto seguido lo abrazó. Liam la rodeo con sus brazos y la beso en la cabeza.


-vete a arreglarte,- le dijo Mary.- que estás hecha un cristo.


Beth se rió mientras se separaba de los brazos de Liam y se secaba los restos de las lágrimas. Se fue al baño de su madre y le cogió el maquillaje, mientras Mary y Liam la observaban en el marco de la puerta.


-nos tenemos que ir cielo.- dijo Mary mirando el móvil.- Niall está en casa, o si no paseando por ahí. búscalo.


Beth les miró a través del espejo y asintió. Continuó arreglándose como pudo, sentía un hormigueo en el estómago y las últimas palabras de Liam no paraban de repetirse en su cabeza. 

Recogió su cabello rubio con una trenza desecha y cogió la ropa más estrecha que tenía su madre para que a ella le valiese. Cuando terminó, se despidió de su madre.

-¿a donde vas?- le pregunto extrañada por el cambio tan repentino de su hija.


-a pedirle perdón a Niall. No tengo tiempo mamá.- dijo ella elevando el tono de voz a medida que se separaba de su madre para llegar a la puerta, hasta abrirla de golpe y marcharse. Su madre se quedó observando la puerta y sacudió la cabeza, confusa.


-adolescentes.


jueves, 11 de julio de 2013

CAPITULO 50


La música sonaba fuerte. Todo el mundo saltaba al compás de la música. Había alcohol,por supuesto. Todos los adolescentes creen que es necesario para pasárselo bien. Llevaban ya metidos en ese local, todos bailando, al unísono. No había dramas, todo era perfecto. El que peor iba de todos era Harry, el cual había decidido salir a tomar el fresco, para no caer redondo en mitad del local y que la fiesta se le acabase ahí. Respiró profundamente y recogió todo el aire del exterior que pudo en sus pulmones. Se dejó apoyar en la pared y apoyó su cabeza en aquella pared de ladrillos. Su  cabeza le daba mil vueltas, se sentía mareado, pero bien. Sonrió para si mismo y cerró los ojos.

-hola Harry.- le saludó una voz muy femenina. Harry abrió los ojos lentamente. Era Amanda. Sonrió al verla. Los pantalones vaqueros cortos con esa camiseta preta le sentaban muy bien.

-¿no entras?- preguntó el, dejando de apoyarse en el muro. sintió un leve mareo.

-te estaba buscando.- murmuró ella, acercándose un poco más a el.- quería decirte algo.

Harry sonrió y dejo que ella se acercase.

-tu dirás.- dijo como pudo. Ella sonrió delicadamente.

-me he dado cuenta que me gusta alguien.- al oír eso Harry sonrió. Se alegraba por ella.- y quiero que ese alguien este conmigo.-hizo una pequeña pausa para que Harry recogiese bien la información.- Pero hay un problema.

La sonrisa de Harry se le borró del rostro.

-cu-cual.- dijo, un poco más mareado de lo normal. Amanda sacó una pequeña botella de vodka y se la ofreció, sonriente. Harry dudó por unos momentos, pero finalmente aceptó. Bebió un largo trago. 

- está con alguien.-dijo Amanda finalmente.- Y creo que esa persona que me gusta, estaría mejor conmigo.

Harry asintió levemente, sin saber muy bien a lo que se refería. Le dolía la cabeza y quería irse a casa. Pero entonces, ocurrió. En un abrir y cerrar de ojos, Estaba enrollándose con Amanda. Notaba como los labios de Amanda se movían con rapidez y los de él apenas oponían resistencia. Lo que Harry no tenía ni idea era que no estaban solos, que Alice llevaba ahí un buen rato. Cuando Harry fue capaz de reaccionar, apartó a Amanda con toda su fuerza, casi perdiendo ella el equilibrio. 'mierda, joder.' pensó. 

-ni te me acerques, puta.- le dijo el muy enervado, señalándola con el dedo indice. Harry salió de ese callejón como pudo, tropezándose con todo y sintiendo como la cabeza le daba más vueltas de lo normal mientras oía a lo lejos la risa de Amanda. 

Por el contrario, Amanda entró dentro del local. Estaba dispuesta a por la siguiente pareja. Niall y Beth. Los buscó por todo el local, moviéndose entre la multitud, mientras todos le miraban con desprecio. Pero a ella le daba igual, iba con la sonrisa dibujada en el rostro y con un sólo propósito  Cuando los encontró, estaban en una esquina, como no, enrollándose. Rozó el hombro de Niall. Este se sobresalto. Beth abrió los ojos como platos al verla ahí. ¿cómo había entrado?

-¿quieres hacerme el favor de largarte?- gritó Beth de tal manera que hizo que todo el mundo se enterase de que iba a haber pelea, hasta el punto que disminuyeron el volumen de la música. Liam y Mary se acercaron hasta dónde estaban ellos, por si tenían que acudir en rescate de alguno. Amanda sonrió malvadamente.

-que bien estas con tu chico,¿eh?- dijo ella, elevando el tono de voz.- estoy segura que te es al cien por cien fiel.

Niall notó como le bajaba la tensión del cuerpo y su cara se le desencajaba. No se imaginaba que podía ser tan capulla.

-Amanda no...- dijo Niall, temblando. Beth miró a Niall. Liam y Mary miraron a Niall y a Amanda, muy asustados. Beth tenía ganas de llorar.

-¿qué pasa...?- decía Beth, con una voz muy débil.

-oh, ¿no lo sabes?- le preguntó intencionadamente Amanda, con voz pastelosa. Beth no sabía si negar o asentir. Optó por quedarse como estaba. Sentía como las lágrimas le iban a descender en breves. Amanda sonrió al ver la situación.

-los labios de tu novio este año saben mucho mejor que el año pasado.- le dijo Amanda, remarcando cada palabra, cada vocal, para que Beth se enterase bien. Las lágrimas comenzaron a descender a una velocidad increíble por las mejillas de Beth. Niall la fue a agarrar de la mano,pero esta le rechazó bruscamente y decidió salir corriendo de ahí. Jamás se había sentido tan ridícula. Niall vio como ella abandonaba el local y, antes de correr tras ella, se giró a Amanda por última vez.

-no sé como pude quererte. No eres más que un monstruo creado para hacer daño a los demás simplemente porque tu no has sido capaz de encontrar su propia felicidad.- le dijo señalándola, mientras sus ojos se ponían llorosos. Corrió tras Beth, desapareciendo del local. Había un silencio sepulcral en la sala. 

-estás enferma.- comenzó a decir Mary, también comenzando a llorar.- sabía que eras mala persona, pero no que eras tan zorra. 

Liam abrazó a Mary, y tuvieron que salir de ahí. La sonrisa que Amanda había tenido en la cara se le empezó a borrar cuando notó todas las miradas de rechazo y desprecio por parte de todas las personas que estaban ahí, incluida la de Matt. Por primera vez en su vida se sentía insegura, con ganas de gritar y perder su compostura. 

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Alice había huido hacia casa corriendo a una velocidad pasmosa. No se lo podía creer, le temblaba todo, no tenía ni ganas de ver a Harry, nunca más. Jamás había querido a un chico tanto como a Harry, no se lo esperaba de él. Cuando llegó a casa subió las escaleras como pudo, llorando desconsoladamente e intentando no perder el equilibrio.  Sentía un dolor muy fuerte e indescriptible en el pecho. Cuando llegó a su cuarto, abrió el pomo de la puerta temblando, y se tumbó en la cama, rompiendo a llorar aún con más fuerza, completamente desconsolada. No paraba de preguntarse porqué. Porque lo había hecho, porque ella. Por primera vez en su vida deseó estar muerta. 

Harry, después de caerse varias veces por la calle de lo mareado que iba, y de haber seguido a Alice hasta casa, se detuvo en frente de esta. Dudó un momento en entrar o no, seguramente Alice se pondría muy furiosa y no querría ni verle. Normal. Pero el no quería eso, se había dado cuenta del tipo de persona que era Amanda, lo que más le partía por dentro era  no haberle dicho nada a Alice, el miedo a que ella se enfadase aunque él no sintiese nada por ella. Se mantuvo firme y entró en casa. Estaba oscura, y fría, más de lo normal. Escuchó unos sollozos intensos desde la planta superior de la casa. Harry sentía dolor al saber que todos esos lloros iban por él. 
Subió las escaleras lentamente, la cabeza ya no le dolía por estar ebrio, si no por todo lo que había pasado. Cuando llegó a la puerta, se detuvo un momento, escuchándola llorar. A Harry le entraron ganas de llorar, pero las lágrimas no le iban a solucionar nada.

-Alice.- susurró Harry finalmente su nombre.

-¡vete!- le grito ella, llena de dolor. Harry suspiro profundamente y se llevó las manos a la cabeza, desesperado.

-Alice déjame pasar.

-no.

Harry dio un puñetazo a la pared. Alice se sobresalto.

-Alice.- le dijo Harry, con una voz muy seria.- por favor. 

Alice dudó por un momento, pero sabía que Harry acabaría entrando. Se quedó callada, quitándose las lágrimas de su rostro. A los pocos segundos, Harry abrió la puerta de la habitación. Ambos se miraron unos segundos, y Harry comenzó a acercarse.

-ahí está bien.- dijo Alice, separándose a medida que Harry se acercaba. Se detuvo.

-ha sido ella quién me ha besado, Alice.

-pero tu te has dejado.

-iba ebrio.

-eso no es excusa para saber que lo que no tienes que 
hacer.

Harry suspiro y procuró no llorar. Las lágrimas descendían por el rostro de Alice.

-si, hablaba con Amanda,- comenzó a decir Harry.- empezamos a hablar cuando tu te fuiste con Beth a ver a Max. Cuando estaba mal, cuando te echaba de menos,- Harry remarcó esa frase.- ella me hacía sentirme mejor.

-¿cómo?- inquirió ella.- ¿acostándoos? ¿enrollándoos?

-hablando Alice.- le espetó él,cortante.- no soy tan capuyo como crees Alice. Y aún menos con las chicas que me enamoro.

Alice soltó un breve bufido.

-¿y de cuantas te has enamorado?- el tono de Alice era de enfado esta vez.- ¿a cuantas tías le has dicho te quiero? no soy idiota.

-en realidad,- dijo Harry, acercándose.- sólo a una. 

Alice se detuvo, dejó de respirar unos segundos y lo miró atentamente. Tenía los ojos vidriosos y le temblaba el pulso.

-no me lo creo.

-Alice joder,- Harry comenzó a elevar el tono de voz.- sabes que sería incapaz de hacerte daño, que si te pierdo no sé que mierdas haría.

-tarde Harry, acabas de perderme.- Alice intentó salir de la habitación, pero Harry le agarró de las muñecas con fuerza. Le estaba haciendo daño.

-porqué no me crees.- el tono de Harry era parecido a desesperación. En el fondo, había algo que hacía que Alice le creyese. Dejó que hubiese unos segundos de silencio. Miró a Harry. No, no quería perderle.

-porque te quiero demasiado como para creer que serías capaz de hacerme algo así.

Las palabras de Alice le dolieron, pero estaban cargadas de verdad.

-aunque haya besado a muchas chicas y me haya acostado con otras tantas, sólo ha habido una que ha sido capaz de producir algo en mi. 

Alice se estaba acercando cada vez más a él, como si fuera un imán que le atrajese con una fuerza brutal imposible de esquivar.

-algo,- prosiguió Harry.- que no quiero dejar de sentir. 

Entonces Alice dejó que Harry completara el espacio que faltaba entre sus labios. La beso por fin. Si, la había besado muchas veces, y todas eran especiales, pero esta vez, la besó de una manera más diferente y especial. La besó como si tuviese miedo a perderla, en realidad, había estado a punto de hacerlo, por lo que la deseaba más que nunca. Sus labios se movían conjuntamente, mezclados con las lágrimas que descendían del rostro de Alice. La intensidad de los besos fue más allá, y Harry la agarró en brazos y la subió, comenzando a besarle el cuello. Alice soltaba leves gemidos, y Harry la tiró a la cama. Alice le miró,en otro momento quizá hubiese tenido miedo, pero esta vez solo deseaba que Harry continuase, que no parase de besarla. Harry se quitó la camiseta bruscamente y se tumbó encima de ella, comenzando a besarla. Ambos dos se besaban apasionadamente, moviendo sus cuerpos a la par. Alice rodeó a Harry con los brazos y Harry comenzó a desabrocharle los botones de la camisa azul celeste y a besarle el tórax por encima del sujetador. Alice sentía como su cuerpo se aceleraba cada vez más rápidamente, con solo notar los labios de Harry en su delicada piel. Los besos se intensificaban, y a los pocos minutos ya estaban ambos en ropa interior. Los besos de Alice por el cuello, como le rozaban sus delicados dedos por toda la espalda, erizando toda la piel de Harry, hacían que sintiese una desesperación por descargar todo lo lo que se le estaba a cumulando. Se había acostado con muchas chicas, pero lo que estaba sintiendo ahora mismo con Alice con sólo el roce de sus labios, o con el hecho de estar en la misma sala que ella, hacia que su corazón acelerase y que su mente se nublase. Alice podía notar esa especie de desesperación que tenía Harry por soltarlo todo, y esta vez, Alice no tenía miedo. Por un segundo, Harry dejó de besarla y la miró, clavando sus ojos verdes en los de Alice. Pudo notar en su mirada una desesperación por hacerla suya. Alice se mordió el labio y se acercó a su oído  susurrándole un 'sigue' muy convencido. Entonces Harry comenzó a besarla en los labios mientras se desprendía de la ropa interior de ambos, dejándolos completamente desnudos. Alice buscó las manos de Harry, y después de que este se colocara el condón, se las prestó encantado. Comenzó a penetrar en ella, mientras ella soltaba algún gemido de dolor. Harry iba despacio, sabía que era su primera vez, pero necesitaba descargarse, la quería demasiado.  Alice apretaba la mano de Harry con fuerza, mientras el se movía con más intensidad. De repente, Alice poco a poco dejó de sentir dolor en ella, y comenzó a sentir una mezcla de placer en su interior. Los rizos de Harry estaban empapados de sudor y la respiración de ambos se entrecortaba a medida que iban más rápido. Tanto Alice como Harry comenzaron a sentir como un cosquilleo brutal les recorría todo el cuerpo, como notaban que iban a soltar toda esa tensión acumulada y, casi a la par, dejaron que aquella tensión que tenían guardada, saliese poco a poco.


CAPITULO 49


Ya sólo quedaba un día para el cumpleaños de Beth. Había pasado una semana desde lo de Harry y si que era cierto que veía menos a Amanda, pero seguía viéndola. Alice seguía tan inocente y sin enterarse de nada, y Niall y Beth estaban ya cansados de encubrir a Harry cuando salía. Aunque no hiciese nada con Amanda, creía conveniente que Alice debía saberlo. Mientras tanto, Mary, Niall y Alice estaban preparando una fiesta a Beth sorpresa por su cumpleaños: Mary había traído a todos sus amigos de Brighton, amigos en común con Beth y Alice, y Alice había convencido a la Madre de Beth para que viniesen con Max, que estaban seguros que para Beth sería el mejor regalo de todos.



Por fin era ya  diecisiete de agosto. Hoy era el cumpleaños de Beth. Habían dormido Alice y ella juntas. Quería pasar su última noche como menor de edad con su mejor amiga. Habían estado casi toda la noche despiertas, recordando como se conocieron a los cinco años, todas las veces que Beth había sacado de apuros a Alice y todas las veces que Alice le había ayudado a aprobar esos exámenes que Beth veía por suspendidos. 

Aunque Beth continuaba dormida, Alice se había despertado con los demás. Habían pensado despertarla todos juntos, colocándose al rededor de su cama y cantándole el cumpleaños feliz,pero Louis había pensado que era mejor despertarla con cacerolas.

-será más original, y así se acordará siempre del despertar de sus dieciocho.- decía el. Todos parecieron estar de acuerdo y así lo hicieron. 

Cuando subieron subieron todos a la habitación de Beth y Alice, se colocaron en un medio circulo: Mary, Liam, Harry, Zayn, Louis, Alice y Niall. se miraron entre todos y Louis levantó sus cacerolas y comenzó a agitarlas entusiasmado. Todos le siguieron. Beth pegó un pequeño brinco de la cama antes de abrir los ojos. Cuando los abrió, vio a todos al rededor, los cuales comenzaron a cantarle el cumpleaños feliz. Beth se empezó a reír y se escondió debajo de las sábanas. Zayn empezó a juguetear con ella, quitándoselas. 

-gracias chicos.- dijo ella, con todos los pelos revueltos y con cara de sueño.- gracias, de verdad.- esbozó una amplia sonrisa sincera. Louis se tiró encima de ella y comenzó a abrazarla, después se unió Harry y finalmente todos, formando una especie de hamburguesa humana. 

-bueno que,- comenzó a decir Mary mientras salía como podía de aquella hamburguesa.- ¿bajamos a desayunar?

-si joder que estoy muerto de hambre. - dijo Niall enseguida. Todos comenzaron a reírse y Harry se aceró a Niall para revolverle todo el pelo.

-nos ha salido un leprechaun hambriento.

El desayuno esta vez lo habían traído Louis y Zayn de Brighton, dónde había una mayor variación de bollos. Hacía un día espléndido  por lo que decidieron bajar a la playa que estaba al lado de los acantilados y a la cual nadie solía ir. Fueron con la furgoneta de Louis, se trajeron la comida y pasaron allí unas cuantas horas. Se trajeron la comida allí y unos regalos para darle a Beth:le habían comprado ropa, mayoritariamente, y Alice le había regalado una caja con un montón de recuerdos de ellas que habían vivido hasta ahora. A Beth se le saltaron las lágrimas. 

Cuando subieron de la playa, le dijeron a Beth que se iban a ir a cenar todos juntos, pero en realidad le llevaban a donde habían preparado la sorpresa. 

Se vistieron mas o menos arreglados todos, sin vestir con trajes de gala, pero para una 'supuesta cena de cumpleaños'. 

Se montaron todos en la furgoneta, cuando de repente, Niall sacó un pañuelo de su bolsillo y, acercándose al rostro de Beth, se lo colocó en sus ojos y le susurró al oído.

-hasta que no lleguemos, no te lo quites.

Beth se mordió el labio inferior y buscó como pudo las manos de Niall para agarrárselas  Beth sentía un hormigueo constante en su estómago. Había descartado ya totalmente la idea de que iban a cenar. Después de que llevaran diez minutos en la furgoneta de Louis, se detuvo. Notó como aparcaba y como se abrían las puertas. No veía nada. La mano de Niall la guió para salir del coche. 

-cuida con el escalón.- le susurró al oído.

Anduvieron unos cincuenta metros, cuando noto como entraban en el interior de algo. Niall le quitó el pañuelo, todo estaba muy oscuro, sin embargo, podía sentir respiraciones en el ambiente y que no estaban solos. Había gente escondida entre aquella oscuridad tan densa. Sonrió y notó como sus mejillas comenzaban a arder. 'no puede ser.' pensó para sí. De repente, las luces se encendieron de golpe. Todas esas respiraciones que Beth había sentido cobraban caras. Todas esas caras corearon al unísono '¡sorpresa!' Ahí estaban todos los amigos de Mary que también eran amigos de Beth, Eleanor y Perrie, gente del pueblo con la que había hablado algunas veces y... su hermano. Iba en silla de ruedas, seguía teniendo la expresión débil. Beth corrió a abrazarlo. 

-felicidades hermana.-le dijo el, con un hilito de voz.- ahora ya podrán meterte en la cárcel cuando me acoses.
Beth rió y le abrazó.

-eres idiota. Pero te quiero.

Niall se acercó hacía dónde estaban Max, Beth y la madre de Beth.

-hola señora McGregor.- dijo él, casi susurrando.

-así que este es el novio oficial de mi hija,- le saludó Jane, con una sonrisa en la cara.

-si bueno,podría decirse que...- Niall estaba poniéndose rojo. Beth le miró y comenzó a reírse con su hermano.

-bueno que,-comenzó a gritar Harry de repente, mientras todos le escuchaban.- que comience la fiesta. 

lunes, 8 de julio de 2013

CAPITULO 48


Esta vez Niall fue quien se despertó primero. Se había quedado ayer una hora más, solo, mirando a la nada, y había decidido que iba a traerle un desayuno con una carta para pedirle perdón. 

 Se vistió sencillo, unos pantalones vaqueros y una camiseta de tirantes bastante abierta de Estados Unidos de topman, su tienda favorita. Bajo las escaleras procurando hacer el menor ruido posible, cuando antes de salir vio el iphone de Harry cargándose en la cocina. De repente, sonó un mensaje. Niall miró a los lados por si estaba Harry, pero al no haber señales de vida, se aceró al teléfono y leyó el mensaje. 
'¿quedamos hoy a las nueve como siempre amor? Amanda xx' 
 Niall miró el reloj: eran las nueve menos cuarto. Harry no se iba a despertar ahora. Decidió que sería hora de decirle cuatro cosas a Amanda. agarró rápidamente las llaves de casa y cerró la puerta de un portazo, dándole igual si despertaba a alguien o no. 

Atravesó toda la calle corriendo, sofocado, poniendo toda su alma en ello. Cuando llegó a la plaza del pueblo, se detuvo y comenzó a resoplar, apoyando sus manos sobre las rodillas. Miró a los lados. Mierda, se le habían olvidado las gafas de sol y no veía bien. Se aceró un poco más al centro y ahí la vio: llevaba una falda de flores de color pastel y una camiseta blanca básica de seda. Esa era la falda que ella llevó cuando el y ella... Prefirió detener esos pensamientos. Se sacudió la cabeza y se dirigió hacía donde estaba ella. Amanda volteó la cabeza ligeramente y dejó que el perfume que llevaba puesto entrara por los orificios de Niall. Este se detuvo un momento, hasta que consiguió  reaccionar. Ella sonrió al verle.

 -porqué.- soltó Niall, sin más. Amanda le miró como si no supiese a que se refería.- porque lo haces. Que pretendes con Harry.

Amanda se dio la vuela y sonrió con malicia. después volvió la mirada a Niall, una mirada muy teatral y melancólica.

-sólo quiero que tenga alguien con quien hablar.

-y una mierda.

-Niall,- comenzó a decir ella, con voz pastelosa.-no sé porque estás asi conmigo. Yo no he hecho nada.

Niall soltó una carcajada. Se estab poniendo nervioso. 

-estas haciendo daño intencionadamente a Alice, vas de amiga con Harry pero en realidad te importa una mierda, quieres joderme como sea, algo tramas seguro. Y me besaste sin yo dejarme.- Niall respiró hondo.- soy el que mejor te conoce. 

-Niall, que tu aún sigas enamorado de mi no es mi problema. es más, ¿a que no le has dicho nada a Beth de nuestro beso?- tenía cierto tono de malicia. Niall sentía como si sus propios impulsos de hablar le ahogaban y le impedían hablar. Amanda suspiro, feliz.- me lo imaginaba. No te preocupes, al final se acabará sabiendo toda la verdad.

A Niall le entraron ganas de tirarla de la silla. 

-no le he dicho nada porque no significó nada para mi. 

-entonces si no significó nada para ti, no te importará que se lo diga.

Niall sintió como su corazón se le aceleraba.

-ni le dirijas la palabra.- levantó el dedo indice, señalándola.- solo he venido aquí para pedirte que dejes lo que estés haciendo con Harry, que te vayas a Francia y que desaparezcas de mi vida para siempre.

-el primer amor nunca se olvida.- dijo ella, cortante.

-creía que tu eras mi primer amor, hasta que apareció Beth.

La mirada de Amanda se desencajó por completo. Se le veía la cara un poco más pálida de lo normal. Lo que Niall le acababa de decir le había dolido. Por un momento, Niall se sintió culpable, y quiso arrepentirse de lo que le había dicho, pero sabía que en parte no podía, así que se dio media vuelta y fue a la panadería a comprarle ensaimadas, las favoritas de Beth y a pedirle perdón. Tenía que centrarse en ella, sólo existía ella, nadie más.

Cuando llegó a casa, cerró la puerta cauteloso y se quedó inmóvil durante unos segundos. Tenía todavía la cara desencajada de Amanda. No escuchó ningún ruido, por lo que todos continuaban durmiendo. dejó la bandeja de las ensaimadas en la cocina y las abrió, colocándolas en un plato, preparando un poco de café y cogió un trozo de papel, y escribió un par de palabras. Las necesarias y las suficientes.

Subió las escaleras con cuidado para que no se cayese nada y dejó el desayuno encima de la mesilla de la cama de Beth. Acto seguido ella abrió los ojos. Por las mañanas, Beth tenía los ojos más claros todavía, cosa que Niall adoraba.

-buenos días.- dijo él, con tono amable. Beth miró a la mesilla y vio la bandeja con el desayuno. Vio la carta y la cogió  En ella ponía :'lo siento, te quiero'. Beth miró a Niall: era la carta más breve de disculpas que había recibido en su vida, pero sin embargo, la más sincera. 

Volvió a mirar a Niall, intentando aparentar estar picada. Agarró una ensaimada y se la llevó a la boca. Estaba buenísima.

-esta bien,- comenzó a decir, con la boca llena.- te perdono, pero porque las ensaimadas están buenas.

Niall soltó una leve carcajada y se acercó para besarla.

-además, hay alguien que dentro de una semana cumple años, habrá que celebrar algo.

Beth miró a Niall con diversión. Iba a cumplir dieciocho, que ganas tenía. 

-yo con estar con vosotros, me basta.

-no, no,- espetó el.- Mary y yo ya hemos pensado algo, y sólo te digo que será algo a lo grande, algo inolvidable.

Beth miró a Niall tiernamente. Nunca nadie se había preocupado tanto como él de ella. Se sentía segura a su lado, protegida.

-te quiero.- le dijo ella. Niall se aceró a ella y comenzó a besarle el cuello, hasta llegar a los labios.

-yo te quiero muchísimo más.- Niall juntó de nuevo sus carnosos labios con los de Beth, impidiendo que ella hablase. Se tumbó encima de ella y la comenzó a besar con pasión, como ella a él. A los pocos segundos, Niall ya estaba sin camiseta,y Beth en ropa interior.Continuaron besándose,dejando que el amor y la pasión los llevase a donde quisiese. 

CAPITULO 47


(hola babies! ya estoy de vuelta de las tierras de nuestros novios aksdjfksdj si queréis saber que tal me fue, tenéis mi ask ask.fm/isabeljuarez2 o mi twitter @itssoniallhoran <3 :="" a="" bastante="" cap="" dije="" el="" emocionante="" extenso="" font="" gracias="" independiente="" leerme="" muchas="" nbsp="" os="" pero="" por="" prefiero="" que="" quiero="" se="" ser="" subir="" subirlo="" tres="" tulo="" va="" y="">
Alice miraba confusa a Harry. Harry miraba a Alice y a Niall y Beth. Niall y Beth preferían no mirar a nadie, sus miradas delatarían la situación. Harry sentía por primera vez como no controlaba una situación, sentía que estaba retrasando lo inevitable, tarde o temprano se acabaría enterando Alice. 

-a la cajera.-sus palabras salieron solas.¿por qué cojones no había dicho la verdad?- ya sabes que esta enamoradisima de mi.- muy bien Harry, sigue mintiendo. Sin embargo, la mirada y los gestos de Alice parecieron relajarse. Sonrió levemente. 

-anda, vamos a dormir.- dijo Alice, moviendo los brazos. Harry la siguió, hasta desaparecer por completo de la cocina. Niall alzó la vista y miró a Beth. Ella le miró también, con los labios haciendo presión.

-Harry acaba de arruinar su relación ahora mismo.- dijo Beth, mientras continuaba comiendo las patatas. Niall le cogió un par.

-y lo peor será cuando se entere que nosotros también lo sabíamos.- Niall se recolocó en el asiento. Beth suspiró y se apoyó delicadamente en su hombro.

-¿deberíamos decirle algo?

-no.- espetó Niall, serio.- es Harry quién tiene que enfrentarse a la verdad y a la reacción de Alice.

-Alice no sabrá como reaccionar. Simplemente llorará, estoy segura.- Beth soltó un suspiro, preocupada. 

-le advertí a Harry que no le hiciese daño a Alice,- comenzó a decir Niall.- y es lo único que está haciendo. 

-no todo es sufrimiento en su relación, Niall.- contradijo Beth.

-Beth,- Niall miró a los ojos a Beth. Su azul estaba intensificado.- Harry nunca ha tenido una novia como ahora está con Alice. Esto se le acabará yendo de las manos. 

-Niall no.- Beth no estaba deacuerdo.- Alice por fin se siente querida por alguien, Harry, aunque no lo conozca mucho, se que está feliz con Alice. Sólo había que verlos la semana que no estabamos aquí.

Niall sintió una pequeña puñalada en el corazón. 

-¿y como estaban?- preguntó Niall, un poco molesto.

-Harry no dejaba de llamarla, se mandaban siempre mensajes, la distancia no era una excusa para no seguir hablando. En esos momentos les envidiaba.

La mirada de Niall se oscureció. El no había hablado mucho con ella con la excusa de que quería que se centrase en su hermano. Eso eran, excusas. Excusas baratas. 

-Elisabeth, yo...

-ver a mi hermano tan débil, Niall,- Beth no dejaba hablar a Niall.- te necesitaba. Necesitaba alguien que me dijera que todo saldría bien.

-Beth,- Niall la agarró de la mandíbula, para que no hablase.- quería que aprovechases todo el tiempo posible al lado de tu hermano. Se que debería haberte llamado o algo, pero pensé...

-no quiero que te excuses ahora Niall.- Beth apartó bruscamente las manos de Niall de su cara.- me voy a dormir, no me apetece seguir, estoy cansada.

Beth se levantó del banco, tirando la bolsa de las patatas al suelo. Niall intentó ir tras ella, pero Beth se esfumó más rápido. El volvió a sentarse, dejando caer todo su peso sobre el banco y respiró profundamente. Se sentía idiota, sentía que había fallado a Beth y eso le partía por dentro. La queria, la quería muchísimo y no quería perderla nunca.