jueves, 20 de junio de 2013

CAPITULO 41



La casa estaba oscura. La madre de Alice se había ido a Londres para estar con jane y Robert, y no había nadie. Estaba fría, apenas se veía nada, solo los leves destellos de la luna que atravesaban las ventanas. Niall guió cuidadosamente a Beth hasta su cuarto, subiendo las escaleras de la mano, para no caerse. Cuando llegaron al segundo piso, Niall encendió la luz pequeña que estaba en el trinchante del pasillo. Miro a Beth y esta le sonrió. Niall le devolvió la sonrisa y se giró para abrir la puerta. La cama de Harry estaba llena de camisetas tiradas, mientras que la de Niall estaba perfectamente ordenada.

-lo que tengo que soportar día a día.- dijo Niall, resoplando. Beth lanzo una leve risita y se sentó en el borde de la cama de Niall. Niall la observaba desde el marco de la puerta. Tenía un aspecto vulnerable, tenía la cabeza gacha y no paraba de frotarse las manos. Niall se separó del lumbral de la puerta y se sentó a su lado. Beth alzó la mirada. Niall estaba sonriéndole, con esa sonrisa tan calurosa y sincera. Niall sacudió la cabeza y la rodeó con sus brazos. Beth se dejó de tocar las manos y se apoyó en el hombro de Niall, dejando que él le besara la nuca suavemente.

-hueles a brisa del mar.- murmuró Niall. Beth se rió.

-¿y eso como huele?

Niall se separó un poco de ella y la observó, incrédulo y sonriente. Beth arqueó una ceja.

-a ti.

Beth sonrió y clavó su mirada en los labios de Niall. Eran finos, dibujaban una fina línea orientada hacia arriba, con un color rosado que destacaban ante su piel pálida. Se aceró más hacia él, hasta que lo besó. Niall dejó que Beth tomara poco a poco el control de la situación, sabía que nunca había estado así con un chico y quería que se sintiese lo más cómoda posible. Beth comenzó a besarle con más intensidad, hasta empujarlo levemente hacia atrás, dejando que Niall se tumbara en la cama, agarrándola de la cintura. Beth estaba encima de él, y comenzó a besarlo por el cuello, dejando que Niall soltase algún leve sonido por su boca. Le ayudo a quitarse la camiseta y siguió besándole por el pecho, el estómago, hasta llegar a las caderas. Ante los besos de Beth, Niall sentía millones de escalofríos por todo el cuerpo, millones de sensaciones que le recorrían cada articulación, cada vena, cada parte insignificante de su cuerpo.

Beth agarró la hebilla del cinturón de Niall y la desabrochó. De repente Niall se levantó y le agarró las manos. Beth se sobresaltó y le miró a los ojos. Estaba ligeramente rojo, tenía la respiración acelerada.

-para.- dijo el con voz firme.

Beth abrió los ojos y le miró preocupada.

-si hoy quieres hacer algo, esto no. Déjame a mí.

Beth alejó sus manos de Niall y dejó que el la guiara. Se tumbó encima de ella y comenzó el a besarla, de una forma de la que nunca había visto a Niall nunca. La besaba con ansias, como si necesitara esos besos, como si llevase tiempo esperando a poder tomarla de alguna forma. Niall le desabrochó rápidamente la camisa de seda color celeste que Beth llevaba y la agarró de la cintura y la levantó levemente. Se podía ver en los brazos de Niall como se le marcaban todas las venas que recorrían su cuerpo. Comenzó a besarla por el pecho mientras Beth intentaba controlarse ante todo lo que le estaba haciendo sentir Niall con solo besos. Las manos de Niall se deslizaron por su tronco hasta llegar hasta llegar a la cremallera de los pantalones vaqueros de Beth. Niall comenzó a desabrocharle el pantalón a Beth, pero las manos le temblaban, estaba nervioso, y Beth se dio cuenta y se incorporó levemente, sujetándole las manos para que se calmase.

Niall miró a Beth, los ojos azules de ella tenían una expresión tranquila, mientras que él estaba cargado de nervios por no hacerle daño. Mirándose ambos a los ojos, desabrocharon juntos el botón y la cremallera de los pantalones de Beth. Niall se los deslizó lentamente por sus suaves piernas, y los tiró al suelo. La cara de Beth seguía estando calmada, y Niall le sonrió levemente y se acercó a sus labios para besarla. Volvieron a tumbarse en la cama, con Niall encima de Beth. Beth le rozaba con sus manos la espalda de Niall, mientras el soltaba algún leve gemido por su boca. Los labios de Beth se dirigieron hacia las orejas de Niall. Siempre le habían hecho gracia las orejas de Niall, eran un poco puntiagudas, parecían de un duende irlandés.

Las manos de Niall se deslizaron hacia las braguitas de encaje que Beth llevaba puestas, y dejó que sus dedos se deslizaran por dentro de ellas. Ante el tacto frio de los dedos de Niall, Beth se estremeció un poco.

Los dedos de Niall comenzaron a juguetear por su clítoris, mientras Beth se retorcía ante las sensaciones nuevas que estaba experimentando. Llegado el momento, los dedos de Niall comenzaron a meterse lentamente dentro de ella, haciendo que Beth se sobresaltara ante lo inesperado. Niall soltó una leve risilla entre su respiración entre cortada, y la besó en los labios.

Los dedos de Niall comenzaron a meterse aumentando la rapidez poco a poco. Beth sentía un torbellino de emociones dentro de ella, sentía que tenía que soltarlo todo, y cada vez Niall iba dándole más placer. Las sensaciones que Beth tenía en su cuerpo, el cosquilleo constante que tenía cada vez que Niall le tocaba, hicieron que Beth soltase todo con un leve gemido, a la vez que Niall la agarraba de las manos y dejaba que Beth le apretara fuerte, para poder soltar todo lo que había estado conteniendo en ese momento con Niall.

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-joder.- Harry había tirado todo el café por la encimera. Se había levantado a las nueve, quería prepararle el desayuno a Alice y llevárselo a la cama, ya que se despertaría a las 12, como siempre. Salió a la galería a ver si quedaba algún cartón de leche. Se había acabado toda. Tenía que salir. Miro el reloj. Las nueve y media. Le daba tiempo. Subió las escaleras cuidadosamente, procurando no hacer ruido. Abrió despacio la puerta de su cuarto. Estaban Niall y Beth durmiendo abrazados. Niall no llevaba camiseta y Beth llevaba un sujetador negro muy sexy. Harry sonrió de medio lado y sacudió la cabeza. Cogió la primera camiseta blanca que pilló tirada por su cama y unos vaqueros negros. Se fue al baño a lavarse la cara. Se mojó las manos y se las froto por toda la cara. Cogió la toalla roja y se secó la cara. Apoyó sus fuertes manos en el lavabo y se miró en el espejo. Sonrió y se fue al cuarto de Alice donde estaba durmiendo, abrió la puerta y se quedó apoyado en el marco de la puerta. La observaba dormir, muchas veces lo hacía, le gustaba verla así. Se acercó a el y la besó en la nuca. Acto seguido bajo las escaleras y se dirigió al centro del pueblo para comprar leche y algún bollo.

Hacia buen tiempo, ni mucho frio ni demasiado calor. Perfecto. Harry paseaba con las manos en los bolsillos, respirando hondamente el aire que le atravesaba los pulmones. Cuando llegó al pequeño supermercado entró y compró cinco cartones de leche. Al pagar, estaba la misma dependienta del otro día de la cual Alice se puso tan celosa. La dependienta se le quedó mirando y Harry sonrió.

-cuanto es.- dijo con una amplia sonrisa.

-di… diez libras.

Harry sacó la lengua y se humedeció los labios y le pagó y se marchó. En otra ocasión, se habría quedado a hablar con ella y lo más probable es que se acabara acostando con ella. Pero todo eso ya le daba igual. Solo tenía y solo quería a Alice. Era suya, de nadie más.
Al salir del supermercado, se tropezó con una chica de pelo marrón y con un perfume muy peculiar. ‘mierda’ pensó al ver quien era.

-Harry.-dijo ella, con un acento francés.

-hombre Amanda.- dijo Harry, y sonrió falsamente.

-cuanto tiempo ¿no?- Amanda se lanzó a darle dos besos. Harry procuró dárselos lo más apartado posible.

-sí, supongo.

-¿de dónde vienes?- dijo ella, pestañeando muy rápido. Harry agachó la mirada hacia la bolsa y después la miro a ella. Creo que parecía sin enterarse de donde había venido por la cara de idiota que seguía teniendo.

-¿estas con Alice, verdad? Me lo ha contado Matt.- Amanda se rio de una manera que a Harry le entraron ganas de estamparla con los cartones de leche.- hacéis muy buena pareja. Me alegro un montón.

‘falsa’ pensó Harry.

-oh, gracias Amanda.- dijo Harry, y le sonrió.- bueno, creo que debería irme, otro día hablamos más tranquil…

-¡hablemos hoy! Vámonos a tomar algo.- dijo ella, sonriendo y meneando su cabello.- no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.- tatareo ella.

-oh si por supuesto. Que ilusión me hace.- murmuro él. Amanda le agarró del brazo y lo llevó a un pequeño bar que había con unas sillas fuera y lo sentó. Harry puso los ojos en blanco y miró el reloj. Las diez y cuarto.

-bueno y… ¿te quedas todo el verano aquí?- dijo ella, apoyando sus brazos encima de la mesa.

-sí, bueno, hasta septiembre.- Harry la miró. Le estaba poniendo nerviosa la sonrisa de Amanda.- ¿y tú? ¿No, verdad?

Amanda soltó una carcajada. Harry dio un brinco en la silla.

-tonterías, aquí hasta septiembre.

Los ojos de Harry se abrieron como platos.

-genial entonces.- dijo el, sonriendo.- Amanda, me lo estoy pasando en grande contigo.- ‘Harry no mientas tanto, que se notará’. Pensó en su interior.- pero me temo que me tengo que ir.

-oh te acompaño.- dijo Amanda, levantándose de la silla.

-no.- dijo Harry, pegando un grito. Amanda le miró con esos ojos tan azules.- es que… voy a tomar un camino por unas montañas y hay piedras, y barro y todo eso que odiáis las chicas encontraros así que…

-oh, oh, que caballeroso por tu parte.- dijo ella, volviéndose a sentar.- me quedaré aquí.

-sí, mucho mejor.- Harry le sonrió nervioso y se dio la vuelta lo más rápido que pudo.

-¡Harry!- le volvió a llamar Amanda. Harry respiró profundamente y se giró, con la sonrisa más falsa que tenía.- nos vemos pronto.

Harry sonrió y asintió. Se despidió con la mano, meneándola una vez y se dio la vuelta y comenzó a andar rápido, casi corriendo.

Amanda se lo quedó mirando cómo se iba. Acto seguido cogió el teléfono y buscó en su agenda el número de Matt. Lo llamó.

-hola Matt.- dijo ella, con una voz seria.- ya he hecho el encuentro casual con Harry… oh claro que no sospecha nada… si va hacia casa… vale, luego hablamos.- Amanda colgó el teléfono y miró con incredulidad alrededor. Se levantó de la silla y se dirigió con aires de superioridad a casa de Matt, a descansar. 

6 comentarios:

  1. SUBE SUBE SUBE SUBE SUBE SUBE SUBE, al final vas a hacerme caso y vas ha matar a Amanda? PORFAAA, awww

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  2. pooofavoor sige la novela que una fruiend y yo estamos super enganchadas! Mee encanta! :))

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    1. Ahora ya he acabado los finales so.. Tendréis mucho más capítulos :)

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  3. NECESITO QUE LO SUBAS CUANTO ANTES. POR FAVOR. Me tienes a mi y a unas cuantas amigas mas super enganchadas. Que sepas que es la mejor novela que he leido de los nenes. Besos :)

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    1. Jajajaajajjajaja ai que adorables todas:') ¿en serio? Ala que me digáis eso es todo un halago, en serio <3<3<3 un beso enorme princesa!

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