jueves, 11 de julio de 2013

CAPITULO 50


La música sonaba fuerte. Todo el mundo saltaba al compás de la música. Había alcohol,por supuesto. Todos los adolescentes creen que es necesario para pasárselo bien. Llevaban ya metidos en ese local, todos bailando, al unísono. No había dramas, todo era perfecto. El que peor iba de todos era Harry, el cual había decidido salir a tomar el fresco, para no caer redondo en mitad del local y que la fiesta se le acabase ahí. Respiró profundamente y recogió todo el aire del exterior que pudo en sus pulmones. Se dejó apoyar en la pared y apoyó su cabeza en aquella pared de ladrillos. Su  cabeza le daba mil vueltas, se sentía mareado, pero bien. Sonrió para si mismo y cerró los ojos.

-hola Harry.- le saludó una voz muy femenina. Harry abrió los ojos lentamente. Era Amanda. Sonrió al verla. Los pantalones vaqueros cortos con esa camiseta preta le sentaban muy bien.

-¿no entras?- preguntó el, dejando de apoyarse en el muro. sintió un leve mareo.

-te estaba buscando.- murmuró ella, acercándose un poco más a el.- quería decirte algo.

Harry sonrió y dejo que ella se acercase.

-tu dirás.- dijo como pudo. Ella sonrió delicadamente.

-me he dado cuenta que me gusta alguien.- al oír eso Harry sonrió. Se alegraba por ella.- y quiero que ese alguien este conmigo.-hizo una pequeña pausa para que Harry recogiese bien la información.- Pero hay un problema.

La sonrisa de Harry se le borró del rostro.

-cu-cual.- dijo, un poco más mareado de lo normal. Amanda sacó una pequeña botella de vodka y se la ofreció, sonriente. Harry dudó por unos momentos, pero finalmente aceptó. Bebió un largo trago. 

- está con alguien.-dijo Amanda finalmente.- Y creo que esa persona que me gusta, estaría mejor conmigo.

Harry asintió levemente, sin saber muy bien a lo que se refería. Le dolía la cabeza y quería irse a casa. Pero entonces, ocurrió. En un abrir y cerrar de ojos, Estaba enrollándose con Amanda. Notaba como los labios de Amanda se movían con rapidez y los de él apenas oponían resistencia. Lo que Harry no tenía ni idea era que no estaban solos, que Alice llevaba ahí un buen rato. Cuando Harry fue capaz de reaccionar, apartó a Amanda con toda su fuerza, casi perdiendo ella el equilibrio. 'mierda, joder.' pensó. 

-ni te me acerques, puta.- le dijo el muy enervado, señalándola con el dedo indice. Harry salió de ese callejón como pudo, tropezándose con todo y sintiendo como la cabeza le daba más vueltas de lo normal mientras oía a lo lejos la risa de Amanda. 

Por el contrario, Amanda entró dentro del local. Estaba dispuesta a por la siguiente pareja. Niall y Beth. Los buscó por todo el local, moviéndose entre la multitud, mientras todos le miraban con desprecio. Pero a ella le daba igual, iba con la sonrisa dibujada en el rostro y con un sólo propósito  Cuando los encontró, estaban en una esquina, como no, enrollándose. Rozó el hombro de Niall. Este se sobresalto. Beth abrió los ojos como platos al verla ahí. ¿cómo había entrado?

-¿quieres hacerme el favor de largarte?- gritó Beth de tal manera que hizo que todo el mundo se enterase de que iba a haber pelea, hasta el punto que disminuyeron el volumen de la música. Liam y Mary se acercaron hasta dónde estaban ellos, por si tenían que acudir en rescate de alguno. Amanda sonrió malvadamente.

-que bien estas con tu chico,¿eh?- dijo ella, elevando el tono de voz.- estoy segura que te es al cien por cien fiel.

Niall notó como le bajaba la tensión del cuerpo y su cara se le desencajaba. No se imaginaba que podía ser tan capulla.

-Amanda no...- dijo Niall, temblando. Beth miró a Niall. Liam y Mary miraron a Niall y a Amanda, muy asustados. Beth tenía ganas de llorar.

-¿qué pasa...?- decía Beth, con una voz muy débil.

-oh, ¿no lo sabes?- le preguntó intencionadamente Amanda, con voz pastelosa. Beth no sabía si negar o asentir. Optó por quedarse como estaba. Sentía como las lágrimas le iban a descender en breves. Amanda sonrió al ver la situación.

-los labios de tu novio este año saben mucho mejor que el año pasado.- le dijo Amanda, remarcando cada palabra, cada vocal, para que Beth se enterase bien. Las lágrimas comenzaron a descender a una velocidad increíble por las mejillas de Beth. Niall la fue a agarrar de la mano,pero esta le rechazó bruscamente y decidió salir corriendo de ahí. Jamás se había sentido tan ridícula. Niall vio como ella abandonaba el local y, antes de correr tras ella, se giró a Amanda por última vez.

-no sé como pude quererte. No eres más que un monstruo creado para hacer daño a los demás simplemente porque tu no has sido capaz de encontrar su propia felicidad.- le dijo señalándola, mientras sus ojos se ponían llorosos. Corrió tras Beth, desapareciendo del local. Había un silencio sepulcral en la sala. 

-estás enferma.- comenzó a decir Mary, también comenzando a llorar.- sabía que eras mala persona, pero no que eras tan zorra. 

Liam abrazó a Mary, y tuvieron que salir de ahí. La sonrisa que Amanda había tenido en la cara se le empezó a borrar cuando notó todas las miradas de rechazo y desprecio por parte de todas las personas que estaban ahí, incluida la de Matt. Por primera vez en su vida se sentía insegura, con ganas de gritar y perder su compostura. 

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Alice había huido hacia casa corriendo a una velocidad pasmosa. No se lo podía creer, le temblaba todo, no tenía ni ganas de ver a Harry, nunca más. Jamás había querido a un chico tanto como a Harry, no se lo esperaba de él. Cuando llegó a casa subió las escaleras como pudo, llorando desconsoladamente e intentando no perder el equilibrio.  Sentía un dolor muy fuerte e indescriptible en el pecho. Cuando llegó a su cuarto, abrió el pomo de la puerta temblando, y se tumbó en la cama, rompiendo a llorar aún con más fuerza, completamente desconsolada. No paraba de preguntarse porqué. Porque lo había hecho, porque ella. Por primera vez en su vida deseó estar muerta. 

Harry, después de caerse varias veces por la calle de lo mareado que iba, y de haber seguido a Alice hasta casa, se detuvo en frente de esta. Dudó un momento en entrar o no, seguramente Alice se pondría muy furiosa y no querría ni verle. Normal. Pero el no quería eso, se había dado cuenta del tipo de persona que era Amanda, lo que más le partía por dentro era  no haberle dicho nada a Alice, el miedo a que ella se enfadase aunque él no sintiese nada por ella. Se mantuvo firme y entró en casa. Estaba oscura, y fría, más de lo normal. Escuchó unos sollozos intensos desde la planta superior de la casa. Harry sentía dolor al saber que todos esos lloros iban por él. 
Subió las escaleras lentamente, la cabeza ya no le dolía por estar ebrio, si no por todo lo que había pasado. Cuando llegó a la puerta, se detuvo un momento, escuchándola llorar. A Harry le entraron ganas de llorar, pero las lágrimas no le iban a solucionar nada.

-Alice.- susurró Harry finalmente su nombre.

-¡vete!- le grito ella, llena de dolor. Harry suspiro profundamente y se llevó las manos a la cabeza, desesperado.

-Alice déjame pasar.

-no.

Harry dio un puñetazo a la pared. Alice se sobresalto.

-Alice.- le dijo Harry, con una voz muy seria.- por favor. 

Alice dudó por un momento, pero sabía que Harry acabaría entrando. Se quedó callada, quitándose las lágrimas de su rostro. A los pocos segundos, Harry abrió la puerta de la habitación. Ambos se miraron unos segundos, y Harry comenzó a acercarse.

-ahí está bien.- dijo Alice, separándose a medida que Harry se acercaba. Se detuvo.

-ha sido ella quién me ha besado, Alice.

-pero tu te has dejado.

-iba ebrio.

-eso no es excusa para saber que lo que no tienes que 
hacer.

Harry suspiro y procuró no llorar. Las lágrimas descendían por el rostro de Alice.

-si, hablaba con Amanda,- comenzó a decir Harry.- empezamos a hablar cuando tu te fuiste con Beth a ver a Max. Cuando estaba mal, cuando te echaba de menos,- Harry remarcó esa frase.- ella me hacía sentirme mejor.

-¿cómo?- inquirió ella.- ¿acostándoos? ¿enrollándoos?

-hablando Alice.- le espetó él,cortante.- no soy tan capuyo como crees Alice. Y aún menos con las chicas que me enamoro.

Alice soltó un breve bufido.

-¿y de cuantas te has enamorado?- el tono de Alice era de enfado esta vez.- ¿a cuantas tías le has dicho te quiero? no soy idiota.

-en realidad,- dijo Harry, acercándose.- sólo a una. 

Alice se detuvo, dejó de respirar unos segundos y lo miró atentamente. Tenía los ojos vidriosos y le temblaba el pulso.

-no me lo creo.

-Alice joder,- Harry comenzó a elevar el tono de voz.- sabes que sería incapaz de hacerte daño, que si te pierdo no sé que mierdas haría.

-tarde Harry, acabas de perderme.- Alice intentó salir de la habitación, pero Harry le agarró de las muñecas con fuerza. Le estaba haciendo daño.

-porqué no me crees.- el tono de Harry era parecido a desesperación. En el fondo, había algo que hacía que Alice le creyese. Dejó que hubiese unos segundos de silencio. Miró a Harry. No, no quería perderle.

-porque te quiero demasiado como para creer que serías capaz de hacerme algo así.

Las palabras de Alice le dolieron, pero estaban cargadas de verdad.

-aunque haya besado a muchas chicas y me haya acostado con otras tantas, sólo ha habido una que ha sido capaz de producir algo en mi. 

Alice se estaba acercando cada vez más a él, como si fuera un imán que le atrajese con una fuerza brutal imposible de esquivar.

-algo,- prosiguió Harry.- que no quiero dejar de sentir. 

Entonces Alice dejó que Harry completara el espacio que faltaba entre sus labios. La beso por fin. Si, la había besado muchas veces, y todas eran especiales, pero esta vez, la besó de una manera más diferente y especial. La besó como si tuviese miedo a perderla, en realidad, había estado a punto de hacerlo, por lo que la deseaba más que nunca. Sus labios se movían conjuntamente, mezclados con las lágrimas que descendían del rostro de Alice. La intensidad de los besos fue más allá, y Harry la agarró en brazos y la subió, comenzando a besarle el cuello. Alice soltaba leves gemidos, y Harry la tiró a la cama. Alice le miró,en otro momento quizá hubiese tenido miedo, pero esta vez solo deseaba que Harry continuase, que no parase de besarla. Harry se quitó la camiseta bruscamente y se tumbó encima de ella, comenzando a besarla. Ambos dos se besaban apasionadamente, moviendo sus cuerpos a la par. Alice rodeó a Harry con los brazos y Harry comenzó a desabrocharle los botones de la camisa azul celeste y a besarle el tórax por encima del sujetador. Alice sentía como su cuerpo se aceleraba cada vez más rápidamente, con solo notar los labios de Harry en su delicada piel. Los besos se intensificaban, y a los pocos minutos ya estaban ambos en ropa interior. Los besos de Alice por el cuello, como le rozaban sus delicados dedos por toda la espalda, erizando toda la piel de Harry, hacían que sintiese una desesperación por descargar todo lo lo que se le estaba a cumulando. Se había acostado con muchas chicas, pero lo que estaba sintiendo ahora mismo con Alice con sólo el roce de sus labios, o con el hecho de estar en la misma sala que ella, hacia que su corazón acelerase y que su mente se nublase. Alice podía notar esa especie de desesperación que tenía Harry por soltarlo todo, y esta vez, Alice no tenía miedo. Por un segundo, Harry dejó de besarla y la miró, clavando sus ojos verdes en los de Alice. Pudo notar en su mirada una desesperación por hacerla suya. Alice se mordió el labio y se acercó a su oído  susurrándole un 'sigue' muy convencido. Entonces Harry comenzó a besarla en los labios mientras se desprendía de la ropa interior de ambos, dejándolos completamente desnudos. Alice buscó las manos de Harry, y después de que este se colocara el condón, se las prestó encantado. Comenzó a penetrar en ella, mientras ella soltaba algún gemido de dolor. Harry iba despacio, sabía que era su primera vez, pero necesitaba descargarse, la quería demasiado.  Alice apretaba la mano de Harry con fuerza, mientras el se movía con más intensidad. De repente, Alice poco a poco dejó de sentir dolor en ella, y comenzó a sentir una mezcla de placer en su interior. Los rizos de Harry estaban empapados de sudor y la respiración de ambos se entrecortaba a medida que iban más rápido. Tanto Alice como Harry comenzaron a sentir como un cosquilleo brutal les recorría todo el cuerpo, como notaban que iban a soltar toda esa tensión acumulada y, casi a la par, dejaron que aquella tensión que tenían guardada, saliese poco a poco.


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