Llegaron a casa. Louis aparcó el coche justo enfrente de la
casa. Eran las seis de la tarde ya que habían decidido comer algo por Oxford
street y luego visitar topshop, la tienda favorita de Alice y Beth, para
distraerse un poco. En parte lo habían conseguido, pero Beth seguía necesitando
estar a solas con Niall. Alice y Beth subieron un momento a su cuarto para
dejar las bolsas con anillos, collares y pendientes que se habían comprado.
Harry y Niall estaban en la cocina charlando tranquilamente, Mary y Liam
decidieron ir a casa de Mary andando y Zayn y Louis se fueron a Brighton para
poder descansar con Perrie y Eleanor.
-este collar de la cruz me lo pondré para las fiestas del
pueblo, son la semana que viene-decía Alice emocionada mientras se lo ponía
mirándose al espejo. Pudo observar a través del espejo como Beth miraba fijamente lo que se había
comprado, sin moverlo. Se giro para mirarla.
-así no vas a conseguir que tu hermano se ponga mejor.-se
había quitado el collar del cuello y lo estaba enrollando con sus finas
manos-alegra esa cara, mujer.
-lo intento, Alice-miro a su amiga-pero no es fácil.
Alice miro a su amiga. Con el aspecto que llevaba parecía
que había pasado semanas sin dormir. No sabía cómo hacerle reír. Y eso la
destruía por dentro.
-ya lo sé, pero…sonríe.
-si a Niall le pasara lo mismo te digo yo que tendrías ganas
de todo menos de sonreír- Beth le dijo esto de una manera muy tajante, que dejó
a Alice sin saber que contestar, perpleja. Beth la miro y sacudió la cabeza,
saliendo de la habitación rápidamente y bajando las escaleras casi corriendo.
Cuando llego abajo se detuvo en seco y miro a los dos lados. Oyó voces en
dirección a la cocina y entró, casi sin avisar.
-Niall puedes salir fuera un momento-dijo con un hilo de
voz, mirando al suelo con las piernas cruzadas y sujetando su brazo derecho con
la mano izquierda. Sus mechones largos rubios de pelo le tapaban la cara casi
por completo. Niall miro a Harry con la misma preocupación con la que este la
miraba y la volvió a mirar a ella.
-s…sí, claro.
Al oír esto, Beth salió casi a la misma velocidad de la luz
y Niall tras ella, intentando seguirla. Cuando salieron al exterior, el sol se
estaba poniendo en el oeste, en la misma dirección en la que Beth avanzaba
deprisa.
-Elisabeth, espera- le gritaba Niall intentando alcanzarla.
Ella no le hacía caso y Niall tuvo que acelerar. Sus piernas se movían a gran
velocidad, hasta que consiguió alcanzarla. La agarró del brazo derecho,
obligándola a pararse. Ella se detuvo en seco ante la fuerza que Niall
desprendía sobre su muñeca, se giró y le miró. Los ojos azules de Niall estaban
oscurecidos y un poco rojos, había estado… ¿llorando?
-si quieres hablar conmigo difícil va a ser si hechas a
correr.-le dijo Niall mirándola a los ojos, con una voz tranquila. Beth abrió
los labios, para decir algo, pero lo único que le salió fue abrazarle fuerte.
Se apoyo en su hombro y Niall, un poco extrañado por su comportamiento, la
abrazó lentamente, hasta fundirse en una brazo reconfortante y caluroso.
-lo siento, Niall.-comenzó a hablar Beth, con un hilillo de
voz que Niall tenía que hacer esfuerzos para oírla- siento como me comporto.
Parezco un alma en pena, voy triste a todos lados, solo me apetece discutir,
llorar, tirar cosas al suelo, me siento torpe, que me soportas por pena…
-no digas gilipolleces-Niall no le dejo acabar. La agarro de
la mandíbula y la acercó tanto a su cara que casi podía notar su olor a la
colonia love de chloe-. Ni te soporto por pena ni pareces un alma en pena. No
esperes a estar dando brincos por ahí siendo que tu hermano está en coma y
acabas de verlo en el hospital. Todos te entendemos. Y queremos ayudarte a que
estés mejor.
Beth contuvo el aliento. Esas palabras llenas de sinceridad
y tan francas le hicieron sentirse mejor. Necesitaba oír eso, no palabras
compasivas, sino algo firme.
-te quiero Elisabeth McGregor.-dijo Niall con una voz
firme-y no quiero verte llorar, sino sonreír.
‘te quiero Elisabeth McGregor’ Beth volvió a repetir esas
palabras tan perfectas en su cabeza ‘te quiero’ ‘te quiero’ se le repetían constantemente.
Niall seguía hablando, pero Beth lo le oía, no oía nada más que el ‘te quiero’
que había dicho. Nunca se lo habían dicho antes a la cara, nunca ningún chico.
Nunca se lo había dicho Niall hasta ahora.
-repite lo que has dicho-dijo Beth volviendo a la tierra.
-que en cuanto te sientas mejor deberías…
-no, no, lo otro.
-que hay pollo para cenar.
Beth se rió.
-lo otro tonto. Sabes perfectamente a lo que me refiero.
Niall la miró a los ojos. Sabía perfectamente a lo que se
refería. Pero lo había dicho rápidamente, para que casi no la oyese, le daba
vergüenza. Nunca había dicho te quiero a la cara. Sonrió al verla a ella
mordiéndose el labio. Estaba tan guapa con esa cara tan dulce. La garro de la
cintura y la elevó por los aires hasta que se le agarrara como si fuera un
koala.
-que te quiero.-le dijo Niall besándola en la nariz- te
quiero, te quiero y jamás había querido a una chica como te quiero a ti.
Beth sintió como su corazón se aceleraba y su sangre se
recalentaba y las mariposas de su interior recorrían cada articulación de su
cuerpo. Le agarro del cuello y le beso apasionadamente. Niall había besado
muchas chicas antes, tanto cuando iba de fiesta con los chicos por Londres,
como en las fiestas de los pueblos, y había tenido muchas novias o rollos
pasajeros. Nunca había creído que se podía querer tanto a una persona. Nunca
había creído en el amor, hasta que apareció ella. Cada beso suyo, cada roce con
sus manos, cada movimiento con su lengua, con sus dulces labios, su sonrisa,
hacia en Niall una sensación que jamás había experimentado. Una sensación que
le gustaba, le gustaba y mucho. Los besos de Beth cada vez se hacían más dulces
y más suaves, como si estuviera tocando una reliquia. Se separó lentamente de Niall,
saboreando hasta el último segundo, y entre sus labios pasó un rayo de luz del
sol del atardecer.
-gracias. –Beth rozo su nariz con la de Niall-necesitaba
algo así.
Niall le miro lentamente. Tenía los ojos entrecerrados,
cuando la besaba sentía que se desvanecía, que entraba en un trance de sueño
del que no quería salir.
-volvamos a casa. Ya sé que podemos hacer para animarte.
Beth le miro con una sonrisa incrédula. Se bajo de encima de
él y entrelazó su mano con la de Niall. Ambos se miraron a los ojos comenzaron
a andar. Niall había conseguido que Beth se sintiera un poco mejor, algo que Beth
valoraba muchísimo. Caminaban lentamente y hablando de cualquier tontería por
las callejuelas de Whitehouse, inundadas de la potente luz del atardecer de
aquel sol tan brillante.

SUBE SIGUIENTEEEE, ES UNA ORDEEEEN, TE LO EXIJOOO
ResponderEliminarjajajajajajajjjaajajajajajjaa tus deseos son ordenes princesa <3
Eliminarme encanta comos escribes y porfabor...SUBE MAAAAAAAS¡¡¡¡¡ grax wapa :D
ResponderEliminaralaaa jo mucha gracias, de verdad :') hoy subo otro pequeña <3
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