Estaban sentados liam, mary, Harry y alice en el salón, ambos quietos y sin mover un músculo. Estaban preocupados por Beth, por como había salido, y preocupados por si Niall había conseguido calmarla. Intercambiaban miradas cargadas de preocupación y tensión, solo se oía el ruído de la lavadora y algún pájaro despistado, y alguna que otra tos que soltaba Harry para relajar su garganta. De repente se oyo el ruido de unas llaves y unas voces dulces y relajadas. Alice fue la primera en levantarme, y acelero hacia la puerta, posándose en el marco del lumbral de la puerta del salón.
-¿Dónde estabais?-dijo con los brazos
cruzados. Estaba molesta y a la vez preocupada.
-hablando Alice, no tienes que
preocuparte.-Niall fue quien le contesto, rozándole el hombro para que se
calmase-Beth necesitaba hablar y tomar el aire.
Alice relajo poco a poco los brazos, dejándolos
caer ante la respuesta tan seca y a la vez tan reconfortante de su primo. Beth la
miro y dibujó una dulce sonrisa en su rostro, se acercó a ella y la besó en la
mejilla.
-estoy bien, tranquila princesa.
Niall y Beth avanzaron al salón y saludaron a
mary y liam, como si no pasase nada. Ambos decidieron actuar como si nada. Harry
miro a alice. Se la veía preocupada y odiaba verla asi. Se acercó a ella y la
agarro por la espalda.
-¿todo bien, pequeña?-le dijo mientras le
daba un leve beso en el cuello, dejando que sus rizos pusieran la piel de
gallina de alice.
-no.-contestó ella, tajante y sin darse la
vuelta-estoy segura que niall ha hablado con Beth y ahora está mejor, pero, Harry-se
giró para mirarlo. Sus ojos verdes la miraban fijamente-soy su mejor amiga, ¿Por
qué no ha confiado en mi?
Harry se separó un poco de ella. Normalmente,
con sus antiguas novias o rollos, no hablaba de esto, porque no le interesaba,
pero con alice… no podía verla así.
-piensa, que igual Beth no quería ue te
preocupases mas de la cuenta.
-siempre viene a mi. Sabe que siempre estoy ahí.
No lo entiendo.
Harry le rozó la mejila suavemente y le
sonrió, para que se tranquilizara.
-¿te molesta?-pregunto Harry, y ante la
mirada de confusión de alice, rectificó-¿te molesta que esté con Niall?
Alice abrió los ojos como platos y se detuvo
a pensar durante un momento
-¡no!-empezó a negar con la cabeza-no, me
alegro un montón, de verdad, solo que…. Siento que me ha sustituido…
Harry soltó una breve carcajada piadosa.
-¿sustituida? ¿por Niall? No amor. Tu siempre
vas a ser su mejor amiga, solo que ahora el es como digamos su novio/rollo/pareja
estable/amigo especial o como quieras llamarle, y a veces una segunda opinión no
viene mal.
Alice le miro y vio como Harry estaba
sonriendo de medio lado, mostrando esos hoyuelos que le volvían loca. Aceró su
mano hacia uno de esos hoyuelos y los rozó suavemente. La piel de Harry era muy
suave, y un poco pálida, pero era perfecta. Era lo que le hacia hermoso. Harry desvió
la mirada hacia la mano de alice y la agarró con sus manos y la beso
suavemente. Despues se acercó a su nariz y la rozó con la suya.
-gracias Harry.-le dijo alice, sonriente. Harry
soltó un leve gemido y la besó delicadamente en los labios. Después se unieron
al salón y se sentaron juntos en uno de los sofás de tercio pelo rojos juntos,
y Harry la agarró de la mano.
-¿Qué os parece si preparo un fish and chip?-dijo Liam, levantándose
y recolocándose su camiseta-puede ayudarme Mary, si quiere.
-por supuesto que quiero, pero no quiero dejarte en mal
lugar.-dijo ella giñándole un ojo y besándolo en la mejilla suavemente. Liam la
miró como se dirigía a la cocina rápidamente y la siguió.
-eso ya lo veremos nena.
Todos hicieron un sonido vacilante. Beth y Alice apoyaban a
Mary mientras que los chicos a Liam. Habían formado inconscientemente una
competición de cocina, las chicas en un lado y los chicos a otro.
-veamos quién hace el mejor.-dijo Mary, vacilante.
-espero que seas de las que se toma bien las derrotas.-soltó
Harry, sonriendo de medio lado. Todos se miraron entre todos y empezaron a
cocinar. Sacaron varios trozos de pescado del congelador y los dejaron que se
descongelaran mientras cortaban patatas. Niall en un principio era el encargado
de cortar las patatas, pero se abrió una bolsa de patatas fritas y las
sustituyó.
-me da una pereza horrible cortar patatas.-dijo en su
defensa. Todos se rieron y Niall se enrojeció. Las chicas iban más rápido que
los chicos, Alice y Beth se encargaban de hacer el pescado y Mary de cortar las
patatas. Por otro lado, Harry y Liam estaban turnándose, mientras Niall les
observaba y de vez en cuando echaba un poco de aceite en el pescado.
Estuvieron media hora preparándolo, cuando de repente, sin quererlo,
Liam empujó el plato lleno de harina y cayó en la camiseta de Alice. Esta abrió
los ojos de golpe y lo miro horrorizada.
-ahora verás.- Alice abrió el cajón que estaba encima del friegaplatos
y sacó la harina, cogiendo un poco en las manos y se la tiró por su corto pelo.
Liam se rió, y entonces Niall se animó y tiró otro poco a Beth. Esta le miro
con horror y se lo devolvió. Los seis empezaron una guerra de harina, a tirarse
toda la que encontraban y a ensuciarse sin conocimiento. Se caían por el suelo,
corrían por la cocina, por la galería de fuera, se subían a la mesa. El pescado
empezaba a hacerse demasiado y las patatas a quemarse, así que llegado un
momento la campana extractora soltó un agudo pitido. Se había quemado toda la
comida. Todos se miraron asustados y Liam y Mary corrieron a ver que había sido
de sus obras de arte.
-aún quemado, el mío tiene mejor pinta.-le dijo Mary a Liam
empujándolo delicadamente.
-ni lo sueñes. Alguna de mis patatas aún está en perfecto
estado.
-pues entonces sácalas, que ya me las como yo con kétchup.-dijo
Niall acercándose rápidamente. Harry puso los ojos en blanco y se dejó caer en
la silla.
-¿y ahora que comemos?-dijo Alice, acercándose a donde
estaba Harry, para tocarle el pelo y quitarle un poco de harina que llevaba.
-yo voto por pizzas congeladas, que siempre salen
buenas.-dijo Beth dirigiéndose al congelador-hay cinco.
-perfecto pues-dijo Liam mientras quitaba las sartenes y
tiraba los restos del pescado quemado a la papelera-. Las metemos en el horno y
mientras recogemos.
Todos asintieron y se pusieron manos a la obra. Estaban casi
acabando, cuando de repente alguien llamó a la puerta.
-ya voy yo-dijo Alice mientras salía de la cocina y miraba
por la mirilla. Sintió que su cuerpo se congelaba a medida que miraba cada
segundo por la mirilla. Era Matt, y no venía solo, sino con la francesa con la
que Niall estuvo el año pasado.

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