martes, 9 de abril de 2013

CAPITULO 29



Estaban sentados liam, mary, Harry y alice en el salón, ambos quietos y sin mover un músculo. Estaban preocupados por Beth, por como había salido, y preocupados por si Niall había conseguido calmarla. Intercambiaban miradas cargadas de preocupación y tensión, solo se oía el ruído de la lavadora y algún pájaro despistado, y alguna que otra tos que soltaba Harry para relajar su garganta. De repente se oyo el ruido de unas llaves y unas voces dulces y relajadas. Alice fue la primera en levantarme, y acelero hacia la puerta, posándose en el marco del lumbral de la puerta del salón.

-¿Dónde estabais?-dijo con los brazos cruzados. Estaba molesta y a la vez preocupada.

-hablando Alice, no tienes que preocuparte.-Niall fue quien le contesto, rozándole el hombro para que se calmase-Beth necesitaba hablar y tomar el aire.

Alice relajo poco a poco los brazos, dejándolos caer ante la respuesta tan seca y a la vez tan reconfortante de su primo. Beth la miro y dibujó una dulce sonrisa en su rostro, se acercó a ella y la besó en la mejilla.

-estoy bien, tranquila princesa.

Niall y Beth avanzaron al salón y saludaron a mary y liam, como si no pasase nada. Ambos decidieron actuar como si nada. Harry miro a alice. Se la veía preocupada y odiaba verla asi. Se acercó a ella y la agarro por la espalda.

-¿todo bien, pequeña?-le dijo mientras le daba un leve beso en el cuello, dejando que sus rizos pusieran la piel de gallina de alice.

-no.-contestó ella, tajante y sin darse la vuelta-estoy segura que niall ha hablado con Beth y ahora está mejor, pero, Harry-se giró para mirarlo. Sus ojos verdes la miraban fijamente-soy su mejor amiga, ¿Por qué no ha confiado en mi?

Harry se separó un poco de ella. Normalmente, con sus antiguas novias o rollos, no hablaba de esto, porque no le interesaba, pero con alice… no podía verla así.

-piensa, que igual Beth no quería ue te preocupases mas de la cuenta.

-siempre viene a mi. Sabe que siempre estoy ahí. No lo entiendo.

Harry le rozó la mejila suavemente y le sonrió, para que se tranquilizara.

-¿te molesta?-pregunto Harry, y ante la mirada de confusión de alice, rectificó-¿te molesta que esté con Niall?

Alice abrió los ojos como platos y se detuvo a pensar durante un momento

-¡no!-empezó a negar con la cabeza-no, me alegro un montón, de verdad, solo que…. Siento que me ha sustituido…

Harry soltó una breve carcajada piadosa.

-¿sustituida? ¿por Niall? No amor. Tu siempre vas a ser su mejor amiga, solo que ahora el es como digamos su novio/rollo/pareja estable/amigo especial o como quieras llamarle, y a veces una segunda opinión no viene mal.

Alice le miro y vio como Harry estaba sonriendo de medio lado, mostrando esos hoyuelos que le volvían loca. Aceró su mano hacia uno de esos hoyuelos y los rozó suavemente. La piel de Harry era muy suave, y un poco pálida, pero era perfecta. Era lo que le hacia hermoso. Harry desvió la mirada hacia la mano de alice y la agarró con sus manos y la beso suavemente. Despues se acercó a su nariz y la rozó con la suya.

-gracias Harry.-le dijo alice, sonriente. Harry soltó un leve gemido y la besó delicadamente en los labios. Después se unieron al salón y se sentaron juntos en uno de los sofás de tercio pelo rojos juntos, y Harry la agarró de la mano.

-¿Qué os parece si preparo un fish and chip?-dijo Liam, levantándose y recolocándose su camiseta-puede ayudarme Mary, si quiere.

-por supuesto que quiero, pero no quiero dejarte en mal lugar.-dijo ella giñándole un ojo y besándolo en la mejilla suavemente. Liam la miró como se dirigía a la cocina rápidamente y la siguió.

-eso ya lo veremos nena.

Todos hicieron un sonido vacilante. Beth y Alice apoyaban a Mary mientras que los chicos a Liam. Habían formado inconscientemente una competición de cocina, las chicas en un lado y los chicos a otro.

-veamos quién hace el mejor.-dijo Mary, vacilante.

-espero que seas de las que se toma bien las derrotas.-soltó Harry, sonriendo de medio lado. Todos se miraron entre todos y empezaron a cocinar. Sacaron varios trozos de pescado del congelador y los dejaron que se descongelaran mientras cortaban patatas. Niall en un principio era el encargado de cortar las patatas, pero se abrió una bolsa de patatas fritas y las sustituyó.

-me da una pereza horrible cortar patatas.-dijo en su defensa. Todos se rieron y Niall se enrojeció. Las chicas iban más rápido que los chicos, Alice y Beth se encargaban de hacer el pescado y Mary de cortar las patatas. Por otro lado, Harry y Liam estaban turnándose, mientras Niall les observaba y de vez en cuando echaba un poco de aceite en el pescado.

Estuvieron media hora preparándolo, cuando de repente, sin quererlo, Liam empujó el plato lleno de harina y cayó en la camiseta de Alice. Esta abrió los ojos de golpe y lo miro horrorizada.

-ahora verás.- Alice abrió el cajón que estaba encima del friegaplatos y sacó la harina, cogiendo un poco en las manos y se la tiró por su corto pelo. Liam se rió, y entonces Niall se animó y tiró otro poco a Beth. Esta le miro con horror y se lo devolvió. Los seis empezaron una guerra de harina, a tirarse toda la que encontraban y a ensuciarse sin conocimiento. Se caían por el suelo, corrían por la cocina, por la galería de fuera, se subían a la mesa. El pescado empezaba a hacerse demasiado y las patatas a quemarse, así que llegado un momento la campana extractora soltó un agudo pitido. Se había quemado toda la comida. Todos se miraron asustados y Liam y Mary corrieron a ver que había sido de sus obras de arte.


-aún quemado, el mío tiene mejor pinta.-le dijo Mary a Liam empujándolo delicadamente.

-ni lo sueñes. Alguna de mis patatas aún está en perfecto estado.

-pues entonces sácalas, que ya me las como yo con kétchup.-dijo Niall acercándose rápidamente. Harry puso los ojos en blanco y se dejó caer en la silla.

-¿y ahora que comemos?-dijo Alice, acercándose a donde estaba Harry, para tocarle el pelo y quitarle un poco de harina que llevaba.

-yo voto por pizzas congeladas, que siempre salen buenas.-dijo Beth dirigiéndose al congelador-hay cinco.

-perfecto pues-dijo Liam mientras quitaba las sartenes y tiraba los restos del pescado quemado a la papelera-. Las metemos en el horno y mientras recogemos.

Todos asintieron y se pusieron manos a la obra. Estaban casi acabando, cuando de repente alguien llamó a la puerta.

-ya voy yo-dijo Alice mientras salía de la cocina y miraba por la mirilla. Sintió que su cuerpo se congelaba a medida que miraba cada segundo por la mirilla. Era Matt, y no venía solo, sino con la francesa con la que Niall estuvo el año pasado.

 
 

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